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La Coctelera

Diario Irrelevante

-¿Qué sabes de este asunto? - le dijo el Rey a Alicia -Nada - dijo Alicia -¿Nada de nada? - insistió el Rey -Nada de nada - dijo Alicia -Eso es muy relevante - dijo el Rey, volviéndose hacia el jurado.

12 Abril 2009

Galería Impertinente XLIII - Ginés o el glamour de la huerta

 

 

El vizconde Mizi Xia y el melocotón mordido

Durante el reinado del duque Ling de Wei vivió también el vizconde Mizi - cuyo nombre de pila era Xia -, que era su favorito y su amante. Según la ley del reino nadie estaba autorizado a utilizar la carroza del duque sin su permiso, bajo pena de amputación de un pie. Ocurrió una vez que la madre de Mizi se puso gravemente enferma y un mensajero llegó sin aliento a palacio en mitad de la noche para informarle. Sin dudarlo un segundo, saltó a la carroza del duque y salió rápidamente. Cuando el duque lo supo, en lugar de castigarlo, lo alabó, diciendo: "¡Qué hijo amantísimo! ¡Por su madre, se arriesga incluso a perder un pie!"

Mizi Xia estaba dando un paseo con el gobernador por el huerto del palacio, al morder un melocotón y encontrarlo de una dulzura exquisita, dejo de comer y la dio la mitad restante al gobernante. "Cuan sincero es su amor por mi" - exclamó - "Ha olvidado su propio apetito y piensa solamente en ofrecerme cosas deliciosas"

Tiempo después, cuando la estrella de Mizi fue decayendo y la pasión que por él sentía el gobernador se enfrió, fue acusado de cometer alguna minucia contra su Señor. "Después de todo" - dijo el gobernador - "una vez tomó mi carruaje sin permiso, y en otra ocasión me ofreció la mitad de un melocotón que él ya había mordido".

No es que Mizi hubiera actuado en forma diferente, sino que los actos que le habían elevado y honrado en los días pasados, ahora le hacían culpable, el amor del gobernador se había tornado en odio.

Si logras el amor del gobernante, tu sabiduría será apreciada y lograras su favor así mismo. Pero si el poderoso te odia, no solo tu sabiduría será despreciada sino que serás considerado como un criminal y dejado a un lado. La bestia llamada dragón puede ser domada y entrenada hasta que puede ser cabalgada. Pero en la parte inferior de la garganta tiene escamas enormes y afiladas que si se erizan y si te hieres con ellas pueden significar la muerte. Los gobernantes también tiene escamas cortantes que pueden erizarse.

Desde esos días, cuando la gente se refiere en China al amor masculino, uno de los términos que emplea es "los placeres del melocotón mordido"


Algunas cosas suceden sin ninguna razón, por muchas explicaciones que les busquemos no encontramos nada que las justifique, siempre podremos echar mano del destino, acogernos a la casualidad, pero el caso es que no se puede borrar lo que ocurrió, como mucho podremos arrumbarlas en el desván de la memoria esperando que vaya aliviándolas el olvido. Aquella nochevieja cualquiera sabe por qué razón estaba en Murcia, solo. Me espantan las fiestas por obligación, a mí que tanto me gusta una fiesta, pero las fiestas tan señaladas, esas en las que todo el mundo se obliga a divertirse siempre me parecen una molestia, nochevieja es una de ellas, nunca acudo a ningún sarao de esos en que la gente se empingorota como si fuera a una boda de postín, nunca he ido, como mucho organizo una cena en casa y con cuatro o seis, nunca impares, está celebrado el año, asomarme a la Plaza del Ayuntamiento o a la Puerta del Sol ni se me pasa por la cabeza.

Pues el caso es que esa Nochevieja me puse como un sanluis, pantalón de rayas de Lucio, camisa de Le Garage y una chaqueta preciosa de los Girbaud. Agarré el tren y me planté en Murcia, todo cerrado a la hora de cenar, y lo poco que quedaba abierto reservado, veía pasar a las murcianas y a los murcianos hechos un brazo de mar, ellas de peluquería,  con flores imposibles en las caderas, o en los hombros, ellos con chaquetas de alpaca de brillos de astronauta y corbatas psicodélicas, pasan en grupitos alborozados o en coches que tocan el claxon. Cae una lluvia finísima, insignificante, que hace brillar el suelo y da frío.

