-¿Qué sabes de este asunto? - le dijo el Rey a Alicia
-Nada - dijo Alicia
-¿Nada de nada? - insistió el Rey
-Nada de nada - dijo Alicia
-Eso es muy relevante - dijo el Rey, volviéndose hacia el jurado.
Cierto que vuseñoría — perdóneme si me atrevo — tiene en el jüicio a veces, que no en el entendimiento, mil lúcidos intervalos. ¿Para qué puede ser bueno haberme dado esperanzas que en tal estado me han puesto —pues del peso de mis dichas caí, como sabe, enfermo casi un mes en una cama luego que tratamos desto —, si, cuando vee que me enfrío, se abrasa de vivo fuego, y, cuando vee que me abraso, se hiela de puro hielo?
El perro del hortelano - Lope de Vega y Carpio
Los perros no suelen ser vegetarianos (es decir, que las verduras no suelen estar en su dieta) así que son unos buenos guardianes para un huerto, no se comerán las verduras y tampoco dejarán que otros animales se acerquen para comérselas . Por eso se dice que el perro del hortelano ni come (porque no se las come, las verduras de su amo se entiende) ni deja comer (porque no deja que otros se las coman, las verduras naturalmente).
Cuando se acaba de esa manera a la larga es mejor, porque no tiene vuelta de hoja, sabes ya que nunca podrás mirarle a la cara, es un poco abrupto, ya lo se, como la vida, para que nos vamos a andar con zarandajas. Lo podría haber evitado, al fin y al cabo ha sido perfectamente inútil, ni siquiera he saldado nada ni me he quedado más a gusto, en absoluto, solo ha sido un final amargo para estos últimos amargos días. Es curioso como el amor, sobre todo cuando todavía arde en él la pasión inaplazable del deseo del otro, cuando manda la carne, un gesto, una frase, una pizca, pueden hacerle desintegrarse en un instante, como si esa frase o ese detalle cerraran un interruptor, de un instante al otro hay un casi nada que abre un abismo. Así ha sido, supongo que mis veintipocos años tuvieron algo que ver, estamos pues allá por el 84.
Estoy cantando para matar el aburrimiento y conjurar el silencio, dentro de un coche, no entiendo y entonces menos de marcas, un coche grande y caro, sin ostentaciones, en el asiento de atrás sus amigos, Ignacito e Isabelita, la manía idiota de poner diminutivos a todos los de la pandilla, canto de todo, desde Llach a Dinarama, los pasajeros corean voluntariosamente, dejamos atrás unos días en Cazorla, unos días fríos de buena comida, tiene una cocinera excelente, jugando al billar en el bar, bebiendo, disimulando el fracaso, el primer día ya me dejó en el pueblo, y conocí a su sobrino de puro aburrimiento, y cuando me contó que cada vez que venía a Valencia se lo llevaba a follar a un hotelazo me tiré a saco, en dos horas lo tenía en cuclillas sobre mí, una habilidad inusitada, para estar en Cazorla, lo hice sin pensar, y me encantó, ya estaba todo roto, los días siguientes grises, muchas cartas, un polvo desolado, ningún reproche. sigo cantando "si em dius adeu no demanes un camí planet..." mientras pasan los olivos, el orgullo y las gasolineras.
Llegamos a Valencia, ahí vivimos, en un ático, en Conde de Altea, todo el suelo de corcho, no se oyen los pasos, en verano hierve, una cocina estricta, y un espacio inmenso, el salón-dormitorio-comedor-terraza-baño, todo en un solo plano, sin paredes ni paramentos verticales, solo una cristalera enorme para cerrar al exterior, los objetos definen los usos de cada rincón, y forman una colección personalísima de la que no he logrado hacerme cómplice, sentirme a gusto del todo en ningún lado, cada cosa ya tenía su sitio mucho antes de que yo llegara, la silla de Mariscal y el sillón de Tusquets, la cama tiene eco , en la terraza hay unas conchas gigantes, como las del nacimiento de Venus, de piedra, y detrás de la barandilla Valencia me saca la lengua.
La historia se había roto, era evidente, la cama se me antojaba ya ajena, pero no quería sufrir la verbena de los reproches, buscaba una salida lo suficientemente teatral para asumirla en mi memoria y al mismo tiempo lo menos cruenta posible, y entonces, un gesto inesperado, desde su mando a distancia pone un video porno y como no podía ser de otra manera cuando lo miro veo a un fornido muchacho en cuclillas sobre otro no menos fornido al que le hacía lo mismito que me hacía su sobrino, que dada la soltura y el virtuosismo con que se manejaba la criatura , debía de ser lo mismo que le hacía a él.
Así que no me corté, no pude, salió de mi boca alto y claro - Ese folla igual que Emilito -
Me ve recoger el equipaje, le oigo decir allá a lo lejos algo sobre si estamos locos que si nos pillan en el pueblo, la familia, será el corcho, o que qué mas me da, dejo de oirlo, cojo el ascensor, de esos que tienen una banquetita y todo, lo que más me gustaba de la casa, el ascensor y las conchas de piedra, salgo a la calle, respiro hondo. no ha sido tan dificil darle al interruptor, esta vez no ha dolido tanto, el paladar sabe a hoja de lata, seguramente así sabe el vértigo de volver a saberse solo, así quie recurro a mi amiga hada, mi hermana les llama mariliendres pero yo les llamo amigas hada, en mi vida hay muchas, una en cada puerto cuanto menos y la de Valencia, entonces, se llamaba Paca.
- Pacaaaaaaaaaaaa me das asilo político, me acabo de divorciar
- Vine cap aquí
Reestrenarse de soltero a los veintipocos en aquella ciudad era un chollo, Emperador, Balkiss , Casablanca , la zona de Cánovas, me puse a trabajar ahí en pleno pijerío, en la misma plaza casi, un sitio divertido y elegante, Stiletto, con un encargado así una mezcla entre Pierce Brosnan y Paco Cecilio, Paco se llamaba, tenía una voz bronca, como de artista de la radio, y una risa profesional y sonora que derrochaba, desde el primer día me asumió como suyo, que dejes a tu amiga que tengo una casa divina en la calle Cuba, era guapo Paco, tan bien peinado y tan simpático, y tan bien educado, y al cerrar allá donde me lleva no hay portero que no le adore, entramos en todos sitios y siempre va a por las copas.
- Pacaaaaaaaaaaaaa que me he llevado mis cosas, que me acabo de enamorar
- Tu si te fa falta llama
Súbete los seis pisos con las maletas, que este también es el último pero no tiene terraza a la calle, Paco muy ceremonioso y muy amable, estas son tus llaves y esta es tu habitación, una cama de níquel con una colcha muy bonita de pueblo, un armario y una ventana, y un mar de tejados.
Lo de mi habitación iba en serio, yo a mi cama y Paco a la suya, al principio me hace gracia eso de aplazar lo inevitable, salimos juntos, vamos a todas partes, me presenta a todo el mundo, hasta que amanece, y todos los días seis pisos para arrriba por la escalera tan antipática, y después de la remontada, él a su cama y yo a la mía , llega un momento qyue es raro, deja de hacerme gracia, Paco no responde a mis señales, me pongo a tiro en varias ocasiones y no acusa recibo, hasta que la cosa es ya como insana, a ojos de todo el mundo una pareja estupenda y luego a la vuelta después de seis pisos a dieta absoluta.
Comienzo a salir solo de vez en cuando, La Guerra, BusStop,,,ningún problema, Paco, como siempre, tan correcto, tan educado, y tan guapo , hasta que una noche naturalmente no llego a dormir, y Paco se transforma en una bicha de siete cabezas, que si soy un desconsiderado, que si juego con los sentimientos de los demás, que si patatín que si patatán, me quedo un poco aturdido por el impacto, entonces no va de hermana, será que es impotente o algo si no no se explica.
Paso a la acción directa, le asalto la cama, se lo toma como a un juego de pelea, forcejeamos un poco, le meto mano, sin observar ninguna muestra de entusiasmo, sigue jugando, como un crío, nada erótico, y ladra, se pone a ladrar así sin venir a cuento, supongo que sin nigún motivo, ladra como un mastín o un perro de esos intenta contener un rebaño, y entonces otra vez el interruptor, inevitable, definitivo.
- Eres el perro del hortelano
El interruptor, de un instante al otro hay un casi nada que abre un abismo.
- Pacaaaaaaaaaaaa me das asilo político, me acabo de divorciar
No cabe duda. Ésta es mi casa aquí sucedo, aquí me engaño inmensamente. Ésta es mi casa detenida en el tiempo.
Llega el otoño y me defiende, la primavera y me condena. Tengo millones de huéspedes que ríen y comen, copulan y duermen, juegan y piensan, millones de huéspedes que se aburren y tienen pesadillas y ataques de nervios.
No cabe duda. Ésta es mi casa. Todos los perros y campanarios pasan frente a ella. Pero a mi casa la azotan los rayos y un día se va a partir en dos.
Y yo no sabré dónde guarecerme porque todas las puertas dan afuera del mundo.
Mario Benedetti - Poemas del alma
Parecería que dedicarle un lugar en esta galería a una casa está fuera de lugar y sin embargo tiene su sitio por derecho. Esta mi casa, como mucha de la gente que ha pasado por la vida a mi lado, vino a mí inopinadamente, y desde el mismo instante en que la vi sabía que sería en adelante mi hogar, hace ya doce años, estaba la pobre hecha unos zorros después de haber estado deshabitada durante dos décadas, el espantoso escalextric felizmente extirpado que afeaba Atocha la había tiznado de una capa negra, seguramente por el humo del tráfico, que descorazonaba a cualquiera, pero aquí el que os escribe no es cualquiera así es que no me arredré, me sedujeron su suelo de tarima de la de antes, sus techos altísimos con esas escayolas tan floripondiadas, sus puertas correderas, y sobre todo su luz, absolutamente todas las habitaciones menos los baños tienen un balcón por el que entra la luz con una generosidad extraordinaria.
Así que conseguí que mi media naranja la viera con mis ojos y después de tres meses y muchísimo trabajo logramos que el negro diera paso a los colores, fue un trabajón, el salón era originalmente una especie de capilla con sus genuflectorios y todo, que en la pared del fondo, donde ahora está la televisión tenía dibujado un crucifijo enorme, cómo no negro, lo pintábamos de amarillo albero y volvía a salir como por alguna suerte de maleficio, al día siguiente ahí estaba, no fue sino después de seis o siete capas de blanco y tres o cuatro de amarillo que por fin pudimos conjurar el maleficio, hicimos toda la instalación eléctrica, la fontanería, pulimos el suelo, quitamos toneladas de mierda acumulada, mimamos los detalles, repusimos cristales, restauramos las escayolas, abrillantamos las puertas, limpiamos los cristales, sesentaydos, se dice pronto, y entonces tuvimos que trasladar toooooda la casa de Mallorca a esta tan cheli y conseguir que todos nuestros muebles y los cuatro mil libros, cuatromil, de mi costilla, encontraran su sitio, eso de que el saber no ocupa lugar es un cuento chino, que me lo digan a mí, cuando acabamos el resultado no se parecía en nada a lo que teníamos en mente al comenzar, después de varias cuadrillas de albañiles incompetentes y un pastón, pero habíamos logrado una casa cálida y amable.
Estais locos, ¿a quién se le ocurre semejante inversión en una casa que no es suya? probablemente estemos locos pero la sola sola idea de imaginarme en el mismo sitio el resto de mi vida me bloquea el entendimiento, y eso imposibilita que me plantee lo de comprar una casa, así que aquí estábamos, en una casa enorme que no era nuestra y que nos había costado una pasta gansa, gigante con seis habitaciones, excesiva para nosotros tres, aunque Matilde, nuestra gata negra, ocupa muy poco sitio; y además de habernos quedado bastante limpios con el gasto de las reformas y la mudanza desde la isla ahora nos enfrentábamos a la tarea ineludible de tener que pagar una renta alta cada mes, no tanto como una casa similar en el centro en condiciones, pero aun así nos veíamos a pan y mortadela si no se nos ocurría alguna cosa para amortiguar el chorro de pesetas, entonces aún erabn pesetas, que se irían a parar al pescadero cada mes, porque para seguir siendo originales nuestro casero era además nuestro pescadero, lo que da de sí el marisco, decidimos entonces poner divinas tres habitaciones y buscar con quien compartir la casa, al principio fue fácil, entre mi hermana y una amiga lo arreglamos, pero claro, mi hermana se casó y voló y nuestra amiga dejó de serlo, cosas de la nariz, así que después de estudiarlo detenidamente decidimos introducir una nota joven e internacional y empezamos a compartirla con "Erasmus", calcular así a la rápida, unos doce años a razón de más o menos tres por año, en esta casa han venido a parar treintaytantas personas desde entonces, de todos los sexos y nacionalidades.
Los hemos tenido noruegos rubios y atléticos, que andaban en calzoncillos y nos alegraban el resto del día, que barbaridad como alimenta el salmón. Un sirio, mago de los ordenadores, más bueno que el pan y con una habilidad extraordinaria para complicarse la vida. Belgas, uno especialista en nadar en el mar del norte, que frío, y otro que cuando vino era casi un niño y ahora nos ha mandado una foto del que acaba de tener, por favor nos ha hecho casi abuelos; un montón de franceses, una francesa divina de Versalles, Ophelie, que tenía un talento natural para aparecer elegante en cualquier circunstancia, otra de Toulouse que era un auténtico loro, chicos varios, recuerdo uno gris que parecía sacado de un cuento de Momo, otro que se reía con la risa más insufrible que he escuchado en mi vida, también otro que trabajaba con las mercenarias del amor de la "Casa de Campo", a ver si nos entendemos, ayudándolas en materia de asistencia social. De algunos nos hemos hecho verdaderamente familia como Stephan, un parisino con corazón español, o Guy, un inglés amable y correcto como buen hijo de la Gran Bretaña. Hemos tenido tres alemanas guapas, rubias, altísimas y arquitectas que lucieron mis trajes de carnaval como nadie, una de ellas,. Katja, también nos ha hecho abuelos. Brasileños, italianos, holandeses, entre ellos la hija del alcalde de Amsterdam, Lotje; norteamericanos como Dave, un verdadero Ganímedes jugador de rugby o Chris un chino de California que estudiaba historia y hablaba español con acento mejicano. Y españoles claro, de Donosti, de Valencia, de Barcelona, de Madrid, de Vigo... Muchos de ellos se han contagiado de nuestra pasión por el carnaval y estoy seguro de que guardan un recuerdo para siempre de esta casa en esas fechas.
Para muestra un botón, son muchos más, no caben todos
Como podréis imaginar hemos albergado a la gente sin prejuicios, por lo que nos hemos encontrado historias de todos los colores, historias preciosas y otras no tanto, algunas curiosas como la de Savy. Cuando llegó Savy,. una mujer estupenda que trabajaba de maquilladora en una televisión para una teleserie de éxito, ceutí, con una melena frondosa y brillante, de curvas suaves y suave acento andaluz, cruzábamos apuestas por el origen de su nombre que se negaba adesvelar, que si Sabina, Javiera, Severiana... era una época en la que mi amigo del alma "La Pepa" estaba reponiéndose de sus adicciones en una de las habitaciones, y un día, después de levantarse a aliviar su prostata maltrecha de tanto Soberano, entra en mi habitación con ojos de alucinado, nada extraordinario, y me dice, "Lou, misterio resuelto, Savy viene de Javier, he ido al baño y estaba meando de pie" asombroso, después de compartir risas y confidencias durante más de seis meses con ella, nosotros precisamente, duchos en esas lides, no habíamos reparado en semejante particularidad, ella con la mayor naturalidad nos dijo que padecía una alteración que se llama "síndrome de Morris" en una variante por la que su aspecto exterior es absolutamente femenino y sin embargo tiene sexo masculino, sin acudir nunca a las hormonas ni nada por el estilo, lo lleva sin ningún problema y es absolutamente feliz, ella dice que tiene "lo mejor de los dos mundos".