Encuentro un bar abierto, en una placita, con la terraza puesta, con ese frío y la lluvia, todas las mesas mojadas brillando y las sillas le dan un aire desangelado, se oyen las trompetillas y los canturreos de los que van a la fiesta, dentro solo en tiltiquititiclin de la máquina tragaperras. En la barra dos personas concentradas en su copa, no tienen nada de comer, pido un café con leche condensada y coñac, belmonte le llaman, me siento en una mesa al lado de una cristalera, veo escurrir ls gotitas de agua que dibujan complicadísimos laberintos mientras despido a 1987.

El maldito belmonte me cae fatal con el estómago vacío, nada más acusar recibo del mismo mis tripas se dedican a gritarme a retortijón batiente que les eche algo de comer, tarea imposible, intento despistarlas contemplando a la parroquia: la señora que desgrana monedas en la dichosa maquinita tintiticlin, dignísima dentro de su humildad, va derrochando con parsimonia, sin aparente emoción, la paga de Navidad, monedita de veinte duros a monedita de veinte duros; en la barra que está adornada por cientos de llaveros colgados de clavitos hay dos personas más, cada una en extremo, dos hombres, de más o menos la misma edad, a punto de jubilarse, se concentran en su copa sin hablar; dentro una señora, que es quien me ha servido, limpia y relimpia la máquina del café; justo enfrente tengo el mejor personaje, un señor atildado y comedidamente ridículo que me mira sin verme, diríase que mira en mi dirección, pero sueña o dormita con los ojos abiertos, le observo detenidamente, lo que más me llama la atención es su pelo, escaso y teñido de un caoba desvahído, peinado con pulcritud de un modo francamente femenino, va hecho un pincel, zapatos lustrados, manos cuidadas con varios anillos, chaqueta antigua pero impecable, marrón, pantalones con la raya perfecta, camisa color salmón y una corbata verde primorosamente anudada que desentona un poco, fuma cigarrillos oscuros, de boquilla dorada, como las amigas de mi Tita, y como ellas pasó la sesentena hace más de un lustro, le da profundas bocanadas al pitillo y sin tragarse el humo lo deja escapar por la boca entreabierta, recuerda un poco alguna foto antigua de la Garbo, salvando las distancias, sale de su sopor y cae en la cuenta de que le estoy mirando, me sonríe, amable, levanta la copa con un gesto de rancia elegancia y me dedica un amago de brindis, le devuelvo la sonrisa, el brindis no, no me parece adecuado hacerlo con un vasito de café, el hombre se levanta, y con educación me pide permiso para sentarse a mi lado, que si que hago en Murcia, que si que raro que un chico como yo en una noche como esta ande solo, que si la soledad es triste y voluntaria, le cuento que no se exactamente por qué he venido, seguramente porque Alicante está tan a mano, que detesto las fiestas preceptivas y que la soledad elegida es una opción que a veces me sosiega, hablamos de la lluvia y de las máquinas tragaperras, de lo preciosa que se pondrá la ciudad en primavera y de como pasan los años, me invita a una copa, la rechazo con cortesía porque tengo el estómago vacío y es imposible comer nada, se queda pensativo, como escrutando una solución mágica, y con absoluta naturalidad me invita a cenar en su casa, así no cenará solo, me dice, y nos comeremos las uvas para empezar con buen pie el nuevo año, así a bote pronto no detecto ninguna segunda intención y llevado por la urgencia de mi estómago, por la solidaridad navideña y su sonrisa acepto.

Al salir casi tropezamos con una marica aviesa, una de esas víboras de edad indefinida, que después de mirarme con descaro de arriba a abajo le guiña obscenamente un ojo a mi anfitrión y le espeta - Empiezas bien el año, mi acompañante le corta con un tajante - buenas noches - y nos marchamos.

Su casa está al lado, en una calle comercial al lado de la catedral, al llegar me sirve un vermú de su pueblo, me cuenta que nació en Yecla,  pone un disco  de Yma Sumac en aparato desmesurado, se disculpa con franqueza por no tener demasiado en la nevera, me ruega que me ponga cómodo y se pone a hacer la cena, que no me preocupe, que cuatro cosas para picar, que si quiero que vaya contando las uvas, le consulto sobre si le molesta que les quite las pepitas y él me reconoce que también le molestan, son unas uvas magníficas, moscatel, de color dorado, se adivinan dulces, las cuento, las lavo, mientras la Sumac gorgojea con frenesí, y les voy quitando las pepitas, casi al mismo tiempo que yo acabo él tiene lista la cena, unas latas de navajas y de angulas, una fuente con queso y dos tortillas, perfecto, sin fastos como me había dicho, charlamos animadamente mientras cenamos, me cuenta que estuvo empleado durante treinta años en una tienda de muebles que era lo mejor de Murcia, que ya se ha jubilado, voluntariamente, porque con la paga que le quedó de sus padres y la jubilación va tirando, que no estan mayor, que le gusta Alicante, la playa, y no comprende el por qué de esa rivalidad tan insensata, la toertilla es especial, la h hecho con hinojo y piñones, está buenísima, me centa que el secreto consiste en elegir los hinojos que sean hembras que se nota porque son los que tienen barriga, realmente deliciosa, son casi las doce, pone la tele, hay un especial que codirigen Pilar Miró y Hugo Stuven, presentado por Arturo Fernández y Carmen Maura, Super 88 se llamó, aquel programa nos ofreció uno de los momentos más calientes de la historia de la televisión, una tal Sabrina cantaba una canción, que seguramente no por casualidad se tituló "Hot Girl", en la que sus neumáticos pechos desafiaban cualquier ley gravitatoria emprendiendo una feroz lucha por desprenderse de sus ataduras, para los miembros de la generación del Naranjito el tiempo se detuvo, un pecho se escapó, y no hubo manera de volver a meterlo en el corsé, a estas alturas del destete mi anfitrión y yo ya llevábamos unas cuantas copas y hasta una botella de cava y lo celebramos con alegría.

Llegó la hora de marcharme, le dí las gracias por su amabilidad, y después de tomar buena nota de sus indicaciones me encaminé hacia la discoteca, Talco, se llamaba.

La discoteca a parir, con cola y todo, para entrar y sobre todo para poder dejar las chaquetas, que hay que ver la falta de previsión que tienen siempre los empresarios para la cosa del guardarropa, a parir, oye y fue llegar y besar el santo, estaba esperándome o no se entiende, nada más conseguir mi copa surgió de entre todo ese maremagnum de camisas de colores todo vestidito de Gaultier de pies a cabeza, como si lo hubiesen teletransportado con un sortilegio fashion de una discoteca de París o de Ibiza, vino directo, tenía un aire entre Manuel Bandera y un Antonio Gala de treinta años, unos pantalones de licra divinos y una chaqueta con el canesú de piel, unos ojos tan negros como su pelo y una sonrisa que era una puerta abierta, con una voz grave aunque suave me preguntó si estaba solo, le miré a los ojos, para contener su exultancia y sopesar su entereza,  y le contesté - ahora ya no - no hizo falta más, a los diez minutos ya estábamos sumergidos el uno en el otro ante la expectación de su cohorte de modernísimos y atildados amigos, a los que por otro lado Ginés, que así se llamaba, no prestaba la más mínima atención, ni que decir tiene que el que os escribe tampoco.