También hubo historias menos afortunadas, probablemente fruto de la falta de educación y la juventud de algunos de nuestros compañeros eventuales, incluso alguna historia desagradable como la de aquel animal, talla king size, que trabajaba en la puerta de un local de moda y me prestó una chaqueta de leopardo ideal de la muerte para ir a ver a Prince, recibía muchas visitas en su habitación, tanto de chicas como de chicos, sin problemas, en esta casa cabe de todo, faltaría más, nos parecía un pichadeoro, pero el chaval tenía una presencia impresionante, total, que llego al concierto, hasta los tpes, infantas reales incluidas y opor tanto servicio de seguridad reforzado, perros y toda la pesca, nada más comenzar el concierto, ni cinco minutos, tengo la maldita idea de llevarme una mano al bolsillo, y oh sorpresa, me encuentro un alijo de papelinas que ríete tú de Escobar, así, sin comérmelo ni bebérmelo, ataque de pánico, huida precipitada y gran bronca con tarjeta roja, resulta que no era tan ligón, es que era droguero, pordiós, pordiós, en mi casa.
Total que en estos años esta casa fue una nave interestelar, a medio camino entre un colegio mayor y un taller de carnaval, con su toque de arca de Noe y sus colores, en ella he visto nacer la vida y acabarse, he visto florecer ilusiones y marchitarse, he vivido el amor y lo he contemplado, he disfrutado de la generosidad de los demás y he recuperado la fe en la juventud, pese a algún tropiezo.
Porque además de todos nuestros chicos estábamos Matilde, que tiene sus preferencias, y a unos les ronronea y a otros les bufa y nosotros dos, es nuestro hogar, aquí hemos construido los cimientos de nuestra vida, y cuando ya estamos tranquilos, cuando hemos perfilado un criterio certerísimo para seleccionar a los chicos, cuando las cosas, de vividas, han encontrado su sitio y cada rincón tiene su por qué, va y me llega una carta, blanca, de un bufete del barrio de Salamanca, el pescadero ha vendido el edificio, que para eso era todo suyo, a una inmobiliaria de esas especializadas en destrozar el encanto de Madriz, que nos rescinden el contrato, así sin más explicaciones, los vecinos me dicen que para compartimentar los pisos y hacer apartamentos, lamentable, abogados, juicio... todo inútil, nos marchamos.
Así que hemos encontrado otro barco, un poco más al centro, por las Cortes, al lado de las Trinitarias, ya hemos firmado el contrato, los chicos: Mathieu, un francés que es periodista y nunca acaba de reírse del todo, Pablo, un argentino con apellido italiano que vive en suecia y se pone una gorrita cuando está alicaído, y Nati, una colombiana divina que se ha metido esta ciudad en el bote se vienen con nosotros y yo me voy ahora mismo a elegir el tono de amarillo.
Ciertas clases de fracaso tienen más valor que el triunfo.
Lo cierto es que en ningún versículo en el evangelio se concreta que los "reyes magos" fueran tres, que fueron tres sus ofrendas sí: oro para el hombre, incienso para el dios y mirra para el mártir.
Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Mateo 2,1-2,
Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Mateo 2,11
Los únicos datos que tenemos pues de ellos es que eran Magos y venían de Oriente. El término "Oriente" designa geográficamente todas las regiones de más allá del Jordán, entre las cuales están el desierto sirio arábigo, Mesopotamia y Persia. Se supone generalmente que los Magos fueron persas, discípulos de Zarathustra
Es conveniente saber que los Reyes Magos solo se convirtieron en reyes en el siglo V ó VI y la práctica de tratarles de reyes solo se popularizó en el siglo X. Hasta finales del siglo XIV no se comenzó a representar a uno de los magos de color negro y solo a partir del siglo XVI fue cuando se generalizó esta forma de representarlos. Eso de que uno fuera blanco otro indio y el tercero de raza negra, es una estrategia política para mostrar como todo el mundo conocido se postró a los pies del mesías.La iconografía tampoco ayuda mucho, los autores ya sea por motivos de composición o por capricjho los representan como dos, tres, cuatro y hasta ocho. Los ejemplos más conocidos son los siguientes:una pintura en el cementerio de San Pedro y San Marcelino muestra a dos; otra en el Museo Laterano, tres;otra en el cementerio de Domitila, cuatro; un jarrón en el Museo Kircher, ocho (Marucchi, «Eléments d'archéologie chrétienne», Paris, 1899, I 197). Los Armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes. Y así continúa en la Iglesia Ortodoxa actual. La iglesia católica eligió tres por lo dicho anteriormente y así continúan. Los llamamos Melchor, Gaspar y Baltasar y para los que estén interesados que sepan que también se llaman en griego, Appellicon, Amerín y Damascón y en hebreo, Magalath, Galgalath y Serakin. En la Iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia) es la primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos, vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio, encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Melchor, Gaspar, Baltasar...
Tampoco parece probable que los Magos realmente practicasen la magia, tan denostada en la biblia. El nombre de magos proviene del latín "Magi" y este del griego "μάγοι". Este término era un título que se le daba a las castas sacerdotales del zoroastrismo. Como parte de su religión, estos sacerdotes estudiaban las estrellas, lo de los "tres" reyes y sus nombres son inventos posteriores y es muy probable que fueron más de tres y que viajasen en grupo, en caravanas porque, tal y como estaba el asunto en esas épocas, las rutas de viaje estaban plagadas de asaltantes y a nadie se le ocurriria ir solito a un viaje tan largo desde Persia (Iran) hasta Judea.
Ya que estamos es una equivocación situar en navidad la escena de la adoración de los Magos, en el mismo establo o cueva de Belén. Este error, que también tienen los pintores, demuestra que la tradición creyó que los Magos habían adorado en el portal en la misma noche del nacimiento. Pero los exégetas, basados en el evangelio, prueban que ésa visita no se verificó sino después de la Presentación y Purificación de María en el templo y en una casa de Belén. Al fin y al cabo, ya una vez pasó la adoración de los pastores, éstos contaron a sus amigos el prodigio de la madrugada y luego los familiares de José fueron a traérselos a su casa. Propiamente hablando, la frase de San Lucas “no hubo lugar para ellos”, se refiere a la imposibilidad de hallar una casa sin huéspedes como lo pedía el pudor virginal, para el momento que se avecinaba.
Si se admitiera que los Magos conferenciaron con Herodes un mes antes de la presentación, se seguiría que, engañado por ellos, el asesino habría diferido un mes, a pesar de su cólera y sus sospechas, la matanza de los inocentes. Se seguiría también que José y María, no obstante el furor del mismo, habrían llevado al Niño a Jerusalén y al templo, es decir, a las manos del tirano, en lugar de ocultarlo. Seguramente pues, la visita de los Magos ocurrió varios meses después del nacimiento y también después de la purificación de María a los 40 días de su parto virginal.
Con el tiempo, en España y en otros países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía (el 6 de enero) y la festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco, se fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y la convirtió en un sinónimo de adoración de los Magos....
La Epifanía (por etimología del griego: επιφάνεια que significa: "manifestación; un fenómeno milagroso") es una fiesta religiosa cristiana en la que Jesús toma una presencia humana en la tierra, es decir Jesús se "da a conocer".
Los cuerpos de los magos viajaron mucho más después de la muerte que en vida, hasta el punto de que todavía, en el siglo XX, no habían dejado de viajar e incluso volvían a su país por otro camino. Se nos cuenta que los restos de los Magos fueron llevados de Persia a Constantinopla en el año 490, por el emperador Zenón. Estas reliquias (las mismas u otras) aparecieron mas tarde en Milán y desde allí fueron a la ciudad alemana de Colonia en el 1162, como parte del botín dispersado por el emperador Federico Barbarroja, que había asolado a Italia. Al parecer, los restos de los magos no se perdieron en el viaje, pues el relato habla de sus cuerpos “todavía incorruptos”. Hoy, estas reliquias siguen en Colonia, en un altar magníficamente esmaltado, y la ciudad tiene en su escudo tres coronas.
El santoral de la Catedral de Colonía da una información deliciosa e ingenua, donde claramente vemos un anacronismo:
“Habiendó sufrido muchos jucios y fatigas por el Evangelio, los tres Magos se encontraron en Sevá (Sebaste de Armenia) el año 54 después de Cristo para celebrar la fiesta de Navidad. Poco después de la celebración de la misa murieron: Sn Melchor, el primero de enero a la edad de 116 años; Sn Baltasar, el 6 de enero, a la edad de 112 años y Sn Gaspar el 11 de enero, a la edad de 109 años”.
Por su candor merece un sitio especial en la bibliografía del número de los Reyes Magos. La leyenda del cuarto rey, el olvidado, al que la mayoría llamaba Artabán (otros dicen que Azael). Un noble, príncipe según algunas crónicas, que tendría unos treinta años cuando, oteando el firmamento, descubrió la famosa Estrella de Oriente.Se dedicaba, entre otros muchos menesteres, a desentrañar los secretos del oráculo de Zoroastro que anunciaban, por activa y pasiva, la próxima llegada de un “Salvador” que haría del mundo un lugar más agradable. Y la aparición de la estrella en el firmamento fue la señal inequívoca. Como era de suponer no se lo pensó dos veces y decidió seguir la ruta que el ¿cometa? indicaba. Lógicamente preparó las ofrendas que entregaría al Redentor, entre las que destacaban un diamante de la isla Méroe que neutralizaba los venenos, un trocito de jaspe de Chipre como amuleto de la oratoria y un rubí de las Sirtes para alejar las tinieblas que confunden al espíritu. Artabán, cargados ya los regalos, se dispuso a andar el camino, encontrándose en el monte Ushita con los emisarios de los reyes babilonios, Melchor, Gaspar y Baltasar, que lo citaban en la ciudad sagrada del dios Nabu y que no era otra que Borsippa, aquella en la que los antiguos erigieron un zigurat de siete pisos.
Así, nuestro Cuarto Rey, cabalgó raudo y veloz al encuentro de sus compañeros, sin dejar siquiera que el caballo recuperara fuerzas con las aguas del río Éufrates. Y ocurrió que cuando llegaba a las afueras de la ciudad, Artabán se encontró con un hombre malherido, desnudo, casi agonizante, el cual había sido atracado por unos ladrones que además de robarle sus pertenencias le propinaron una buena paliza. Artabán lavó sus heridas con vino y entablilló sus destrozadas piernas y brazos. Cuando el hombre recuperó el aliento y la consciencia, informó de que había sido totalmente desvalijado, habiéndole robado los malhechores toda la bolsa del dinero. Nuestro rey, como era de esperar, se apiadó del vendedor y le regaló el diamante de Méroe.
Lamentablemente, cuando quiso entrar en la ciudad y acudir al lugar indicado, los Reyes Magos ya se habían marchado. así que arreó su caballo y cabalgó sin descanso, hasta la extenuación, trayendo como resultado la muerte de su brioso alazán. Pero nada podía detenerle y continuó el duro trayecto a pie, soportando tormentas de arena que ajaban el rostro y frenaban el paso.
Cuando quiso llegar a Belén de Judá sus vestimentas habían perdido el lustre y su cuerpo se mostraba enjuto y famélico. Allí, ninguna señal de Melchor, Gaspar y Baltasar, aunque sí se topó con la carnicería que ordenó llevar el legendario y cruel Herodes. Porque, como todo el mundo sabe, el tal Herodes, temeroso por los augurios, mandó asesinar a todos los recién nacidos, en una matanza de inocentes que tiñó de sangre las casas y las calles de Belén. Escenas que presenció Artabán en primera persona y que le llevaron a ofrecer su rubí a un soldado para que no atravesara con su espada a un niño. Pero un capitán se percató de la jugada y ordenó la detención del Cuarto Rey, que fue enviado a las mazmorras del palacio de Jerusalén.
Y más de treinta años estuvo en prisión, lamentándose de su mala suerte, sufriendo todo tipo de vejaciones y llegando a perder casi la cordura. Pero Artabán, en sus escasos y tenues momentos de lucidez, todavía tuvo tiempo para suplicar redención y piedad al procurador Poncio Pilatos, quien finalmente le otorgó la carta de libertad. Encontrado el perdón, dirigió sus pasos torpes por las pobladas calles de la ciudad, tropezándose con miles de personas que se dirigían hacia un lugar llamado el Gólgota. Una masa humana que deseaba presenciar la crucifixión de un falso profeta, un irreverente que había blasfemado contra Dios.
Artabán se dejó arrastrar por la multitud, cruzando por una plaza en la que estaban subastando a una bella doncella. Rebuscó entre sus andrajos y con el custodiado trocito de jaspe que todavía conservaba (en la esperanza de entregárselo algún día al Señor), compró la libertad de la joven. La mujer, en agradecimiento, besaba sus manos cuando la tierra tembló, rompiéndose en dos el templo, rasgándose los sepulcros. Con tan mala fortuna, que una piedra golpeó fuertemente la cabeza de Artabán, quedando tumbado en el suelo, desmayado. Y al recobrar el conocimiento vio como un hombre le sujetaba por los hombros y le miraba firmemente. Un joven que probablemente tenía la misma edad que él tenía cuando emprendió el viaje y que le decía: “Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste”.
“¿Cuándo hice yo lo que decís”?, preguntó sin apenas respiración mientras miraba sus manos vacías de jaspe, diamantes y rubíes. “Cuanto hiciste por mis hermanos, lo has hecho por mí”, fue la respuesta. Y Artabán expiró, emprendiendo un nuevo viaje que le llevó a la eternidad del universo, al infinito del horizonte, fundiéndose con las estrellas y dejando la estela del que fue el Cuarto Rey Mago de Oriente.
(Extracto de un relato de Henry van Dyke - 1896)
No se si existirá o no el cuarto rey mago, pero yo voy a ponerle su copita de anís en el balcón, feliz año.
¿Por qué festejamos la Navidad? ¿Cómo empezó todo? En principio es una fiesta cristiana, aunque muchas personas no creyentes se apunten al festejo y quieran compartir el espíritu navideño.
Para empezar, el 25 de diciembre se festeja la Navidad, palabra que viene de la latina Nativitas que significa nacimiento. De hecho lo que se conmemora es el nacimiento de Jesucristo en Belén. Este acontecimiento aparece en los evangelios de San Mateo y San Lucas, sin embargo en ninguno de los evangelios se menciona la fecha del 25 de diciembre, y no fue hasta el año 345 que se instauró el 25 de diciembre como el día oficial de esta celebración. En la época en que se eligió la fecha, la Iglesia solía adaptar los festejos paganos al calendario cristiano. De esta manera, el día de la Navidad tiene sus orígenes en las fiestas del Saturnal romano, que se llevaban a cabo el 19 de diciembre en honor a Saturno, dios de la agricultura. Estas celebraciones no distaban mucho de las actuales navidades: el festejo duraba una semana en la que se daban todo tipo de banquetes, espectáculos y reuniones.
El 25 de diciembre es también una fecha muy cercana al solsticio de invierno, la noche más larga del año, y un día muy importante en los calendarios de varias culturas, desde la maya hasta la celta. Coincidiendo con este día, en el norte europeo existía una fiesta invernal llamada Yule. En el Yule se invocaban a los dioses para conseguir que el sol no deje de alumbrar en estas fechas tan frías.