Cuando ya la calentura se hizo incontenible fuimos a por su destartalado e inapropiado coche blanco, no vivía en Murcia capital, sino en una pedanía, en Torreagüera para más señas, en una casa que fue de sus abuelos y que él, que pasaba los veranos en Ibiza - ya me parecía a mí tanto Jean Paul poco huertano - había reestructurado con más ingenio que presupuesto y con un evidente buen gusto, estaba un poco apartada la casa del pueblo, con su huerto de naranjos y melocotoneros, mueblacos antiguos y oscuros con algún detalle frivolón y divertido, toda pintada de blanco blanquísimo, una cama enorme con un colchón terrible de lana y una cabecera pintada con una orla multicolor de frutas brillantes y apetitosas, muy pop y muy propia, en la que rezaba una leyenda "Come fruta fresca", en ella nos habitamos, saboreamos nuestra piel y descubrí uno de los culos más sublimes que he tenido la suerte de conquistar a lo largo de mis andanzas; cuando rendidos, después de varios asaltos, le pude observar dormido, boca abajo, mientras la aurora con su luz naranja daba un tono ligeramente anaranjado a sus nalgas, cubiertas de un suavísimo tercipelo, pensé sonriendo si no sería esencial para esa textura haberse criado a la vera de una huerta como esa.

Me quedé, antes, con mi soledad, casi siempre me quedaba, por aquello de abandonarla, y viví una luna de miel hermosa, en aquel pueblo antipático en que las mujeres nos negaban el saludo, los niños nos miraban como a marcianos y los chicazos nos dedicaban silbidos con mas sorna que admiración, en aquellos años tan pazguatos. Él trabajaba en el hospital, decía que era enfermero, pero era solo auxiliar, aunque la verdad es que la bata le quedaba como al mismísimo Clooney en Urgencias, yo me puse a hacer de todo, tampoco era cosa baladí encontrar mi sitio en la ciudad del Segura, así que lo mismo hacía un escaparate que montaba un sarao, que hasta me puse a poner copas y todo en un bar fantástico que había en San javier, el Varadero se llamaba... Lo peor de todo aquello eran sus amigos, no se si por alicantino, si por envidia, o por qué narices, no me tragaban, y Ginés tampoco ayudaba mucho, se refería a mí como a "mi chulo" que maldita la chulería con lo que curraba, y no me lucía demasiado porque la criatura estaba en la onda de la raya y nunca tenía bastante, así que ya veis la gracia que me hacía esa desfachatez de llamarme chulo, aunque a él le pareciera cool y eso me adornara de quien sabe que prestancia, y luego esa intransigencia tan clasista que exhiben los modernísimos en las capitales de provincia, como si ser mariquita y moderna les hiciese pertenecer a un exclusivçísimo club de campo, el resto no tenía importancia, y trataban a todo el mundo con indiferencia cuando no con un desaprensivo desprecio, poco a poco mi pasión se fué desinflando como se desinflan las pasiones de estación y conforme el sol se iba afirmando en el cielo, la primavera anunciaba el verano, y la perspectiva de verme en Ibiza rodeado de petardas emborronaba mis sueños, su culo, otrora sublime se me fue haciendo cotidiano, y con la costumbre aparecieron los primeros síntomas de hastío, los silencios incómodos, las suspicacias, hasta que una noche aburrida, en la misma Talco donde nos conocimos, veo dignísimo a mi anfitrión de nochevieja sentado en la barra, con una camisa azul pavo real, me acerco y le saludo con dos besos, nos alegramos de vernos, la gente tan amable siempre deja un buen recuerdo. De entre la farralla surge Ginés como un tornado, me coge aparte  y me avisa, - qué tienes tú que hablar con ese carrozón, que te va a ver todo el mundo y se van a creer que le debes algo - se debía haber creido el muy percebe, de tanto decirlo, que había algo de chulo en un servidor, así que ya no pude más con tanta nobleza baturra, lo miré como si fuera la última vez, que lo fué, y de una le dije - Cuidadito con lo que dices tontodelhaba, que ese señor tiene más clase con una tortilla de hinojo que tú con todo tu ropero de Gaultier, yo hablo como y con quien me da la gana - Y entonces el muy gilipollas me dió un bofetón, una bofetada afectada y ofensiva, desmesurada y obscena,de las que duelen más en el orgullo que en la cara, le cogí la mano, conté hasta diez y ... no dije más nada.

- Luisaaaaa, que sí, que vengas a por mí, mon amour, que es que llevo cuatro maletas, no, no chouchou, no puedo, el tren no para en Torreagüera.


Receta de la tortilla de hinojo y piñones.

- 4 hinojos (de los que tienen barrigas, las hembras)

- Un puero y una cebolla roja pequeña.

- 100 grs de piñones.

- 100 grs. de Gorgonzola.

- 5 huevos de buena calidad.

- Aceite.

Cortar en juliana y pochar los bulbos de hinojo, deshechando las hojas, la cebolla y el puerro hasta que estén tiernos. Tostar los piñones. Batir los huevos, mezclar y cuajar la tortilla.servir con un poco de gorgonzola fundido por encima.

servido por louloulabiche 28 comentarios compártelo

28 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Diego

Diego dijo

Aunque la murciana se vista de seda, murciana es y murciana se queda...

y además se llamaba Ginés... Jean paul Ginés...

besos chulo, digo lulu

13 Abril 2009 | 01:03 AM

Diego

Diego dijo

Lo que no me explico es que coño se te pasó x tu extraña cabeza para irte a Murcia un fin de año...

13 Abril 2009 | 01:04 AM

juan carlos

juan carlos dijo

Pues si que tiene buena pinta esa tortilla......

13 Abril 2009 | 10:36 AM

Crika

Crika dijo

estoy de acuerdo con Juan Carlos (¿nos conocemos?)....
Hacía tiempo que no lo tenía para leerte y como siempre ha sido un placer hacerlo. Me encantan las introducciones que pones a tus relatos, la manera en que te das a conocer a través de los personajes de tu galería impertinente y, la verdad, la persona que se deja entrever en todos ellos.
Un placer haberte conocido, aunque sólo haya sido blogsferianamente hablando, querido Lou ;)
Besos de mi nueva etapa

13 Abril 2009 | 03:07 PM

Diego

Diego dijo

Lulu he soñado que te enfadas conmigo a muerte porque te cogí el jersey verde y Carlos te lo chivaba!!!

14 Abril 2009 | 03:18 PM

arandano

arandano dijo

El melocotón, tiene su tiempo, como toda fruta (o pasión) de estación. Luego, se pone pocho.

La reverberación de una bofetada no caduca tan pronto. Física, o moralmente, perdura en el tiempo y, por innoble que sea la mano de la que proviene, en la bofetada, como en tantas cosas de la vida, quien da primero, golpea más fuerte.

Por eso yo soy más de echar los whiskys por la cabeza.
Un besazo, Lou.

16 Abril 2009 | 09:28 AM

louloulabiche

louloulabiche dijo

Diego. cuidadito, que luego, si por una cosa del destino, te lleva la vida a Murcia te va a pasar como a Alaska cuando le dió por cantar esa canción y fué al Romea.

16 Abril 2009 | 09:40 AM

louloulabiche

louloulabiche dijo

Juan Carlos. pruébala, boccati di cardinale, ademas lo de "finoccio" en italiano tiene su "giocco2

16 Abril 2009 | 09:41 AM

louloulabiche

louloulabiche dijo

Crika. eres un sol y verás como luces se pongan como se pongan los nubarrones, quemaítos se van a quedar, un besazo, y ya sabes, aquí estoy.

16 Abril 2009 | 09:45 AM

louloulabiche

louloulabiche dijo

Arandano: Bueno, la verdad es que no me he atrevido a poner que de las cuatro maletas tres estaban llenas con sus trapos, que mientras la bofetada iba cicatrizando fuí arrojando por el camino desde la ventanilla del coche de mi auxiliadora amiga, modelito a modelito desparramándolos, menos un chaleco divino bordado a mano que le regalé a un chulo en Granada, poero así en petit comité a tí te lo puedo contar.
XXX

16 Abril 2009 | 09:51 AM

ser_anonimo

ser_anonimo dijo

Esa tortilla la hare este fin de semana, tengo invitados.
El melocoton es especial, sobre todo su tacto, es de mis frutas preferidas.
Y Gaultier, (es mi opinion), un creador sin sustancia.
Posees esa clase de magia que hace que estes donde estes, acabes con lo mejorcito, y no me refiero al melocoton, sino a la tortilla.
Que bien leerte Vampiro.
Besos.