Santa Claus no tiene nada que ver con ese día: no, no era tío de Jesucristo, ni le llevó regalos el día que nació, esos fueron los Reyes Magos. Santa Claus es un invento de nuestros días.Conocido también como Papá Noel, San Nicolás o simplemente Santa, este viejo de barba blanca y ropas rojas fue un santo muy popular llamado San Nicolás de Bari. San Nicolás había nacido en Licia, Turquía, y provenía de familia muy rica. Llegó a ser una persona muy respetada y querida, principalmente por sus desinteresadas obras de caridad. San Nicolás se dedicó a la religión y fue nombrado obispo, en Mira (Turquía). Por ese motivo se lo conoce en oriente como San Nicolás de Mira, pero cuando Turquía fue invadida por los mahometanos, algunos católicos llevaron el santo a Bari (Italia) en 1807.En Holanda el hombre de la barba blanca también era un personaje muy importante y celebrado en el folklore local. Se lo conocía como Sinterklaas, y era un santo cuya festividad se celebraba en Holanda entre el 5 y el 6 de diciembre. Esta costumbre fue llevada a Estados Unidos a mediados del siglo XVII por los inmigrantes holandeses. Fue allí que el nombre de Sinterklaas se cambió por Santa Klaus gracias al escritor Washington Irving que en 1809 lo incluyó como personaje en su sátira, Historia de Nueva York. Ya tenían el nombre, lo que faltaba era la apariencia, y en 1863 el dibujante Thomas Nast fue el responsable de darle la imagen de gordo bonachón con la que hoy se lo conoce. Allí adquirió su vestimenta roja, con altas botas y gorra. Su éxito fue tan arrollador, que pronto se lo vio en cuanta revista infantil se publicaba por ese tiempo.
A mediados del siglo XIX, el Santa Claus americano pasó a Inglaterra y de allí a Francia, donde se fundió con Bonhomme Noël, el origen de nuestro Papá Noel, quien tenía parecido físico con Santa Claus, pero vestía de blanco con vivos dorados, los franceses tan glamourosos ellos. Sin embargo, allí no termina la historia. Y el mito es cierto ¿Qué tiene que ver la empresa Coca-Cola con Papá Noel? Bueno, en el siglo XX, Coca-Cola encargó al pintor Habdon Sundblom que remodelara la figura de Papá Noel para hacerlo más humano y creíble. Con esta nueva imagen, la empresa no tardó en incorporar a nuestro personaje en los envases de bebidas, tarjetas, publicidades y todos sus productos.
Agradezcamos a los árabes el turrón, a los aztecas el pavo, a los alemanes el árbol y a los españoles las frutas confitadas. ¿Y el pan dulce? Se cree que fue inventado en Italia, en el castillo del duque Ludovico Sforza… ¿Faltan pruebas para asegurar que la Navidad es de todos?
Así que ya está bien de ser original, me contagio del buen humor imperante y de todo corazón, de verdad, os deseo
El azúcar es un endulzante de origen natural, sólido, cristalizado, constituido esencialmente por cristales sueltos de sacarosa, obtenidos a partir de la caña de azúcar (Saccharum officinarum) o de la remolacha azucarera (Beta vulgaris)
Los diferentes puntos del azúcar vienen dados por su densidad al fundirse por acción del calor y disolverse por efecto del agua, cada uno de ellos determina un uso concreto. Para identificar estas variables nos servimos de una escala de medición llamada Baume, cuyos grados miden la densidad, en este caso, de la solución agua-azúcar.
Almíbar: es la solución en caliente de azúcar y agua.
Probablemente, para aquellos que no me conozcáis personalmente, enteraros a estas alturas de nuestra travesía cibernética de que la cocina es uno de los motores de mi vida, constituirá una sorpresa, ya lo comprendo, puede que esta omisión tan obvia responda a requerimientos de mi alter ego coctelero. La seducción, su principal propósito, tiene mucho que ver con mostrar y ocultar, con dejar entrever, ha de dejar un espacio a la imaginación, quizás sea esta la razón por la que hasta ahora no os he contado mi relación con la cocina. pero como la seducción no es más ni menos que una capitulación recreada ha llegado el momento de haceros partícipes de esta faceta de mi singladura, porque sin ello dificilmente me defino y porque sin hablaros de Procopio, Proco para los amigos, esta Galería Impertinente estaría incompleta.
Así que me dispongo a contaros de nuestro conocimiento y del trecho que anduvimos juntos, para ello utilizo los asombrosos puntos del azúcar, uno de los primeros maravillosos misterios que descubrí a su vera, de una simplicidad evidente, agua, calor y azúcar, pero al mismo tiempo de una complejidad extraordinaria que exige un certero tino y deja poco lugar a la improvisación.
Ya se que ha salido un post larguísimo, que debiera haberlo fraccionado para facilitar su lectura, pero me entendereis si os digo que llevo intentando publicarlo desde el miércoles, creo que hoy por fin llegó su hora y no me atrevo a cambiar una coma, paciencia.
Después de cada punto os coloco una receta que lo aplica, ni que decir tiene que las he hecho todas y las he escogido cuidadosamente porque dan un resultado excelente.
Higos en almíbar
Para un kilo de higos ya pelados se necesitarán 500 gramos de azúcar
Se mezcla el azúcar con los higos y se deja reposar en lugar fresco por lo menos una noche.
A continuación se colocan en el fuego. El higo suelta muchísimo caldo, se tiene que reducir bastante. No obstante esto es un almíbar con lo cual no tiene que espesar demasiado
Se envasa y se bebe hervir al baño maría unos veinte minutos, Pues el almíbar no es tan denso como la mermelada, y hay que esterilizarlo.
Punto de caramelo: para comprobarlo con un palillo, se toma un poco de almíbar aún en caliente y se introduce rápidamente en agua fría. Así, el almíbar se cristaliza. Posteriormente se separa del palillo, del cual se desprende fácilmente. Si se deja tan solo unos segundos, el caramelo quedará blanco, es decir, sin color. Para elaborar caramelo rubio, e incluso oscuro, se deja que se reduzca hasta que coja el color deseado. Es frecuente echar un poco de limón, así el azúcar no se quema fácilmente. Si quieres conseguir un caramelo transparente lo que necesitas usar es isomalt se derrite como el azúcar y hace una capa crujiente y transparente, si no consigues isomalt deberás cocer el azúcar hasta 148 o 150 ºC máximo, si te pasas de esa temperatura harás caramelo y comenzará a tomar color.
Procopio, Proco para los amigos, apareció en mi vida sin que yo tuviera demasiado que ver, allá por principios de los 90. Ya os he contado de mis andanzas por Mallorca, a donde me trasladé el mismo día que cumplí treinta años, cuando los caballos que galopaban en mis sienes andaban más desbocados que nunca y decidí romper con mi rutina y reinventarme, el único modo que se me ocurrió fue éste, dejar aparcados a la movida, que por otro lado ya sufría sus últimos estertores y serenarme, y ningún sitio me pareció más adecuado para esto que la isla, no la conocía demasiado, había en alguna ocasión montado alguna fiesta en Factory o en Tito´s, tenía algún buen amigo y estaba mi mar, el mismo mar de Alicante donde difícilmente hallaría el sosiego que perseguía, el mismo mar con otro tono de azul mucho más intenso, sin ese brillo blanquísimo que adorna al mediterráneo en mi tierra. Así que cogí mis cuatro bártulos y todas mis maletas y me planté en Palma, fue, francamente, coser y cantar, en cuatro días tenía novio forrado y estupendo, y pluriempleo. en Mallorca me enteré por primera vez de lo que era trabajar en serio, a saber: me matriculé en la universidad para acabar dos asignaturas, que m´ñas por obstinación que por otra causa aún tenía colgadas, me puse a dar clase en el mejor colegio laico como profesor de plástica, los fines de semana llevaba un pub de lo mas cool, y por si fuera poco enseguida me puse de moda como interiorista de espacios públicos (nunca me atrevería a hacerlo en el ámbito doméstico). así que no podiía quejarme, y fue precisamente en el segundo bar que me encargaron donde conocí a Proco (de ahora en adelante le llamaré así).
Calentito se llamaba, y Proco me vino como manitas todoterreno, lo mismo servía para pintar una silla que para enlucir una pared o montar un cuadro eléctrico. Proco era feo, dicho así parece una frivolidad, pero amiguitos y amiguitas yo en aquellos tiempos era un esclavo absoluto de la belleza, y desafortunadamente casi nunca intimaba con alguien que no fuera medianamente hermoso, no obstante su habilidad me dejaba siempre sorprendido, y me sacó de tantos atolladeros en aquellos días que pronto no pude más que contarlo entre mis amigos, eso pese a las marcas que laceraban sus brazos, aunque después de la Pepa no sería yo el que se asustara por una circunstancia como esa.
Costillas de cerdo lacadas
Para el caramelo:
500 g. de azúcar blanca refinada. 200 ml. de agua. 50 g. de glucosa. 1 g. de crémor tártaro o unas gotas de vinagre de sidra.
Se mezclan azúcar y agua y se llevan a fuego alto, al comenzar a hervir se añaden la glucosa y el crémor tártaro disuelto en una cucharada de agua. Se mezcla hasta disolver (no usar nunca una pala de madera). Controlar la cocción con termómetro hasta alcanzar 148º C. Cortar la cocción sumergiendo la cacerola en agua fría. Usar mientras está líquido.
Para las costillas:
1 cl de aceite de oliva. 6 dientes de ajo. 150 gr de azúcar. 1 y 1/2 kg de costillas de cerdo ibérico. Pimienta recién molida. Sal. 1 platito con sésamo.. 1 vasito de vinagre de sidra.
Corta las costillas, haz una pasta con el vinagre y el ajo y úntalas con esta pasta. Salpimienta y mételas en la nevera cubriéndolas con un film transparente durante más o menos 4 horas. Dales la vuelta de vez en cuando. Haz las costillas en el horno vigilando que no se quemen y que tomen un bonito color dorado. Pinchándolas con un palillo velas pasando por el caramelo transparente varias veces, espolvoréalas con el sésamo (más bonito si mezclas sésamo blanco y sésamo negro) y déjalas secar con cuidado.
Caramelo fuerte: se hace un hilillo de caramelo. Se deja enfriar y, cuando está frío, se comprueba que esté crujiente. Ente 140ºC y 150ºC Proporción 2 dl. de agua 1 kg de azúcar
El Calentito apareció en un momento especial, cuando todas las campanas anunciaban la Expo de Sevilla, y una especie de panamericanismo cordial se apoderaba del ánimo de la gente, así que aprovechando la ola y el hecho de haber trabado amistad con un grupo de neumáticas brasileñas, no se me ocurrió mejor idea que montar un bar de caipirinhas, no era una idea exclusivamente carioca, estaba concebido como un bar donde se pudieran tomar combinados de allende el océano, todo muy tropical y muy en verdes y naranjas, pero igual te tomabas un margarita que un mojito, mucho bambú y mucha fibra natural, una barra gigante con seis chicas seis y otra más pequeña con una que valía por diez. Las mulatas bailando y en una semana éramos el top Palma, no cabía un alfiler, en un viernes o un sábado podíamos servir cuatrocientas o quinientas caipirinhas, eso vienen a ser 25 kilos de limones verdes que hay que trocear y majar, incompatible con las uñas de mis chicas, así que necesitábamos un office que se encargara de semejante labor y nadie mejor que Proco, felicísimo de trabajar entre tanta chica maravillosa y habilísimo con el cuchillo,.
- Hay que ver que maña te das cortando, pareces un cocinero.
- Es que soy un cocinero, bueno era, maldita mierda de droga, lo tiré todo a cagar.
- Bueno, ahora estás bien, ¿estás bien?
- Estoy encantado tío, me has salvado la vida
- Anda, no seas tremendo, yo te veo fantástico - en eso pasan dos de las chicas al office a cambiarse de medias, altísimas, hermosas, preciosas
- O me me he muerto y estoy en el paraíso.
Mousse de chocolate a la naranja con trufa de caramelo
Base (Trufa de caramelo) Para unas 5
40 gr. de azúcar glasé. 20 ml de agua. 160 ml de nata liquida. 250 gr. de cobertura buen chocolate negro (>70% de cacao)
Preparemos los recipientes que contendrán la mousse, 5 pequeños de unos 8 cm de diámetro cada uno. Troceamos el chocolate y lo ponemos en un bol. Reservamos. Pesamos la nata y la reservamos. Preparamos un caramelo fuerte. En un cazo mezclamos el azúcar y el agua, llevamos a fuego medio. Con ayuda de de pincel limpiaremos los cristales de azúcar que podrían formarse en el borde, así evitaremos que caigan sobre el caramelo. Dejamos que el azúcar se disuelva. Cuando se haya disuelto subimos el fuego y dejamos que se haga el caramelo hasta que adquiera un tono ligeramente dorado. Retiramos del fuego y echamos la nata poco a poco, removiendo a medida que la vamos incorporando, hasta que todo el caramelo se haya disuelto. Echamos sobre el chocolate y, con ayuda de una espátula, removemos hasta que se haya disuelto el chocolate. Vertemos sobre los moldes, alisamos con unos golpecitos y dejamos enfriar en el frigorífico.
Relleno (Mouse de chocolate a la naranja)
140 gr. de chocolate negro (>70% de cacao). 2 cucharillas de gelatina en polvo. 1 cucharada de agua.. 4 cucharadas de licor Grand Marnier o Curaçao . 2 yemas de huevo. 2 huevos enteros, las yemas y los huevos a temperatura ambiente. 2 cucharadas soperas de azúcar. Ralladura de 1 naranja.. 300 ml de nata para montar
Preparamos los ingredientes. La nata y el recipiente para ella deben estar bien fríos para que se monten con más facilidad. Montamos la nata, añadiendo una cucharada de azúcar al final y la reservamos en la nevera. Batimos enérgicamente los huevos, las yemas, la ralladura de naranja y una cucharada de azúcar en una tartera o bol. Debe quedar blanquecino y bien aireado. Incluso podríamos levantar una o dos claras si nos gusta la mousse muy ligera. Derretimos el chocolate al baño María. En una taza seca echamos la gelatina en polvo y una cucharada de agua fría. Removemos un poco. Calentamos el licor y, muy caliente, echamos sobre la gelatina hasta que se disuelva. Removemos hasta que no queden grumos. Se deben seguir siempre las instrucciones del fabricante de la gelatina. Si echamos directamente la gelatina sobre el licor/agua caliente se formarían grumos. Vertemos el chocolate sobre los huevos batidos y mezclamos bien. Inmediatamente, sin que llegue a solidificarse la gelatina, la echamos sobre la mezcla. Removemos para que se disuelva de forma homogénea en la mezcla. Añadimos la nata montada que habíamos reservado, de forma envolvente y evitando que se baje. Echamos sobre la base de trufa, alisamos con unos golpecitos y llevamos al frigorífico durante una hora antes de decorar.
Formas de caramelo
200 gr. de azúcar. (Opcional) un poco de agua, unos 10 ml.
Extendemos papel de hornear sobre la mesa de trabajo o bandeja. Hacemos un caramelo fuerte, derritiéndolo en un cazo a fuego medio y ayudándonos de un pincel para retirar los cristales del borde, hasta que tenga un tono castaño oscuro. Giramos el cazo de vez en cuando para que se haga homogéneamente. Con una cuchara o cucharilla formamos figuras sobre el papel y dejamos enfriar. También podemos hacer un cucurucho con papel de hornear para hacer las formas.
Caramelo sin agua: se parte del azúcar. Se obtiene disolviéndolo en el fuego hasta que coja un ligero color rubio. Se utiliza para elaborar guirlache y pralinés, dulces navideños por excelencia. Azúcar con solo unas gotas de agua y limón.
Dos años duró el invento de las caipirinhas, que para un sitio de moda ya era un record, yo me había quedado con parte del asunto y me encargaba del personal y de poner música, nunca se me ha dado muy bien lo de poner copas, me bloqueo, no puedo dejar de poner cara de haba si alguien me pide un Cardhu con coca cola o un Havana 7 con limón, mi estómago no me lo permite, y en todo este tiempo tuve la oportunidad de aprender muchísimo sobre música brasileña, y de salsa y de merengue, de ritmos latinos, porque me hacía unas combinaciones gloriosas de cualquier música que me sonara a suramericana, desde Matt Bianco a Nelson Cordeiro, era el año de la bachata de Juan Luis Guerra, al que acabé aborreciendo de pura saturación.
Durante este tiempo hice muy buenas amigas entre mis chicas, que eran unos soles, a mi novio se le enganchó la nariz y Proco se me fue descubriendo como un auténtico artista de la cocina, era una cosa seria, tenía una habilidad extraordinaria para convertir cualquier combinación de alimentos en algo particularmente suculento, conocía todos los secretos y cuidaba la presentación de cualquier comida con un mimo exquisito. tanto fue así que un servidor, que siempre ha tenido una querencia inquebrantable a aprender las coisas bien hechas no pudo sino ponerse a aprender.
- Proco me da como vergüenza que estés partiendo limones con lo que eres tú en una cocina.
- Vergüenza me da a mí haber tirado mi vida por la alcantarilla, que si no llega a ser por esto Amparo se va con la niña -
Porque Procopio tenía una mujer, Amparo, y una niña, entonces un bebé, una buena mujer que le quería y que había estado a punto de tirar la toalla.
- ¿Y donde has aprendido a cocinar de esta manera?
- Mi padre, que ya no me habla, es repostero, yo lo que de verdad se hacer son postres, pero mi padre es un maestro que tiene cuatro amores: su mujer, su nieta, los postres y Joan Miró.
- ¿Joan Miró?
- Sí, el pintor, siempre me decía que un día mis postres serían como un cuadro de Miró, ahora ya no me dice nada, desde la última vez que me enganché ya no me habla.
Pollo de caserío marinado con ciruelas y guirlache de plátano de Canarias
4 pechugas hermosas de pollo de caserío. 10 gr. de sal gorda.1 cucharadita de Azúcar.1 cucharadita de Pimienta blanca.1 cucharadita de granos de mostaza. 2 cl. de zumo de limón.2 cl. de jerez seco amontillado.
Para las Ciruelas maceradas:
4 ciruelas pasas. 1/4 de litro de Agua. 2 cucharadas de azúcar moreno. Una rama de Canela. Una copa de Pedro Ximénez.
Para la vinagreta agridulce picante:
1 dl. de Aceite de oliva virgen. Una cucharada de zumo de limón. 1 cucharada de zumo de mandarina. Una cucharadita de pulpa de maracuyá Un pimiento de piquillo asado y picado. Media Guindilla verde picante finamente picada. Una pizca de Jengibre en polvo. Una pizca de azúcar. Sal
Para el guirlache de Plátano:
120 gr. de azúcar. 2 plátanos de Canarias maduros. 30 gr. de almendras picadas. 30 gr. de Avellanas picadas. Una cucharada de aceite de semillas
Además: Unas hojas de espinacas escaldadas unos instantes con agua hirviendo y sal cortadas del tamaño que los trozos de pollo.
Para el pollo marinado al limón: Escalopar las pechugas de pollo. Mezclar en un bol el resto de los ingredientes. Untar con esta mezcla los escalopes de pollo por todos los lados. Colocarlos en un plato cubierto con film. Tener 3 ó 4 horas en el frigorífico. Trocear los escalopes por la mitad.
Para las ciruelas maceradas: Cocer las ciruelas en el agua con el azúcar y la canela alrededor de 8 minutos y escurrirlas. Laminarlas quitando el hueso previamente y dejarlas una hora en maceración en el oporto.
Para la vinagreta: Batir en un bol los distintos zumos de frutas añadiendo poco a poco el aceite. Agregar el resto de los ingredientes, batir ligeramente y dejar en reposo una media hora.
Para el guirlache de plátano: Elaborar un caramelo rubio con el azúcar. Poner en el horno las almendras y avellanas sin llegar a tostarlas y pelar los plátanos. Triturar su pulpa hasta que quede una crema espesa. Incorporar los frutos secos y la crema de plátano al caramelo. Verter el guirlache sobre una placa aceitada. Cuando esté frío y duro, triturar hasta reducir a polvo. Final y presentación: Colocar en un costado del plato las láminas de pollo intercaladas con la ciruela y las de espinacas. Disponer alrededor la vinagreta. Espolvorear por encima el guirlache de plátano triturado.
Caramelo rebajado: se pone al fuego el azúcar con un poco de agua. Lo disolvemos hasta que coja el punto. Se obtiene un caramelo más líquido usado habitualmente para elaborar flanes. Entre 128ºC y 135ºC Proporción 2 dl. de agua 1 kg de azúcar
El destino y mi agenda quisieron que una vez que el Calentito pasó a mejor vida, porque la zona de marcha de palma se trasladó inopinadamente y en un año de Gomila a Sa Llotja, yo me pusiera a colaborar cada vez de forma más asidua con la fFundación Pilar i Joan Miró, me fascinó ese universo, era un privilegio poder contemplar de cerca el lugar donde el artista había trabajado tantos años, descubrir los objetos de los que se rodeaba, intentar comprender el proceso que le llevaba a crear esos universos donde los colores adquieren un significado preciosísimo, donde la máxima "el discurso más simple es el más sabio" adquiere carta de identidad.
Y contemplando una monográfica de Brossa, amigo de Miró, mientras escuchaba el agua sabia del museo, se me hizo la luz, llamé a Amparo, le pedí el teléfono de su suegro y le llamé, le ofrecí la oportunidad de ver de cerca la obra y el taller de Miró a cambio de que el le diera la oportunidad a mi amigo de poder enmendar su vida. El hombre se lo pensó largo, era mucha la decepción que había acumulado, porque según me explicó también eran muchas las esperanzas que había depositado en su hijo, pero pudo más su devoción, o algo se le removió por dentro y aceptó. Al museo vino solo, y pude constatar la emoción en estado puro, estaba fascinado, y yo encantado, no tiene uno la oportunidad todos los días de hacer posible el sueño de alguien y ayudar a un amigo.
- No sabe usted el regalo que me ha hecho
- Me alegro, le veo feliz, le he visto a usted disfrutar
- Era un genio, pero no es ese el regalo, me ha traído usted a mi hijo, si no llega a pedírmelo usted lo mismo habría pasado el tiempo
- Dele las gracias a Miró
- No, se las doy a usted, que ya veo otra vez los colores, ¿sabe?, hasta ayer lo veía todo negro.
Flan de gelatina de café y naranja
300 mililitros de leche. 2 huevos. 150 grs. de azúcar. 1 cucharada de licor de café. 2 cucharadas soperas de zumo de naranja. 2 cucharaditas de ralladura de naranja. 2 cucharadas de agua. 15 grs.de gelatina sin sabor.
Batir las yemas con el azúcar hasta que queden blanquecinas. En un cazo poner la leche, el café y el licor y calentar. Agregar las yemas con el azúcar y cocer al baño María removiendo sin parar hasta lograr una consistencia de natilla. Agregar el zumo de naranja. En un cazo, y a fuego suave, disolver la gelatina con el agua y la ralladura de naranja, sin que hierva. Cuando este disuelta verter sobre la natilla removiendo suavemente. Batir las claras a punto de nieve y agregar con movimientos envolventes y con ayuda de una espátula de goma. Mojar con agua fria un molde y llenarlo con la mezcla. Hacer un caramelo líquido con agua y azúcar hasta obtener un color dorado. Guardar en el frigorífico en la parte alta hasta que este cuajado ( un mínimo de 6 horas). Desmoldar y servir inmediatamente.
Salsa París: se obtiene a partir del almíbar. Cuando el azúcar esté apunto de quemado (añadiendo agua continuamente para evitar que se evapore) se obtiene un caramelo líquido con mucho color y sin ningún sabor, motivo por el cual se usa como colorante. Con esta salsa se da color a estofados o salsas que no hayan quedado oscuros.
A partir de aquel reencuentro Proco me convirtió en su amigo del alma, exhalaba agradecimiento por los cuatro costados, volvió a trabajar con su padre y cuando necesitaba una tarta me hacía la más preciosa y por supuesto la más rica, gracias a su sabiduría aprendí lo que era una ganache o un chibust, por el supe que la vainilla es el fruto de una orquídea y que la hay de Tahití, Bourbon o Indonesia, que hay canelas de Ceilán, China, India o Java, que unas pican y otras son dulces, todo un universo de sensaciones que me regalaba continuamente.
Quiso una vez más la fortuna que mi vida diese otro giro, en una maniobra que aún no he acabado de entender nuestro colegio cambió de manos y con el cambio nos fuimos todos al paro, un desastre, de repente mi novio, mis amigos, mi pandilla que eran casi todos profesores del colegio nos vimos en la calle, y no se les ocurrió mejor idea que montáramos un negocio entre todos para así cobrar el paro único, como ya tenían experiencia en cooperativas (el colegio era una)se les ocurrió la idea de montar un negocio y así obtener la prestación de un año de golpe, ¿y que negocio creeis que idearon? Un restaurante. ¡ya quien creeis que encomendaron la cocina? a un servidor.
La verdad es que me tiro a la piscina sin salvavidas, una cosa es tener afición por la cocina y otra muy diferente pionerse a trabajar en una, pero como el cielo es de los cobardes, allá que me fuí con Proco por supuesto a llevar la cocina de "El Picarol"
- Que sí, que me vengo contigo y te hago los postres
- Yo no se estos lo que quieren, dicen que haga una carta de lo que yo se hacer con un toque nuvel cuisin, a saber que coño quieren
- Pues mejor tú, más barato, es lo que sabes hacer pero más pequeño - ¿.....?
- Eso, la nuvel cuisin es que paguen un pastón y se vayan con un poquito de hambre.
Agua de canela.
1 l. agua. c/s canela en rama. Corteza de limón. 250 gr. Azúcar. c/s salsa parís.
Confeccionar un almíbar con el agua, el azúcar, la corteza de limón y la canela. Dar un ligero color rojizo con la salsa parís Colar a través de un chino y congelar Servir granizado en copas apropiadas
Fondant: para elaborarlo, la cocción del azúcar debe hacerse con una limpieza absoluta. Se elabora a partir del punto de bola floja o globo. Se esparce el azúcar sobre una superficie limpia lisa, trabajando y removiendo con dos espátulas hasta que se blanquee. Conviene hacerlo rápido para que éste no se solidifique. Se suele añadir al almíbar unas gotas de agua para retrasar la solidificación y, en algunos casos y con el mismo objetivo, hasta un poco de glucosa. Se utiliza sólo para cubrir pasteles, añadiéndole cobertura de chocolate, extractos de café y colorantes. Cuando se quiera utilizar, se coge una porción de fondant, que se calentará a 40 o 50° C al baño maría.
Que trabajón lo de la cocina y eso que éramos cinco, dos señoras feregando, una chica muy menesterosa, Proco y yo, pero que panzón de trabajar, por la mañana al mercado, bien temprano, que si no no hay lo que uno quiere, y eso que estaba al lado, luego a preparar la comida, hala, con todos esos fuegos encendidos y un calor de morir, la playa ni verla, luego la avalancha, porque hay que ver la gente, tiene la maldita costumbre de comer a la hora de comer, por la tarde que si croquetas que si petichús, por la noche otra vez la misma, todo el mundo a cenar a las mismas horas y entre pitos y flautas se hacen las 12 y media o la 1, eso si mis socios no habían tenido a bien contratar una despedida de soltero o de soltera, que entonces era el cuento de nunca acabar, eso sí aprendí unas barbaridad, sobre todo a ser eficaz y no dejé de asombrarme ante las maravillas que Proco preparaba para deleite de la parroquia que naturalmente no perdonaba el postre.
Por lo demás un desastre, ninguna organización, mis socios, cuatro, sí, cuatro, entre ellos mi novio, habían montado un restaurante como podían haber montadfo una mercería, con la misma vocación. Y aunque esté mal decirlo, uno tiene un aguante infinito, pero ellos, un jamón, se encargaban del comedor pero la una cuando no tenía que ir a la peluquería tenía que ir al fisio y cuando no abanicos de colores, el otro ya se metió con la condición de que no participaba más que con el capital, el que faltaba era narcoleptico, sí, de esos que así de repente se duermen sin ton ni son, y mi novio, el peor, con lo de su carísima nariz hacía más viajes al baño que un enfermo de próstata y no daba pie con bola, aparte de que la caja era incomprensible,un cuadro.
Así que pese a lo bien que lo pasaba llegó un día que se colmó el vaso y me quité el delantal, cogí a Proco, monté la de diosescristo, cerré y nos fuimos a la playa.
Se nos acercaron unas niñas, inglesas seguramente, o alemanas, hablaban algo de español, interrogatorio.
Sí, somos españoles, y trabajamos de cocineros, lo dijo él, y me pareció bien. Por primera vez.
Bombones de guindas al licor.
Chocolate con leche. Guindas en almíbar sin hueso. Azúcar fondant. Licor de pera Williams.
Con ayuda de un colador, escurrimos las guindas de su almíbar. Calentamos el azúcar fondant hasta que quede fluido. Añadimos un poco de Pera Williams. Recomendamos un 10% de licor (90 de Fondant) aunque esto es a gusto del consumidor.
Removemos prestando atención a que esta mezcla no se enfrié demasiado, pues esto provocaría un rápido secado del fondant dificultándonos posteriormente el bañado de la guinda. Bañamos la guinda procurando que quede una fina y uniforme capa de fondant. Depositamos las guindas ya bañadas sobre un papel. Esperamos a que seque el fondant. Bañamos las guindas con Chocolate Valor con Leche, esperamos que seque el chocolate y ya tenemos los bombones.
Con el paso del tiempo el licor irá fundiendo el fondant haciendo que éste desaparezca y convirtiéndose en un licor más dulce
Jarabe: es como el almíbar, pero se sustituye el agua por zumos de frutas o infusiones.
Fue aquel restaurante el principio de mi hecatombe marital, empecé a aborrecer a mi ex, y sobre todo a su nariz hasta el extremo más insufrible, aquel punto y final supuso un punto y final a mi manga ancha con su problema de adicción, tolerancia cero, ya no podía ni por un momento contemplar como se destruía y despilfarraba su vida, por mucha pasta que tuviera, ahora que lo pienso puede que tanto trabajar me hubiera servido para aturdirme lo suficiente y no darme cuenta del asunto, pero ahora con este impasse post restaurante ya no había paños calientes, a mí no me interesaba nada el tema, nunca me interesó, y él cada día estaba más marciano, hacía cosas más desastrosas y perdía más el control, porque además de las rayas se había puesto a beber como un cosaco, ya había perdido otra pareja por el alcohol y estaba curado de espanto, así que después de una fiesta de cumpleaños atroz y más cabreado que una mona le puse los puntos sobre las íes.
- Lo que no me explico es de dónde la sacas, con el horror que te dan a tí los quinquis, yo no te veo nunca comprándola, es que no lo entiendo
- Si te lo cuento te quedas de piedra
- Y si no me lo cuentas te quedas solo
- Proco, me la trae Proco - sonríe con malicia, asqueroso - ¿como te quedas? - me quedo mudo
- Me da igual, lo que menos soporto es que bebas tanto.
Jarabe de violetas(Veilchensirup)
2 puñados de violetas frescas. ½ l. vino blanco. 200g azúcar, esencia vainilla. Cáscara y jugo de 1-2 limones. 2 rodajas de naranjas glaseadas.
Calentar vino, azúcar, naranja glaseada, vainilla, cáscara y jugo limón a fuego lento. Bañar las violetas con este almíbar, dejar reposar un mínimo de 10-12 horas y pasar por un colador fino. Verter a frasco previamente esterilizado. Observación: Debe ser preparado por lo menos 24 horas antes de su uso.
Espejuelo: tiene una densidad de 28 a 30° C. Para conseguir este punto, se toma un poco de azúcar entre los dedos y, al separarlos, se forma en medio una bolita. Se emplea para emborrachar dulces y para hacer tocinos de cielo. También se usa para la conservación. 28-30º Baume. Proporción 3/4 litro de agua 1 kilo de azúcar.
En la misma conversación, la misma tarde, perdí un novio y un amigo, al idiota de mi ex por empecinado, por malo y por egoísta, a Proco lo perdí por no saberme reconocer la verdad, al principio lo negó, se hizo el ofendido, luego me quiso hacer creer que no sabía negarse, acabó por decirme que de vez en cuando eso le permitía pegarse una fiesta, de golpe toda la confianza, todas esas toneladas de risa, mi absurdo orgullo por haberle ayudado a enmendarse se fueron rodando por la riera.