16 Abril 2009 | 12:29 PM

ser_anonimo

ser_anonimo dijo

Tú cambiarás
cuando sepas comprender mi amor por ti.
Cambiarás
y jamás podrás vivir lejos de mí;
sin un adiós
me iré para no volver.

Sé muy bien
que con el último beso,
sé,
que esperarás mi regreso,

que en ese instante cambiarás.

Tú cambiarás
cuando sepas distinguir el bien del mal.
Cambiarás,
pero nada podrá ser de nuevo igual;
sin un adiós
me iré para no volver.

Sé muy bien
que con el último beso,
sé,
que esperarás mi regreso,

que en ese instante cambiarás.

(Tú cambiarás...)
Y de mí te acordarás llorando.
(Cambiarás...)
Y quizás una tarde quieras buscarme
para volver a mí.

Tú cambiarás
cuando sepas comprender mi amor por ti.
Cambiarás
y jamás podrás vivir lejos de mí;
sin un adiós
me iré para no volver.

Sé muy bien
que con el último beso,
sé,
que esperarás mi regreso,

que en ese instante cambiarás.
Sé muy bien...

Nino Bravo.

16 Abril 2009 | 12:35 PM

MarivipSuperstar

MarivipSuperstar dijo

¡La madre del cordero! Pero que hacías tu en Murcia un día de Nochevieja??? Porqué no te dio por bajar en lugar de subir? Al menos por el sur no hay petardas huertanas.

Pero si quiero decir algo. La cultura China, japonesa y demás culturas asiáticas y orientales, son muy dadas a ponerle nombrecitos épicos y evocadores a las cosas más simples. Dan tantas vueltas a las cosas como larga es la muralla china. Pero que sepáis todos, y si no, ya lo digo yo, que "El placer del melocotón prohibido" no es exclusivo del amor masculino, y si quieres acelerar el proceso de maduración del susodicho melocotón, solo tienes que "casarte".¡ea! Dixit.

Lou. Leí el mail, pero no tengo tiempo de ná. Ten paciencia cielito.

18 Abril 2009 | 01:27 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Lou:))
Nochevieja de 1987. Pueblo perdido de la estepa castellano-manchega. Un frío... muy frío incluso para la persona menos friolera que conozco (servidora). Vestido negro ancho comprado en "Simago" de Móstoles, con cinturón también ancho de polipiel. Maquillaje entre mercadillo y zona económica del "cortinglés": ojos perfilados en kool, rimmel, carmín bien rojo. Medias de encaje (aggg... los 80') en tono crudo. Perlas: fue el regalo de ese día, un collar de perlas. Y más perlas: pendientes largos de una feria de oriente en el cortinglés...
Y, sobre todo, el olor de la colonia "Clyo". Una que, decían en el anuncio, no olía igual en todas las pieles (claro, ni ésa, ni ninguna).... Mucha "Clyo".

Ése es el recuerdo que tengo de esa nochevieja. Arreglarme para cenar en casa paterna (claro) en el pueblo estepario donde aun hoy en día no sé cómo demonios terminé pasando toooodas las vacaciones escolares de mis últimos años de niñez/primeros de adolescencia.
El collar de perlas fue casi, casi, un talismán durante años. Y no sé cómo ni donde, terminé perdiendo, hará unos 3 años. Quizá sí era un talismán (lo llevé los días en que conocí a los dos hombres más importantes de mi vida, entre otras cosas, y en casi todas las entrevistas positivas de trabajo) y por eso no logro levantar cabeza... Los pendientes los conservo. Al vestido le saqué pero que mucho rendimiento. Las medias eran un espanto increible: ya digo, los ochenta...