Estuve un tiempo sin poder mirarle a la cara, y la verdad es que en esos momentos en que andaba como vaca sin cencerro lo que más falta me hacía era un amigo, la Pepa estaba tan lejos, y los "amigos" son tan parciales en esto de los divorcios que una tarde hice de truipas corazón y me acerqué a la panadería donde trabajaba mi hasta entonces amigo.
- Ya comprendo que te hayas enfadado conmigo, te hemos tomado el pelo
- Pues sí, pero vaya, tú estás bien
- Bueno, no se pueden borrar las cosas, hemos estado equivocados desde el principio, por mucho que me lo proponga nunca voy a ser como tú. Es mejor que te pierda, así tú no acabarás con un monstruo de amigo.
Torta de moka
50 gramos de café soluble. Fideos de chocolate. Almendras fileteadas.
Para el almíbar de espejuelo: 1 vaso de azúcar integral de caña. 2 vasos de agua. 1 cucharada sopera de ron.
Para el bizcocho: 4 huevos. 150 gramos de harina para repostería. 150 gramos de azúcar.
Para la crema de mantequilla: Medio vaso de agua. 80 gramos de azúcar. 5 huevos. Margarina.
Preparar el almíbar de espejuelo. Hervir el agua y el azúcar retirando la espuma, con una espumadera al comienzo del hervor. Meter en la nevera. Cuando esté frío, añadir el ron. Elaborar el bizcocho. Mezclar los huevos con el azúcar, hasta que aumenten de volumen. Añadir la harina, mezclando con cuidado. Hornear en un molde para bizcocho previamente engrasado a 160ºC. Cuando se enfríe, desmoldarlo y hacerle dos cortes laterales creando tres capas. Tostar las almendras y dejar que se enfríen. Preparar una crema de mantequilla. Trabajar la mantequilla con una espátula en un cuenco hasta que esté cremosa. Echar el agua en un recipiente, añadir el azúcar y humedecerlo. Hervir a fuego lento hasta que se haga el jarabe. Echar los huevos enteros en un cazo y batirlos hasta que estén esponjosos. Cuando el almíbar esté listo, echar sobre los huevos sin dejar de batir lentamente. Seguir así hasta que haya enfriado totalmente, en la batidora, para acelerar el proceso. Añadir la mantequilla, sin dejar de batir. Cuando la crema esté lisa y homogénea, reservarla en la nevera, en un recipiente herméticamente cerrado. Después, añadirle el café soluble y reservarla en una manga con boquilla rizada. Colocar la primera capa de bizcocho sobre la mesa y emborracharla con el almíbar. Cuando haya absorbido el almíbar, extender la crema de moka por el bizcocho. Poner la segunda capa encima de la crema y repetir la operación hasta llegar a la tercera capa donde después de haber puesto la crema se alisará con una espátula de acero tanto la superficie como los laterales. Decorar la tarta con la almendra fileteada y cubrir la superficie con fideos de chocolate. Se puede adornar con una pera en almíbar cortada en trozos sobre la superficie de la tarta.
Punto de hebra: tiene una densidad de 35° C. Es igual que la hebra floja, pero en este caso el hilo que se forma se rompe más tarde. 36-38º Baume. Proporción 4 dl de agua 1 kg de azúcar.
Y otra vez más la fortuna hace que en este momento conozca a mi costilla, que ya hace dieciseís años nada menos, los dos en la misma isla y no quiso la suerte que nos conociésenmos hasta este preciso momento, justo cuando yo más solo estaba, cuando lo del amor me sonaba a zarandajas y no buscaba otra cosa que divertirme y acumular el valor necesario para replegar mis naves y volver otra vez, la enésima, a Alicante.
El amor, ah, es lo menos parecido a lo que imaginamos, y cuando por fin cruza el umbral de nuestras prevenciones y va coincidiendo con nuestros sueños nos embarga la certeza de que esta sí es la que toca, que todo lo anterior no ha sido más que un ensayo para prepar el encuentro. Nos emborrachamos el uno del otro, a la semana ya era esencial en mi vida, al mes ya sabía que envejecería a su lado, y además no bebe ni se droga, solo tiene una nímia adicción: el chocolate.
Y yo conocía a la persona perfecta para regalarle la mejor tarta de chocolate de su vida, me tragué las bilis y fuí a ver a proco, estuvo amable, preparó una tarta gloriosa: "muerte por chocolate" y me prometió venir a traerla.
No vino, la mandó con un mensajero, no puedo comprender la querencia de algunas personas por el infierno.
Rollitos de Salmón con Huevo hilado
Salmón ahumado Huevo hilado
En un recipiente hondo, poner el azúcar y el agua a cocer hasta que obtenga punto de hebra regular, debe llegar el almíbar hasta la mitad del recipiente. Colar las yemas con cuidado de no removerlas mucho, si están muy frías es conveniente templarlas ligeramente al baño maría. Se colocan las yemas en el hilador y sobre el almíbar hirviendo echamos un poco de yema mezclada con unas gotas de agua para que forme espuma y sobre ésta se van detallando con el hilador las yemas en forma de hilos (tratando de que no se corten ni sean demasiado gordos), dándole al hilador más o menos velocidad) a unos 4 cm. por encima de la espuma, girando en forma de espiral hasta terminar toda la yema. Una vez puesta la yema con el hilador, dejamos hervir 1 minuto aproximadamente, moviendo ligeramente el recipiente, retirar del fuego y salpicarlo con unas gotas de agua fría para que baje la espuma. Retirar el huevo hilado del almíbar con una araña y con la misma pasar el huevo por agua fría para refrescarlo y que queden los hilos sueltos, esta operación debe ser rápida para evitar que coja humedad. Extiende una loncha fina de salmón, y pon en un extremo huevo hilado, forma un rollito y sirve sobre un lecho de lechuga en juliana muy fina.
Punto de globo o de soufflé: para elaborarlo hay que mojar una espumadera en almíbar y soplar a través de los agujeros para que se formen globos. Entre 115ºC y 121ºC. Proporción 3 dl. de agua 1 kg de azúcar.
Solo le volví a ver una vez antes de marcharnos de Palma y trasladarnos a Madrid, una noche, ya a las tantas de la madrugada, después de cerrar todo nos vamos al Paseo Marítimo a comer un bocadillo, el garito está abvarrotado, dos mulatas esculturales en la barra, me ven y comienzan a dar gritos, ¡¡¡LOUUU!!!, dos de mis chicas del Calentito, que si estás estupendo, que si vosotras siempre, que cuanto tiempo, que ahora bailamos en "Es Fogueró", y ¿sabes quien está aquí? Proco, vaya casualidad.
Lo busco, voy a hablar con el un poco, sus compañeros no me gustan, es una conversación torpe y triste.
Mi costilla tiene gesto preocupado cuando vuelvo a la mesa.
- Las chicas una bomba, pero ¿quien es ese yonqui?
- Ese yonqui es el que hace los mejores pasteles de chocolate del mundo.
- ¿Ese es Proco?, que lástima, está hecho polvo.
.- Anda, vámonos, se me ha quitado el hambre.
Manzana en texturas
Sorbete de manzana: 250 grs. de sidra natural. 400 grs. de azúcar. 250 grs. de manzana. Zumo de 2 limones. 250 grs. de agua. 3 claras de huevo, a punto de nieve.
Caramelo de chocolate: 120 grs. de fondant. 60 grs. de glucosa. 30 grs. de cacao en polvo.
Jarabe base: 300 grs. de azúcar. 300 grs. de agua.
Zumo de manzana: 250 grs. de manzana. Jarabe base.
Caramelo al azafrán: 120 grs. de fondant. 60 grs. de glucosa. 0,5 grs. de hebras de azafrán.
Fondant: 300 grs. de azúcar. 105 grs. de agua. 30 grs. de glucosa.
Manzana caramelizada con miel: Agua de miel caramelizada. 2 manzanas.
Agua de miel caramelizada: 300 grs. de miel. Agua.
Espuma de manzana: 500 grs. de puré de manzana azucarado. 2 hojas de gelatina.
Chips de manzana: 1 manzana. Jarabe base.
Gelatina de manzana: 150 grs. de zumo de manzana. 2 hojas de gelatina.
Sorbete de manzana.- Pelar, descorazonar y trocear las manzanas. Cocerlas en agua junto con el azúcar, el zumo de limón y la cáscara de los dos limones, durante 10 minutos. Añadir la sidra y retirar las cáscaras de limón. Triturar con trituradora y dejar enfriar. Montar las claras e incorporarlas. Cuajar en heladora y conservar en frigorífico hasta su uso.
Espuma de manzana.- Poner las hojas de gelatina a remojo en agua fría. Calentar un poco del puré e incorporarle las hojas de gelatina, de una en una. Una vez disueltas, retirar del fuego e integrar con el resto del puré. Pasar esta mezcla por un colador fino. Dejar enfriar en frigorífico. Introducir en sifón, poner la carga (dependiendo del tamaño del sifón serán 1 ó 2) y dejar reposar en frigorífico.
Fondant.- Poner a cocer el azúcar con el agua. Añadir la glucosa y dejar cocer hasta alcanzar punto de globo. Retirar del fuego y verter sobre mesa de mármol. Cuando al tocar el centro con el dedo no se nos pegue, trabajar hasta que endurezca. Guardar tapado en un recipiente hermético hasta su uso.
Caramelo de chocolate.- Poner a cocer el fondant con la glucosa. Cuando alcance 160º C, retiramos del fuego y, cuando deje de cocer, añadimos el cacao, removiendo hasta que nos quede un caramelo liso. Dejar enfriar. Poner un trozo de caramelo entre dos hojas de silicona y hornear a 170º C durante 4 minutos. Cuando esté bien disuelto, estiramos con rodillo repitiendo horno y estirado las veces necesarias hasta obtener una placa fina. Tomamos un trozo con las manos y hacemos finas tiras irregulares que reservaremos para la decoración.
Caramelo al azafrán.- Poner a cocer el fondant con la glucosa y, una vez disuelto, añadir el azafrán previamente tostado al horno. Seguir el mismo procedimiento de horno y estirado que para el caramelo de chocolate.
Jarabe base.- Dar un hervor al agua con el azúcar hasta que éste esté disuelto.
Chips de manzana.- Laminar con mandolina (lo más fino posible) la manzana y sumergir rápidamente, para que no se oxiden, en el jarabe base. Dejar reposar en el jarabe durante media hora y escurrir. Colocar en bandeja de horno, con hoja de silicona, y caramelizar a 160º C durante 5 minutos. Espolvorear con azúcar glas, doblar por la mitad y hornear otros 5 minutos. Retirar y reservar.
Zumo de manzana.- Pelar, descorazonar y cortar la manzana. Escaldar en agua hirviendo, retirar y enfriar con agua helada. Escurrir, incorporar un poco de jarabe base, triturar y colar.
Gelatina de manzana.- Calentar un poco de zumo de manzana e incorporar, una a una, las hojas de gelatina previamente hidratadas en agua fría. Mezclar con el resto del zumo y dejar enfriar en molde cuadrado para que nos quede una altura de 1,5 cm. Una vez frío, cortar en rectángulos de 2 x 5 cm.
Agua de miel caramelizada.- Reducir la miel hasta que caramelice y adquiera un color tostado oscuro. Medir y añadir agua hasta obtener 500 grs. Filtrar por estameña y reservar.
Manzana caramelizada con miel.- Pelar y laminar (muy finas, en sentido vertical) las manzanas. Cortar en rectángulos de 2 x 5 cm. Secar rápidamente en horno a 110º C. Hidratar las láminas en el agua de miel caramelizada sumergiéndolas durante 30 minutos. Escurrir y caramelizar en horno a 150º C durante unos 5 minutos.
Introducir un rectángulo de gelatina en cada pliegue de manzana caramelizada y colocar en plato. Poner encima un poco de espuma y, sobre esta, unos trozos de caramelo de chocolate y de azafrán. Colocar, al lado del rectángulo, una quenelle de sorbete de manzana y regar con un hilo de reducción de miel terminando con dos chips de manzana sobre el sorbete.
Punto de bola: presenta una densidad de 39º C. Para alcanzar esta densidad se coge almíbar con una cuchara, se mete en agua fría y se intenta hacer con los dedos una bola blanda.
En el 2001 volvimos a Palma, en carnaval, a Tito's a presentar lo que habíamos hecho para el Círculo de Bellas Artes de Madriz, estuvimos solo tres días, apretadísimos, con un montón de trabajo, pero saqué tiempo de debajo del ala y me acerqué a la panadería, estaba, se llevó una alegría enorme, más viejo, parecía sin embargo recuperado, casi sin dientes, con unos pasteles magistrales en el mostrador, seguía siendo el rey de de lastartas. También estaba Amparo, su mujer, que alegría, y la niña que ya era una chica hecha y derecha, como pasa la vida de deprisa.
- ¿Como está?
- Ya lo ves, hecho un cristo, pero de momento bien, por poco se nos va, vaya susto, parece que le ha cogido miedo, pero ya sabes como es, él va y viene.
- ¿va y viene a donde?
- Va y viene de su casa al infierno.
- ¿Te quieres bvestir de carnaval? si te dejas te pongo guapísima.
- ¡Sabes que te digo, que sí, que a mal tiempo buena cara!
Tarta tres leches
Bizcocho: 100 g. De azúcar. 75 g. De harina. 4 huevos. ½ cucharadita de levadura. Vainilla al gusto.
Relleno: ½ litro de leche. 2 yemas de huevo. 3 cucharadas de maicena. 3 cucharadas de azúcar.3 cucharadas de vainilla.
Baño ½ litro de leche pasteurizada. ½ taza de crema Baileys. 500 gr. de leche condensada. 500 gr. de leche evaporada.
Cubierta: 3 claras de huevos. 2 tazas de azúcar. ½ taza de agua.
Calentar el horno a 180º C. Y engrasar los lados y el fondo de un molde, forrar dicho molde con papel untado en aceite, poner las yemas de huevos y el azúcar en un recipiente, añadir una cucharada de agua y batir hasta formar una mezcla espesa y blanquecina. Agregar la vainilla y la harina junto con la levadura, luego de tamizarla. Bata las claras a punto de nieve y añadir a la mezcla. Seguir batiendo unos 10 minutos más. Verter en el molde y lleve al horno de 20 a 25 minutos, por último, deje enfriar antes de colocarlo sobre una rejilla. Dejar enfriar y cortar en tres capas.
Preparación Crema pastelera: Mezclar en la licuadora todos los ingredientes, luego colocar en una olla y cocer a fuego lento hasta que espese un poquito. Bañarla cuando el bizcocho este frió y preparado para el relleno.
Preparación del baño: Mezclar todos los ingredientes, después que la tarta esté montada se baña con este líquido.
Preparación del merengue: Poner el azúcar con el agua en una cazuela y llevar al fuego hasta que esté a punto de bola floja, batir las claras a punto de suspiro, añadir el almíbar a las claras batidas estará merengue. Colocar una parte del bizcocho en un bol. Añadir crema pastelera, colocar la otra parte de bizcocho, luego agregar crema pastelera, después colocar la capa restante de bizcocho, bañar la torta con el baño de tres leches, luego colocar el resto de la crema pastelera, por ultimo decorar con el merengue. Llevar al refrigerador unas 3 horas, servir.
Puedes colocar entre las capas fresas frescas si te gusta. Y decorar con fresas la cubierta de merengue
Punto quebrado: para conseguirlo se toma el almíbar con una cuchara, se introduce en agua fría y, al enfriarse, forma una lengüeta que se rompe con facilidad.
A veces hablo con ellos, por teléfono, es una de las decepciones más grandes de mi vida y al mismo tiempo quizá sea el mejor profesor que he tenido, un auténtico mago de los fogones, y sin duda el artífice de que yo siga en ello, desde luego un ejemplo meridiano de que la genialidad nada, absolutamente nada, tiene que ver con la felicidad.
Le quiero, y espero que alguna vez se quede de una vez por todas y deje de frecuentar el infierno. Él metió el bicho de la cocina en mi alma y nada más que por eso ya debería estarle por siempre agradecido.
Turrón de Alicante
Almendras. Azúcar refinada 350 gr. Miel de abeja 150 gr. Claras de Huevo. 2 obleas para cubrir el molde
Se preparan las almendras para tostar. Antes de meterlas en el horno se cortan en trozos grandes (cada una en dos o tres), a continuación, se meten en el horno y se tuestan ligeramente. Se pone el azúcar al fuego con un pocillo de agua para hacer un almíbar a punto, cuidando que no se tueste. Se calienta la miel y una vez deshecha se agrega el almíbar, removiéndolo deprisa fuera del fuego para que no se queme. Cuando está todo bien mezclado, se acercar al fuego y se le da el punto quebrado blando (143ºC) Conseguido esto se echan las almendras previamente calentadas en el horno durante 5 minutos) se mezcla bien hasta que quede bien unido y se vacía en un molde forrado con obleas, poniendo debajo de la obleas un papel blanco. Cubrir la parte de arriba con otro papel blanco y sobre el ponerle una tabla con pesas o algo pesado para compactar el turrón. Se deja endurecer hasta el día siguiente, en que se saca del molde y se procede a cortarlo en porciones.
Las plumas son estructuras queratinosas de la piel de las aves. Más complejas que cualquier otro apéndice integumentario de los vertebrados (escamas, pelo, cuernos, etc.). Son fundamentales en su vuelo, pues forman la superficie sustentadora del ala. El conjunto de todas la plumas recibe el nombre de plumaje, y forma una capa densa, aislante, que protege al animal frente al agua y el frío. Las plumas tienen también otras funciones relacionadas con su color y su vistosidad, como el reconocimiento entre los miembros de la misma especie, el camuflaje, la diferenciación de sexos y el cortejo.
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Madriz en esta hora precisamente incendia su cielo de un rojo imposible, la psicodelia de la polución oscila entre el anaranjado con que se despide el sol en Castilla y el violeta con que la luna comienza su ronda, la Gran Vía está desierta, casi no hay tráfico y solo algún taxi se desliza con un ruido siseante sobre la pátina de lluvia finísima que la hace brillar, los neones se desdibujan dándole un aire de ciudad fantasma. Me subo el cuello de mi Perfecto y observo la aparente inmunidad con que las mercenarias, apostadas aún en alguna esquina, afrontan el frío inmisericorde. Un borracho, él sabrá por qué, aporrea un buzón en Callao mientras maldice en un idioma pastoso que no atino a entender; cruzo Jacometrezo y me detengo a mirar unas gafas divinas de Gucci en un escaparate, enfilo la cuesta de Veneras y entro en el Ales, el portero está soplando el hueco de sus manos, para calentarlas, me saluda lacónicamente, dejo la chaqueta en el guardarropa, compongo el gesto y entro, no hay demasiada gente, más bien poca, debe ser martes o miércoles, de Noviembre, de finales de los 80, del 89 si no me equivoco, me dirijo a la barra pequeña, pido un gin tonic que maldita sea lo que me apetece, el frío se me ha instalado en los hombros y el primer trago me acaba de congelar. En el escenario dos drags sentadas en unas sillas anuncian que va a dar comienzo un bingo, debe de ser por eso que me han dado un cartón con números y casillas negras junto con la copa; las bingueras, como es de imaginar, van vestidas para la ocasión, no les falta de nada, una gruesa capa de estuco maquillaje, pelucas que han librado ya mil peinados, lamés, taconazos, lentejuelas y unos escuchimizados marabúes de plumas de color de rosa, muy en su papel; una, la más alta, va ofreciendo la bolsa con las bolitas a los espectadores, haciendo chistes de dudoso gusto sobre cuan inocente será la mano, la otra, pelirroja encendida, está sentada con las piernas cruzadas y va cantando los números como si no hubiera hecho otra cosa en su vida, como el público no es muy numeroso la cosa se alarga, nadie canta nada, ellas, no se si para evitar el aburrimiento del personal o porque el espectáculo está así pensado, interrumpen el juego y se lanzan sin asomo de pudor a interpretar un tema a dúo de la Jurado y Ana Gabriel, amor callado:
...Quisiera que entendieras, por favor, que nunca quise hacerle daño a nadie. Yo amaba y así fue quizás como aprendí que siempre a quien amas no te ama. No debes de quejarte sin razón, tu nunca confesaste ese cariño. Yo entiendo que nos faltó valor de hablarnos cara a cara y sin mentirnos. Después de todo terminó aquel amor callado,que tanto nos dañó...
En una de sus revoleras con el marabú, una pluma rosa chicle viene a parar justo a mi solapa, la cojo entre dos dedos, y la miro sin ningún propósito concreto. Cuando reanudan el bingo, un chicarrón resplandeciente en su camiseta blanca me dice: "deberías tachar, cuando uno se encuentra una pluma es señal de buena suerte." Probablemente por el aburrimiento, o puede que debido al mágico influjo de esos pectorales inmaculados, voy haciendo marcas con mi cigarro sobre los números, sin ninguna espectativa, inopinadamente las artistas repasan todos los números que han salido y contra todo pronóstico me encuentro con que tengo línea. - Anda, pues va y tienes razón, tengo línea. - ¿lo dices en serio? cántala - Cántala tú, yo paso de subir y hacer el paripé. - ¡Linea! - Han cantado línea - Repasan los números - la línea es correcta, ¿alguna línea más? seguimos para bingo. - Siguen leyendo bolitas. El cartón está en poder de mi ya socio que se emociona como si fuera la mismísima lotería de El Niño. - Me queda el 32, si cantan el treinta y dos tenemos bingo, si sale éste lo cantas tú. - 21 - 14 - 17 - 32 - Bingo, tú, que tenemos bingo. Cántalo.- Hago un esfuerzo para vencer mi educación salesiana, un torso así no se encuentra todas las noches de noviembre. - ¡Bingo! Así que de repente me encuentro de golpe con una botella de Freixenet - la línea - cinco mil pesetas del 89 - el bingo - y el premio gordo: el magnífico emperador de las camisetas. Y todo gracias a una pluma, seguramente de mi ángel de la guarda.
Dimos buena cuenta de la botella de cava después de brindar con las trans, nos tomamos alguna copa más y seguimos hablando y hablando, estudia arquitectura, es hijo de viuda, su padre murió antes de nacer él, y su camiseta ilumina todo como si contuviera el mismo sol, me cuenta de sus ganas de viajar, que sueña con ir a New York y que en su casa vive una americana que es griega, hablamos de las casualidades, del destino y los amuletos, yo tan escéptico y él tan convencido, y cuando le pregunto por qué cree que estamos hablando, me sonríe y abriendo las manos hacia la concurrencia me dice: - ¿Tú crees que hay alguien aquí que haga mejor pareja? - Me rindo, incondicionalmente, pongo mi mano en su pecho, me sostiene la mirada a los ojos y nos besamos sin mayores miramientos.
Salimos a la calle un poco borrachos, de cava y de deseo, automáticamente nos dirigimos a Adonis, un cutre antro en la calle Tres Cruces, que por aquel entonces y entre semana era prácticamente la única alternativa a esas horas, un sitio terminal, travestís, chaperos y noctámbulos impenitentes, con un cine porno en la planta superior con sus filas de butacas y todo. No nos importa, el mundo es solo una circunstancia, impelidos por un ansia irrefrenable de exoplorarnos, de conocernos, de sentirnos, de tocarnos.
- Tienes que venir a casa.
- Claro, no vamos a dejar esto aquí, o podemos ir a la mía.
- No, vamos a la mía, verás como las casualidades existen, no te voy a contar, tú lo verás, verás como la magia no es tan imposible.
Salimos con la urgencia del primer encuentro, la Gran vía, la Plaza de La Luna y la calle del Barco, una casona de portón importante, sin ascensor, es el último piso, en los rellanos nos deshacemos en abrazos, la excitación se une al esfuerzo de subir cuatro pisos junto con el alcohol, y todo esto nos lleva a un estado de absoluta animalidad. Por fin llegamos, abre la puerta, una casa enorme, era el taller de una peletería de postín en otros tiempos, un salón grande repleto de maquetas de papel con edificios singulares, un recortable gigante del Empire State, de cartón , una cocina desmesurada que da a una terraza, y al fondo de la misma una escalera que lleva a lo que parecería un gran palomar, ¡en pleno centro de Madriz!.
Subimos este último trecho ya con el deseo desbordando y cuando entro y enciende la luz no puedo creer lo que veo, colocadas con bastante criterio hay bolsas y bolsas de papel Kraft llenas de plumas de colores.
- ¿Es mágico o no es mágico?
- Es impresionante Miguel, que belleza, pero claro que es mágico.
Plumassier : Un término que parece algo en desuso hoy día para designar el trabajo con las plumas, pero que, en este mágico lugar tuvo lugar durante años. Me explica que encontró todas estas bolsas así como ahora están porque las plumas han de protegerse, como productos naturales que son, de la luz, de la humedad y de las polillas en materiales todo lo naturales posible como el papel o la madera. Bien conservadas las plumas son casi imperecederas, es probable que hubiera algunas con más de un siglo. Plumas con nombres exóticos, que en realidad tienen un origen mucho más prosaico, como el marabú, que no es más que plumón de pavo, que si así se llamase tendría tan poco glamour, me cuenta mi príncipe de los ángeles. Plumón de pavo es también la pluma de cisne, me dice mientras acaricia mi vientre con una de ellas, una pluma muy apreciada por su suavidad, su calor y su aspecto un poco como de piel, con esta es con la que se hacían las boas... Sus labios que me abarcan se me antojan ya con tacto de pluma. De gallos, ocas, faisanes y avestruces, de sitios lejanísimos, lavadas, teñidas, afinadas o rizadas, las lanzamos a puñados sobre nuestros cuerpos y nos sumergimos fuera ya de toda lógica en una embriaguez de lujuria multicolor hasta que ya bien avanzada la mañana nos rendimos al sueño y a la fatiga.
Me despierto buscando su abrazo y no lo encuentro, ni rastro de nuestra orgía de plumas, me desperezo intentando aclarar mis recuerdos, pero aún tengo ramalazos de sensaciones que no han concluido, no, definitivamente no ha sido un sueño, las bolsas con su cromático orden me lo confirman, ha debido recogerlas, además de guapo y sensible y de tener esos pectorales perfectos y de ser el hombre al que mejor sientan las camisetas de algodón del mundo y de ser un experto en plumas, es ordenado. No puedo creer en mi suerte, debe de haber un solo ángel en Madriz y voy yo, una noche lluviosa y triste, y me lo encuentro cantando un bingo, cuando se lo cuente a la Pepa no me va a creer.
Me levanto despacio, intentando retener todos los detalles, la vida me ha enseñado a aprehender los momentos mágicos como este. La verdad es que tiene buen gusto, nada de abigarramientos, las plumas le confieren a la habitación un toque irreal tan contenidas en sus bolsas de papel marrón, por lo demás, muebles pocos y estrictamente escogidos, un cobertor blanco y un armario enorme, hasta el suelo de termocerámica, tan antiguo, está limpio como si fuera nuevo, una lampara sueca o alemana y una mesa de dibujar con todos los "Rotring" primorosamente clasificados, dos o tres rollos de papel y una maceta con una planta elegante y bien cuidada, sobre la mesa una nota: en la silla tienes toallas, he bajado a por algo de desayunar, por favor, no bajes, espera a que vuelva y desayunamos juntos, el baño está a la izquierda.
Me cuesta ponerme bajo la ducha, no me hago a la idea de desprenderme de su olor, el agua cae a la temperatura perfecta, la dejo un buen rato discurrir, salgo mojado y desnudo al dintel de la puerta, hay sol, y un ligero fresco me pone la piel de gallina, le oigo subir, me vuelvo a la cama.
Entra con una bandeja, un par de cruasanes y dos cafés, resplandece como anoche, definitivamente no ha sido un sueño, deja la bandeja con cuidado, me sonríe y se me echa encima, pegamos un polvo estupendo y mañanero, desayunamos y charlamos, se hacen las tantas, he de marcharme, por las tardes trabajo en una galería.
- Me tengo que marchar.
- Espera, que bajo a mirar si hay alguien.
- ¿Y eso?
- Ya te conté que vivo con gente.
- ¿Y?
- Pues que no saben que entiendo.
Me quedo perplejo, no puedo tolerar, y entonces menos, semejantes actitudes.
- Puedes bajar, solo está Simonne (esa ha de ser la americana griega) y debe estar durmiendo.
- ¿Y que pasa si me ve? ¿se va a asustar?
- Si te lo notan me muero.
Antes de salir cojo una pluma, negra, ya que aquí se acaba me llevaré un recuerdo. Le doy un beso triste, casi avergonzado.
Llego a casa y le cuento a la Pepa, me da un abrazo, para eso somos hermanos, pero la muy borde no puede reprimir el comentario.
- Y eso que no tienes pluma, anda que "si te lo notan me muero" criaturita, hay que ver, en casa del herrero cuchillo de palo.
El rubio, del latín rubĕus: rojo, en realidad no es más que un color de cabello con bajos niveles del pigmento melanina.
Es producido por un gen recesivo y para que ese color se manifieste dicho gen debe estar presente en ambos lados de la familia o en la generación de los abuelos. La pigmentación de pelo varía exclusivamente en el tronco racial caucasoide, o sea el nuestro, el europeo, siendo uniformemente negra en el resto de los troncos raciales. En Finlandia se encuentran las poblaciones con mayor incidencia de este carácter.
La mutación o mutaciones que lo originaron parecen ser bastante antiguas y hay quien las remonta a Neanderthal. La teoría más aceptada es la de que aparecieron dos: una en el tronco racial mediterráneo caucasoide y otra en el eslavo caucasoide, distinguiendo así dos tipos de rubios: uno más dorado, el de la raza nórdica que provendría de la mediterránea y otro más cenizo, el de la eslava.
La escasez de alimentos durante los últimos tiempos de la Edad de Hielo y la necesidad de las mujeres primitivas de encontrar pareja entre un grupo reducido de hombres, podrían haber sido las causas de que el cabello rubio, se extendiera por el norte de Europa hace más de 10 milenios.
Cuando el hielo se iba retirando del paisaje europeo, 10.000 años atrás, surgió un nuevo terreno repleto de hierba y musgos, estaba bien para que los herbívoros se alimentasen, pero no los humanos. Nuestros ancestros tuvieron que emplearse a fondo para sobrevivir: Comiéndose a los mamuts, los renos, los caballos y los bisontes.La cacería, cosa de varones, era una labor peligrosa y muchos morían. Ello provocó que la proporción de mujeres fuese cada vez mayor. Las hembras tenían que afrontar una fuerte competencia para hallar pareja.
Aquí es donde, de acuerdo con la tesis de Frost, una llamativa variación en el color de los cabellos habría venido a favorecer a las mujeres que disfrutaran de este rasgo, logrando atraer la atención de sus congéneres, facilitando así su éxito reproductivo.Éste sería el motivo de que los genes responsables del pelo rubio se extendiera rápidamente por Europa, y sobre todo por el Norte, pero no en el resto del planeta.
El estudio asegura que, de no haber intervenido estos factores, el proceso de expansión de los rasgos rubios no hubiera tenido lugar. "El color del cabello y los ojos de los humanos es inusualmente variado en el Norte y el Este de Europa", recuerda Frost. Además, el hecho de que estos rasgos se hayan originado durante un corto periodo indicaría que han sido favorecidos por algún tipo de selección. Según este investigador, el gran número de bajas entre los cazadores habría "incrementado las presiones de selección sexual de las mujeres europeas primitivas, siendo una de sus posibles consecuencias un inusual conjunto de rasgos de color", en África, la cuna del homo sapiens, la alimentación no dependía tanto de la caza y las mujeres podían recoger fruta, por lo que las mutaciones capaces de producir colores claros no se vieron favorecidas.