Y, sé que no te lo vas a creer (ó igual sí), pero hace dos, tres horas, mientras esperaba a que terminase de diluviar en la puerta del carrefur... de pronto, me ha venido no sé de donde el olor de aquella colonia (¿será que el detergente "Dixan" también lleva feromonas...????) y, de repente, me he acordado de esa nochevieja mortalmente aburrida de 1987. La última nochevieja antes de que gran parte de lo que sería mi vida irrumpiera en ésta.
Fin de mi reflexión.

Qué cierto es eso de que cuando el ser amado (ó idolatrado aunque no se lo merezca) nos hace alguna afrenta... se la perdonamos ó casi, le reimos la gracia. Y que cuando el amor torna en odio, ó, peor, en desprecio... hasta el saludo más cariñoso nos parece un insulto. Qué volubles podemos llegar a ser.
Y qué bien tu postdata-comentario: me estoy imaginando la escena, toda esa ropa/disfraz de pavo real... volando por la carretera desde el taxi... ;)

Un beso grande:))

19 Abril 2009 | 12:44 AM

a-la-intemperie

a-la-intemperie dijo

Te descubrí con "EVA cazando" y me deleitó tu forma de expresión Loulou,y cada vez que te recuerdo paso a leerte .
Cuando te ví me flechaste me parecés un súper buen mozo (como decimos en mi Tierra)pero pronto leí con penita que yo no estaría dentro de tus intereses y como no soy adicta al sufrimiento tuve que desistir a vos rápidamente :D .
Eso no quiere decir que no me haya quedado prendada de tu
audacia,desparpajo,insolencia, humor fino mezclado todo con el bagaje de tu cultura general.
En fin Loulou que me encanta recordarte y pasar a leerte...he disfurtado de tu nochevieja y ése algo de Murcia que en mis viajes no conocí.

Besote argentino.

Daniela

20 Abril 2009 | 03:02 AM

louloulabiche

louloulabiche dijo

Ser: espero que la tortilla se haya resuelto como es debido, el finoccio es sorprendente, da un juego que supera con mucho al tacto del melocotón.
Soñé que volvía a amanecer,
soñé con otoños ya lejanos.
Mi luz se ha apagado,
mi noche ha llegado,
busqué tu mirada y no la hallé.
La lluvia ha dejado de caer,
sentado en la playa del olvido
formé con la arena
tu imagen serena,
tu pelo con algas dibujé.

Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió.
Y mis brazos vacíos se cerraban
aferrándose a la nada,
intentando detener mi juventud.

Al fin hoy he vuelto a la verdad,
mis manos vacías te han buscado,
la hiedra ha crecido,
el sol se ha dormido,
te llamo y no escuchas ya mi voz.

Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió.
Y mis brazos vacíos se cerraban
aferrándose a la nada,
intentando detener mi juventud.
Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió...

Fantástico Nino

20 Abril 2009 | 09:02 AM

louloulabiche

louloulabiche dijo

MariVip: Ya se twinny querida, que el martirimonio pocha las frutas mas lozanas, pero mira un cuento chino siempre viene al pelo.

20 Abril 2009 | 09:05 AM

louloulabiche

louloulabiche dijo

Bruxana: Hay una tristeza que te cala ultimamente y que vaya me hace pensar que tal vez debamos comprar un collar de perlas a ver si así se encarrilan las cosas, la vida es así de puta (si me permites la expresión) lo mismo se lleva un collar que te regresa un perfume, el hastío forma parte de la condición humana por eso dice la canción. el que tenga un amor que lo cuide que lo cuide, la salú y la platita que no la tire que no la tire,

20 Abril 2009 | 09:12 AM

louloulabiche

louloulabiche dijo

AlaIntemperie: Bienhallada, esta es tu casa, cuanta flor, me encanta tu blog, eres una poeta cálida y cercana, te seguiré, XXX

20 Abril 2009 | 09:18 AM

calalola

calalola dijo

... la gente tan amable siempre deja un buen recuerdo..., llevo días sin acercarme por la cocte, aunque nunca olvido a quienes componen mi coctel divino, por ello siempre fiel a esta página, y puesto que también publiqué algo para recordar en mi blog, eres la primera aldaba que golpeo...