La tesis también estaría respaldada por el hecho de que los rasgos exóticos e inusuales suelen jugar un papel determinante en la selección sexual, y el cabello rubio ha sido asociado en algunas investigaciones a un mayor nivel de estrógenos u hormonas femeninas.Así, el color habría servido a los hombres de las cavernas como indicador de la fertilidad de ellas.
En todo caso, la teoría de la selección sexual de los genes rubios siempre podría acogerse al viejo tópico que tituló una película de Marylin, Los caballeros las prefieren rubias. Según una reciente encuesta de L'Oréal, el 67% de los hombres y el 73% de las mujeres creen que las rubias son «más sexys». Aquí, con sólo un 8% de rubias naturales, se usan más tintes que en ningún otro país de Europa, y los tonos claros son los más elegidos.
Los políticos también han descubierto, en la fascinación por el rubio, un modo de obtener rédito electoral. Se dice que Margaret Thatcher, primera ministra británica de 1979 a 1990, se teñía de rubio cuando quería suavizar su imagen y volvía al moreno cuando quería endurecerla.
Pero no es oro todo lo que reluce. Según una investigación de 2001 del Sindicato de Trabajadores Comerciales de Reikiavik, en Islandia, las personas rubias cobran, como media, un 10% menos que el resto, y su salario medio queda por detrás del de morenos, castaños, pelirrojos y canosos. También sobre las rubias recae el sambenito de que «son tontas». Según algunas investigaciones, las rubias son, de media, más lentas en las pruebas de inteligencia sólo cuando se les obliga a leer antes comentarios de este tipo. Es decir, el dicho es falso pero puede afectar negativamente a algunas personas.
En todo caso, el problema podría tener los días contados: una investigación de la Organización Mundial de la Salud establece que es posible que los genes del cabello rubio desaparezcan en dos siglos. Si es así, aún les quedaría un buen consuelo, tinte aparte, a nuestras futuras descendientes: según la citada encuesta, y a pesar de que las rubias arrasan, en el apartado «más sexys», un 51% de los hombres confiesa preferir a las de cabellos oscuros.
Lo decía Marilyn, «las prefieren rubias, pero se casan con las morenas».
Bueno, pues aquí estamos otra vez dando cuenta de mis venturas y desventuras, completamente abandonada mi cadencia de los miércoles, la vida, esa desconsiderada, que últimamente se ha entretenido en volver a desconcertarme y me ha puesto delante un camino inesperado, no tengo horario ni concierto y me resulta muy difícil encontrar el sosiego y el tiempo que requiere este asunto de mi galería. Pero como el calor y el afecto me son tan preciosos, de tan extraños, y aquí los encuentro con largueza no me queda otra que procurarme un break y dedicarme a ello.
Esta querencia mía por el cambio de tercio no es una novedad ni un producto de la rebelión lógica a la que me empuja mi próximo cuarentayocho cumpleaños, nada que ver, desde que soy capaz de recordarme he tenido una casi irracional inclinación a reinventarme, a no dejarme envenenar por el tedio, a desalojar la comodidad de saberme seguro y a aventurarme en terrenos sin explorar, no tanto en cuanto al terreno sentimental porque en contra de lo que parecería me he pasado las tres cuartas partes de mi vida emparejado, sino más bien en lo referente a mi trabajo y a mi imagen, he intentado, e intento, hacer todo aquello que mi cabeza maquina, sin pararme demasiado a calcular cuales serán las consecuencias de abandonar lo que tengo para perseguir lo que sueño, como es natural este nomadismo me ha ocasionado grandes trastornos y al mismo tiempo me ha proporcionado enormes satisfacciones, el refrán ese de "más vale malo conocido que bueno por conocer" no me es aplicable, no me es posible resignarme a adivinar en que se va a resolver mañana, y muchísimo menos pasado mañana o el año que viene.
Como tampoco me acostumbro, aunque esto ha remitido bastante, seguramente por la edad, a ofrecer una imagen que me identifique a las primeras de cambio, así que nunca me he adscrito a ninguna tendencia concreta a la hora de elegir mi guardarropa, he jugado con el pop, el punk, el clásico y el glam a partes iguales, he llevado y llevo con la misma frecuencia una chupa Perfecto o una buena corbata. Y con parecido criterio he jugado con mi pelo, lo he llevado larguísimo por los hombros y al cero, con flequillos post-románticos y con puntas desquiciadas, pegado con fijador como mi padre, y hasta con una trenza como el indio Jerónimo, lo he dejado en manos de estilistas de lo más diferente: Ruper, Tono Sanmartín, Cheska, Rechal's, y Lola que es una peluquera magnífica que tiene un salón en mi barrio, en Alicante. Pero lo que no he hecho nunca ha sido cambiar su color, le he tenido una aversión insalvable al hecho de teñirme el pelo, esto ha sido así siempre menos en una ocasión, la que ahora cuento, en la que no se muy bien por qué razón se me antojó aclararme el pelo.
Ya empezó con un mal comienzo, el decolorante, una espantosa pasta azul que olía a infierno, me quemaba una barbaridad, y tuvieron que retirarlo antes de tiempo, con lo que mi antojado rubio platino se quedó en un discreto rubio ceniciento, por primera y única vez en mi vida me vi el pelo de otro color al verme en el espejo.
Tenía veinticuatro años así que difícilmente nada me haría parecer feo, pero no le gustó a nadie, mi padre puso el grito en el cielo, mi madre y la Tita me miraron con desconsuelo, mis amigas protestaron y la Pepa quería que el mismo día volviese a la peluquería y solucionase el entuerto.
- Es que pareces un alemán de Benidorm, estás blando, te has quitado la mitad del encanto.
- No eres tu exagerada ni nada, cuando se acabe el veranito me lo pongo otra vez de mi color y santas pascuas.
- Haz lo que te de la gana,pero pareces un actor de serie B, además, con esas cejas.
- Ya te acostumbrarás, a mí me hace gracia, y tampoco es lo que yo quería, me hubiera gustado un rubio blanco, que diera un rollo irreal y artificial, seguro que viene, y por la noche me gusta mucho el efecto.
- Pues menos mal, porque yo más claro te vería marciano.
Así que sin hacer caso a mi amigo del alma, ni a nadie, estaba yo tan contento, jugaba a despeinar el flequillo de mil maneras y estaba ansioso por probar sus efectos.
Por la noche unos pantalones imposibles de Marithé & François que eran como unos leggins con cremalleras estratégicamente colocadas, un pull de Nieto y unas botas de mecánico de la RENFE, salgo a la calle y la gente me mira, perfecto, no creo que sea precisamente por mi color de pelo, recojo a la pepa - pareces el novio de Grace Jones, en Ibiza tira que va, pero aquí en el poble es un poco gaypower - el erre que erre, que anda que no era obstinado la jodía - Pues mejor, así hago pared - y después de unos holaquetal y unas risas nos vamos a la disco, Rosé se llamaba, un local esquizoide a medio camino entre una discoteca de pueblo y un cabaret, que era el único sitio divertido de entonces. A reventar, las malas mascullando, a lo suyo, hordas de jovencitos y menos niños bebiendo y bailando en la pista, con ese llenazo que obliga a tocarse a las personas, logramos alcanzar la barra, nos pertrechamos de nuestras copas, y al más genuino estilo Tony Manero nos dirigimos a la pista. En aquellos 80 la gente bailábamos con otra deshinibición, con todo el cuerpo, y una especie de instinto dancing nos contenía, de modo y manera que nuestras cabriolas no acababan estampándonos contra el vecino, manteniendo con impecable maestría el equilibrio de la copa, no era cosa de tirarla con lo impracticable que se ponía la barra.
Y entre todos los que se descoyuntaban al ritmo de Alaska o de los INX estaba ella, bajo una bola de espejos, sabiéndose única, vestida de blanco, si es que a esos shorts y esa mini camiseta se les podía llamar vestido, con unas piernas de concurso y como no, rubia, rubia platino, perecía danesa o de finlandia, tan alta y tan pálida. Una vez ojeada la presa paso al acecho, que si unas miradas, que si una sonrisa, me aproximo, lo justo, veo como me mira, observo que ha apurado su copa, y desafiando a la multitud me sumerjo en la cola de la barra, la ocasión la pintan calva.
Llego triunfante con una copa en cada mano, le ofrezco la suya, me mira con sorpresa, falsa pero elaborada, sonríe, la acepta, le da un sorbo. - Mirá que amable, vasha onda, ¿como sabés que nesesitaba tomar?, do you speak in spanish? - resulta que la danesa de finlandia era más argentina que la mísmisima Evita, me descolocó, cuando después de un instante me repuse fui capaz de articular - Eu, sí, claro, claro, soy español, de aquí, de Alicante - Ella me mira como no acabándoselo de creer - Pues tenés una pinta bárbara, parecés ingles, así tan cool - Funciona, la excursión a la masa barra ha dado sus frutos y la rubia platino y yo seguimos acaparando la pista de baile, cuando acaba la noche ya hemos intimado lo suficiente para que no me pregunte siquiera lo que voy a hacer cuando me subo en su coche, un coche impresionante por cierto, aunque la verdad es que no entiendo nada de esos trastos, pero era un descapotable nada hortera con un equipo de música fabuloso, vamos hasta Torrevieja, ella atenta a la carretera, simpática, las dos orejas y... el rabo. Llegamos donde íbamos, un chaletito coqueto no demasiado kitch, por dentro con bastante buen gusto, pocos muebles, colores claros, y dos chicas y un chico, sentados en unos sofás, a las cuatro de la madrugada, me los presenta, todos argentinos, y curiosamente todos rubios, una copa de cortesía y subimos a la habitación. Prueba superada, una sibarita de la pasión, sabe sacar de mí lo mejor y lo peor, hasta que agotado me dejo vencer por el sueño. Despierto, la ventana deja pasar un aviso del sol brutal que debe hacer fuera, ella no está, me quedo un rato solazándome en su olor, en el recuerdo de la faena bien acabada; entra sonriente, como si fuéramos viejos amantes, sin asomo de ese pudor absurdo que a veces aparece por la mañana, que si nos vamos a comer a la playa, - pues es que Eugenia, así se llamaba, ya ves como voy, no voy a ir a la playa de licras de discoteca -, - tenés razón, esperá - , y vuelve con unas bermudas de lino, una camisa sin cuello y unas chanclas, perfecto, todo me queda como un guante, y tiene estilo, por lo que parece mi rubia no tiene ningún problema económico. Un buen restaurante en la playa, me regala unas gafas de Cartier, sus amigos presentes pero sin interferir, nos vamos sumergiendo en un cálido romance, regresamos, pasado el fin de semana, a Alicante. La Pepa no puede estar más antipático, se pone borde, que si seguro que tiene un padre psicoanalista, que si ser burgués para un suramericano es inmoral... Ella educada, y aparentemente sin esfuerzo se reafirma en ser amable y lo trata con cortesía respondiendo a sus venablos con cierta guasa.
Así, entre idas y venidas a Torrevieja, entre rounds en la cama y regalos va pasando el verano del 84, solo hay una cosa que no acabo de comprender, todos suis amigos son argentinos y rubios y me tiene intrigadísimo en qué coño trabaja, en el alambre no es probable porque no tiene horario, muchas mañanas, así como a media mañana, me deja unas horas porque tiene trabajo, - dos o tres no más -, y no acabo de entender en qué consiste, desde luego está bien remunerado, sin embargo algo me impide preguntar, probablemente por si acaso.
Estamos en el coche, frente al puerto, parados en un semáforo, un coche de la policía para en el otro carril, a nuestro lado, yo como siempre estoy hablando - Callá - me dice, en un tono imperativo, la miro y veo una rigidez tensísima en su cara, se me encienden las alertas, se abre el semáforo, ella se relaja.
Después de aquello me empiezo a fijar más en algunos detalles, en la amabilidad con que sus amigos me tratan que contrasta con la discreción con que mantienen sus conversaciones siempre aparte, es como si se llevaran algo entre manos todo el rato, aunque no se deslizan ni un gramo, y todos tan rubios. Una tarde, ese día fue por la tarde, me dice - esperáme un ratito y sha vengo, treinta minutos, tengo que hacer una cosita de trabajo y en media hora estoy aquí - , estoy en su casa, de acuerdo, aburrido comienzo a mirar por aquí y por allá, sin demasiado método, y por casualidad, debajo de unas carpetas hay una especie de caja, roja, de Chanel, la abro y me encuentro un montón de pasaportes, como cuarenta o cincuenta, los miro, los hay alemanes, ingleses, suecos, daneses... Y en todos ellos está su foto. De repente me entra el pánico, dejo todo como estaba y empiezo a pensar que me he liado con Mata Hari, o con una alien de alguna raza intergaláctica de marcianos rubios con acento argentino. No se muy bien que creer, de lo que sí estoy seguro es de que es todo demasiado extraño, que la gente no colecciona identidades, que tengo que preguntarle, con tacto, en que demonios consiste su trabajo.
Ella vuelve radiante, como siempre, sin sospechar mi hallazgo, seguro que no ha estado en ningún tiroteo, no encuentro el hueco para pedirle que me desvele el misterio, pero cada vez estoy más incómodo, conforme va pasando el día la situación se agrava, le pido que me lleve a Alicante, con una escusa, que si tengo que entrevistarme con un fulano por una fiesta el sábado, cosas de mi trabajo, ella como si supiese por donde van los tiros se interesa por primera vez desde que nos conocemos, que si cuantas fiestas hago, que si cuanto dinero puedo sacarles, que si me dan mucho trabajo. Y me da pié para interesarme por el suyo, así en el coche descapotable y estupendo, con el estéreo a todo trapo me cuenta, que son una empresa, así me lo cuenta, de argentinos, y funcionan cobrando post check y travel check robados, que no tiene riesgo, por eso son todos rubios, y que en un día gana lo mismo que yo en un mes, que me lo plantee, que con mi rubio, mi altura y mi inglés soy perfecto, que lo ha hablado con sus colegas y están de acuerdo.
Se me cae el alma a los pies, ya me veo en los titulares, "La policía detiene una banda de estafadores argentina que operaba en la costa blanca con un cómplice de Alicante" Todos los coches ya me parecían de la policía, me quedo aturdido, le doy largas y a la llegada me despido sin un beso, con un luego te llamo más falso que un duro verde. Corro a casa de la Pepa y se lo cuento, se parte de risa, - Ya te lo decía yo, que tanto glam de l'óreal era sospechoso, hale, te quedas en casa hasta el lunes, y el lunes tempranito, a primera hora te vas a Lola que te ponga el pelo como dios manda - Y hasta hoy.
Releo el post antes de darle a publicar y no puedo evitar recordar una frase de Jennifer López al ser detenida junto a Puff Daddy:
"No he cometido ningún delito. Lo que hice fue no cumplir con la ley."
Espero que ninguna de vosotras sea rubia, y si lo es que disculpe mi sentido del humor.
El hombre es un animal de costumbres pero no hay que olvidar que la costumbre mata al hombre.
Los Sims (The Sims) es un juego de estrategia y simulación para computadoras, creado por el diseñador Will Wright y distribuido por Maxis.
La primera versión vio la luz en febrero de 2000 y desde entonces más de 16 millones de copias legales, y por lo tanto muchas más ilegales, se han distribuido en todo el mundo, siendo el más vendido en la historia de los videojuegos de PC. El éxito de este tipo de juego se basa en su filosofía creativa de aplicar teorías científicas para el diseño de simuladores de vida, ya sea de una ciudad, un planeta, un hormiguero o, como en Los Sims, un barrio.
Los Sims es el primer juego de esta categoría en el que cada ser vivo tiene personalidad propia y se controla individualmente de forma directa. El juego consiste en crear personajes Sims y "construirles" una vida, concretar sus aspiraciones, cumplir sus sueños,etc. El juego permite diseñarles a los Sims una casa y abastecerlas con todos los objetos que se requieran para satisfacer sus necesidades. Los Sims posee un modo libre (Libre Albedrío) en donde los Sims realizan sus actividades por sí solos, en donde también puede intervenir el jugador dándole órdenes, las cuales serán respetadas o no por los Sims. El jugador deberá satisfacer las necesidades básicas de los Sims, como comer, dormir y bañarse, entre otras. Para sustentar la economía de la casa, los Sims deberán buscar trabajo y ganar Simoleones (la ficticia moneda en el mundo sim), el juego ofrece una variada línea de trabajos, y el personaje podrá ir promoviéndose en su cargo dependiendo de las habilidades que tenga y la cantidad de amigos.