Durante mucho tiempo creí tener alergia a la piel del melocotón, y pese a ser de mis frutas preferidas, eso sí, mientras conservan su carne firme y crujiente, tenía que echar mano de alguién que me lo pelara para poder hincarle el diente..., poco a poco, le fuí perdiendo el miedo..., primero me aventuré a tocarle sin guantes, bajo el chorro de agua fresca de un grifo, después, incluso a pelarle, lavándolo después, y ya un día me armé de valor y despues de muchos años, disfruté de su piel prieta como su carne, y que potencia su sabor sin duda alguna...

Si aguantas con dignidad el dolor de una bofetada, el rostro, como el melocotón, adquirirá un color rosado intenso, lo que es necesario es no dejarse hincar el diente de nuevo, ahora que tu piel se volvió más prieta y tu carne más vulnerable y apetecible, quizás sea el momento de producir alguna urticaria al enemigo...

Un beso guapo

20 Abril 2009 | 05:14 PM

arandano

arandano dijo

Pues me das una idea estupenda: pienso cambiar la estrategia de la copa en la acbeza a la de desparramr los trapos por la ventanilla del coche.. qué idea tan sublime. Qué imagen tan Almodóvar. Qué escena tan Buñuel.

21 Abril 2009 | 08:46 AM

ser_anonimo

ser_anonimo dijo

sabes que tengo guardadas todas las cartas desde la primera que recib´´i; era de mi Yaya, preciosa, con una letra que jam´´as he vuelto a ver, esta amarilla, algun dia la enmarcar´´e, pero no la podr´´e colgar, no quiero que nadie la lea.
TE QUIERO LADR´´ON ¡¡¡¡¡

21 Abril 2009 | 05:39 PM

ser_anonimo

ser_anonimo dijo

Por cierto la Salerno te encantaria, es fantastica...

21 Abril 2009 | 05:41 PM

calalola

calalola dijo

querido Lou, por si me quedaba alguna duda, este finde ya me confirmaron que eres un "gran" tipo...

Un abrazo

5 Mayo 2009 | 08:49 AM

diego del mar

diego del mar dijo

Lola lo de grande es xq mide 2 metros o xq detrás d esa gélida presencia se esconde un cordero domesticable y cargado de arte?

5 Mayo 2009 | 11:06 AM

diego del mar

diego del mar dijo

Ahora bien, si mi enemiga íntima es melliza de mi mejor amigo de Madrid, en qué lugar me deja esto a mí...?

Voy a tomarme un cola cao y lo pienso

5 Mayo 2009 | 11:08 AM

calalola

calalola dijo

Diego, entre "" y trás ..., se esconden las interpretaciones que uno quiera, y que su corazón le permita...

No obstante, en cuanto al tamaño lo tenía claro, el resto es el kit de la cuestión... y simplemente contrasté percepciones...

Besos

5 Mayo 2009 | 11:13 AM

Mariviquenotenteras...

Mariviquenotenteras... dijo

Querido Sr.Dondiego

Yo te lo aclaro, por si el cola cao no te aclara bastante las ideas.

Lou es un gran tipo por fuera, es altísimo, vamos... un pedazo tio que no se lo salta ningún "torero" pero por dentro, es inmenso, un océano de sabiduría y experiencia, artista por todos los poros de su piel y ¡Dulce!, más dulce que un bombón relleno de cointreau.

5 Mayo 2009 | 12:09 PM

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Sobre mí

LouLouLaBiche exactamente, nada es casual, acumular tantos fracasos exige una alto porcentaje de éxitos preliminares. Las emociones siempre se me asoman a la boca. Amo la sátira, lo espléndido, el carnaval, los primeros encuentros, el lino y la mar. Me gustan las nucas estrictamente afeitadas, la audacia, los vaqueros que se separan de la cintura y dejan ver la parda línea divisoria de las nalgas y la franja baja y tirante de los calzoncillos, el Tournedos Montagnarde, el Fondillón y Aretha Franklin. Creo en el sentido de los besos, en el encanto de los chicos malos y en el país de las maravillas. Desde aquí despliego mi verbo para encontraros en una sonrisa..................
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