No hay un verdadero objetivo en el juego, ya que los Sims nunca mueren a no ser que se queden sin movimiento, los envenenen, los muerda su perro ,se caigan de el edificio, un asesino en serie los mata (version solo vista en los sims2 nigth life) se ahoguen, se quemen, se electrocuten o les agarre un virus (contraído de la mascota cerdo de guinea, que solo puede suceder si no se limpia su jaula). Además los niños pueden ser enviados a la escuela militar si sus notas son malas. Si llegan a ser enviados a la escuela militar los niños nunca volverán a la familia. Los Sims tienen su idioma propio, el Simlish, interpretes de reconocido prestigio han grabado versiones en simlish de sus temas más famosos. El jugador identifica a su Sim porque sobre su cabeza aparece un símbolo con la apariencia de un diamante de color verde brillante, que irá cambiando de tono hasta alcanzar el rojo dependiendo de su estado.
En el 2002, Los Sims, consiguió un récord mundial de ventas, superando al famoso juego Myst.
La rutina es una costumbre arraigada o un hábito adquirido por mera práctica que permite hacer las cosas sin razonarlas, de alguna manera nos impide ser conscientes del momento presente.
Leandro Francisco Javier Elías Fernández Caballero Díaz de Miguel, ahí es nada, y su sangre es de lo más moliente, pero han querido el destino o la fatalidad, que cada cual contempla estas cosas según su criterio, que vieniera a nacer en Herencia, una villa de Ciudad Real, en el Priorato, pegadita a la provincia de Toledo, en la que por alguna extraña coincidencia, quizá por su nombre, hay una ploriferación inaudita de apellidos compuestos. Lo de los nombres de Leandro, a partir de ahora le llamaré Leandro para abreviar, fué una cosa de su madre, bueno de su madre y su tía Visi, que eran las dos muy redichas, y como era el primero y habían sido un embarazo y un parto de lo más fatigoso, no quisieron dejar de cristianar a la criatura sin imponerle el nombre del otro abuelo y del padre, por si acaso, y es que en eso si que eran muy suyos, el hijo mayor había de llamarse como el abuelo paterno, el segundo como el materno, y el tercero como el padre. Hicieron bien, porque tuvo dos hermanas más y no habría tenido perdón de dios que por no torcer la costumbre una se hubiese llamado Francisca Javiera y la otra vaya usted a saber cual será el femenino de Elías.
Leandro creció entre faldas, que a su padre, D. Elías, se lo llevó una neumonía cuando el niño tenía nueve años, tuvo una infancia intensiva, hubo de ir al colegio sin faltar ningún día porque había de convertirse en un hombre de provecho, pero como era el único hombre de la casa también tenía que ir al campo, a segar el trigo y a ocuparse del huerto y ayudar a las mujeres con la barrilla, el salicor y hasta del azafrán. Sólo la semana de carnaval le daban suelta, que hasta salió de jineta un año, (las jinetas son los niños, dos por lo general, que representan a los gremios) con un traje de príncipe que ríete tu del del cuento, le daba un poquitín de vergüenza, pero anda que no estaba guapo con esa seda azul ducados y esas pasamanerías de oro y ese somberero de terciopelo, hasta llevaba una pluma de faisán y todo. Era, con un primo segundo suyo, el abanderado de los hortelanos, y a donde va a parar, porque Sindo, Gunmersindo se llamaba el primo, que lo de esta familia con los nombres es para echarles de comer a parte, aunque también iba hecho un brazo de mar era más bien gordito y llevaba gafas de culo de vaso, así que todos y, sobre todo, todas no hicieron más que decirle guapo, y que que bonico era toda esa semana, nunca estuvo Leandro más cerca de la gloria que esa semana de carnaval de 1974.
Herencia tiene un carnaval de lo más peculiar, no voy aquí ahora a contar todo lo que lo hace especial, que no es el objeto de este escrito, pero sí, para que se comprenda mejor la trama, daré unos cuantos apuntes: para empezar he de decir que es uno de los pocos que consiguió dar al traste con la prohibición franquista, argumentando cierto carácter religioso, está tan arraigado y se espera con tanta impaciencia que comienza una semana antes que en el resto de municipios con un día al que llaman domingo de las deseosas. Es uno de los días más importantes para los Herencianos, pues en este día, las mascaras y trajes se sacan del baúl y se les quita el polvo para lucirlos en el pasacalles, trajes algunos heredados desde generaciones y restaurados con mimo por sucesivas tías Visi que un año remiendan un agujero y otro le cambian una randa. El nombre de este día, viene dado a que, "legalmente", el carnaval comenzaría el viernes próximo a este domingo, pero las ganas pueden más que el calendario. Tiene algunos personajes que le confieren un caracter particular, gigantes y cabezudos, las jinetas de los diferentes gremios: Servicios y Panaderos, Comercio, Ganaderos y Hortelanos y la del Ayuntamiento y sobre todo el Perlé, el elemento que dota al Carnaval de Herencia de una identidad propia. Es una representación burlesca del orden establecido. Perlé abre, antes de los gigantes. el desfile, persiguiendo a la chiquillería con su látigo. Aunque no suele dar, algunos latigazos son bastante dolorosos. Va con un atuendo parecido a un pijama a rayas blancas y azules y gorro de dormir de los mismos colores.
A partir de entonces, de ese año en que fué un príncipe durante dos semanas, Leandro tomó conciencia de que era guapo, se acostumbró a escuchar a las amigas de su madre y de su tía cosas como - lo guapo que es este niño - o a algunas más ponzoñosas, - hay que ver que cara tiene más hermosa, a quén habrá salido - así que trabajando como un mulo y haciendo lo que podía en el colegio, fue creciendo entre piropos y el arrobo sin ambages de las mujeres de su casa. Casi se acostumbró a que le programaran la jornada, de tanto cariño y tanto mimo, que si te pones esta camisa que le he almidonado el cuello, que si ahora te vas a buscar a la Presen o a la Fuencisla, que si vete a misa a por la tía Visi, no tenía lugar para su vida, de tanto como le querían, así que cuando se libró de la mili por hijo de viuda más que una alegría se llevó un disgusto. Un día se armó de valor y cuando su tía y su madre estaban sentadas, bien abrigaditas con las faldas de la mesa camilla, haciendo ganchillo, lo soltó de sopetón: mañana me voy a Benidorm, que salen dos autobuses de la plaza para trabajar en la obra. La bomba, a la tía Visi le dio tal soponcio que a partir de aquel día se le quedó un temblor en la comisura izquierda de la boca, hubo ruegos, súplicas, llantos y lamentos, pero la determinación de Leandro era inamovible, se iba a Benidorm a trabajar en una obra.
El día que se marchó, parecería que se iba a la guerra, su madre, su tía y sus hermanas le despidieron desconsoladas, le pusieron de todo, media matanza, conservas y hasta una lata de pastas, debían de creer que en el pueblo que se les arrebataba a su hombre estaban todavía con las cartillas de racionamiento.
Cuando Leandro entró en Benidorm, después de haber dado buena cuenta de una longaniza y media hogaza de pan en el autobús, le pareció que estaba en Nueva York, esas torres tan altísimas que se alineaban frente a la playa y subían toda la cuesta, esos hoteles con sus recepciones tan rimbombantes, y los montones de turistas así vestidos, porque entonces a un turista se le podía reconocer a simple vista, y no porque fuera rubio o estuviera quemado por el sol, sino porque iba vestido de turista, con las camisas por fuera, de colores, y esos sombreritos con una cremallera; lo primero que hizo, en cuanto pudo, fue comprarse ropa de turista, unos pantalones cortos de color beige y una camisa con unos florones azules y amarillos, y un sombrerito de esos y unas chanclas, y un bañador pequeño, brillante, de lycra le dijeron, y unas gafas de sol verdes. Lo segundo que hizo fue dejar la obra y ponerse a trabajar de camarero, eso de aguantar el sol de justicia y acarrear cemento era peor que lo de trabajar en el campo, así que cuando la prima de uno de su pueblo que ya era encofrador le dijo que con lo guapo que era podría trabajar de camarero no se lo pensó, consiguió trabajo en una terraza, al lado de la playa, y aprendió a servir paellas y ensaladas mixtas, y aprendió que los turistas les llamaban paelas y mixsalads. Así, por primera vez en su vida, tenía unas cuantas horas para sí mismo, y se ponía su bañador pequeño y brillante y se iba a la playa a tomar el sol y a ver cocerse a las suecas.
Con el tiempo Leandro, que ahorraba con una hormiga, y que aparte de acudir todos los años a Herencia para el carnaval, que eso era sagrado, se pudo meter en alquilar un bar, pequeño y destartalado, y lo arregló un poco, contrató un camarero gallego y puso en marcha el negocio. Al principio cocinar le costaba un esfuerzo y solo ponía aceitunas y alguna lata, pero poco a poco aprendió y hacía platos combinados y ensaladas y hasta una paella con gambas y pedacitos de pollo, acostumbrado como se había criado a tener su día organizado, se impuso una agenda implacable, cada día se levantaba a las siete, desayunaba un descafeinado con leche, un pan tostado y una manzana, abría el bar, servía los desayunos, pocos, algunos cafesconleches, esperaba a que viniese el camarero y se iba a comprar, luego cocinaba, que los turistas empiezan a comer muy pronto, y allá a las cuatro y media se ponía su bañador y se iba a la playa, con su toalla y su botella de agua helada, era igual que fuera verano que invierno, cada tarde, a no ser que lloviera, se iba al mismo rincón, sacaba su toalla de propaganda de Camel, guardaba meticulosamente su ropa en la bolsa que usaba de almohada y se tumbaba; se bañaba poco, no se fiaba de dejar las cosas solas, no fuera que se las robaran, allá a las siete y media recogía, se iba al bar, despachaba al camarero y se quedaba hasta las doce, ni un minuto más, la parroquia de más tarde no le hacía ni pizca de gracia, que hay que ver como beben los turistas, se cogen cada tajada...
Así pasó trece años, hasta que una tarde, que no pudo ir a la playa porque llovía, en el mes de octubre, encontró en el buzón una carta, era de su hermana Fuencisla, que le reñía por esa manía suya de no ponerse teléfono y le contaba que la tía Visi se había puesto mala y en lo que se tarda en rezar un padrenuestro se les había ido sin que les diera tiempo a nada, y algo se le rompió por dentro al leer la carta, cuando llegó al bar se cogió la primera borrachera de su vida, con treinta y cinco años, se bebió el solo casi una botella de ponche, y como iba tan borracho y había escampado, cerró el bar y se fué a la playa, era de noche, pero a el no le importó, sacó su toalla de Camel, la extendió, y se tumbó a dormir la mona.
Se despertó en una cama, recordaba vagamente una conversación en un idioma raro, como le ayudaban a caminar y le llamaban guapo, como le desnudaban, recordaba esa sensación, pero de una forma muy vaga, medio atontado aún por el alcohol intentó reconocer alguna cosa de la habitación, nada, seguro que no era su casa, aunque había molinos de adorno, que coincidencia, pero no eran iguales. Primero se asustó, luego pensó que si ya no le había pasado nada malo, ahora que empezaba a estar sobrio no le iba a pasar, se incorporó, y entonces vió a Jaap por la ventana de la terraza, la memoria le llegó de golpe, el holandés que le sonreía mientras tendía unas sábanas era el que le encontró en la playa, el que lo llevó a su casa, a este apartamento tan pequeño y tan atiborrado de cosas de holanda, era el que le había desnudado y el que se había sumergido con el en un polvo que había parecido una batalla. A Leandro se le subió la memoria en un borbotón ácido en la garganta, se quedó paralizado, él, que nunca había siquiera estado con una mujer, no se hacía el ánimo, se había estrenado con un holandés, le costó un rato hacerse a la idea, pero lo poco que recordaba, aunque confuso, le parecía agradable, muy agradable incluso, se fijó en que estaba desnudo, en como el holandés le miraba, se tendió en la cama, y esta vez, sin estar en absoluto borracho, volvió a repetir la batalla.
Y se quedó, veintiséis años va a hacer ya, la tía Visi se había ido, pero había venido Jaap, que era como tenerla de nuevo, pero más rubio y más artista, porque su rubio por las noches se convertía en Blondie, en Blondie Cohen para más señas, trabajaba bailando y haciendo un show en un sitio muy coqueto, el Paradiso. Nuestro Leandro se tomó la profesión del otro con naturalidad, era artista, sin más pamplinas, y por las mañanas le ayudaba en el bar y se encargaba de la colada y de la plancha, lo llevaba siempre como un San Luis, de limpio y planchao.
Y le organizaba la vida, lo que había de ponerse, lo que debía comer, lo que sí y lo que no, Leandro se dejaba hacer como es natural, es un bienmandao sin remisión. Poco a poco la pasión se fue trasformando en afecto, el afecto en costumbre y la costumbre en dependencia, ya era incapaz de mover un dedo sin Jaap, y fueron pasando los años.
En Navidad su hermana le mandó a Elías, su sobrino el mayor, le había dicho por teléfono, por fin ya tenía teléfono, que el chico había tenido un "amigo" marroquí que había soltado la lengua de las vecindonas, y que ella que veía en la televisión que la vida había cambiado mucho y hacía unos veranos estuvo viendo el show de Jaap, había pensado que ellos lo entenderían mejor y que en Benidorm estaría mas en su ser, que el pueblo era muy antiguo y que si tal y que si pascual; total, que nuestra pareja se encontró de repente tutelando a un chico de diecinueve años que tenía dos pasiones. los muchachos de tez morena y los ordenadores. Su sobrino vino con un portátil de esos blancos, muy moderno, y se pasaba todos los ratos libres jugando, hasta le enseñó a su tío juegos y todo. Leandro, inopinadamente, se volvió muy raro.
Estaban preparando las maletas para ir al pueblo en carnaval, como todos los años, era sábado. Leandro le dijo a Jaap: quiero que metas dos o tres vestidos de tu espectáculo en la maleta pequeña, las pinturas, las pelucas y los zapatos.
..........
Era el domingo de las ansiosas, la gente con sus disfraces y sus máscaras, y detrás del Perlé, dos mujeres impresionantes, vestidas como artistas de cine, preciosas. Al llegar a casa la Fuencisla está al borde de un ataque de nervios - ¿pero como se te ha ocurrido Leandro? dios bendito, que sofoco, mira que si te ha conocido alguien.
Leandro está feliz, desde el día que fue de príncipe con su pluma de faisán y todo, jamás se había visto tan guapo. - Es que me estaba saliendo un diamante verde, Fuencisla. - Ay hijo, cómo un diamante verde, estás muy raro, ¿tu entiendes algo Jaap? - Claro, pregúntale a tu hijo, claro que lo entiendo, claro.
En la calle sonaban las charangas mientras en el porche dos rubias impresionantes se daban después de tanto tiempo un apasionado abrazo.
LouLouLaBiche exactamente, nada es casual, acumular tantos fracasos exige una alto porcentaje de éxitos preliminares. Las emociones siempre se me asoman a la boca. Amo la sátira, lo espléndido, el carnaval, los primeros encuentros, el lino y la mar. Me gustan las nucas estrictamente afeitadas, la audacia, los vaqueros que se separan de la cintura y dejan ver la parda línea divisoria de las nalgas y la franja baja y tirante de los calzoncillos, el Tournedos Montagnarde, el Fondillón y Aretha Franklin.
Creo en el sentido de los besos, en el encanto de los chicos malos y en el país de las maravillas.
Desde aquí despliego mi verbo para encontraros en una sonrisa..................
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aquí ahora mismo, mira tú por donde.
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