Artabán el Medo o el rey mago que nunca llegó.
Ciertas clases de fracaso tienen más valor que el triunfo.
Lo cierto es que en ningún versículo en el evangelio se concreta que los "reyes magos" fueran tres, que fueron tres sus ofrendas sí: oro para el hombre, incienso para el dios y mirra para el mártir.
Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?
Mateo 2,1-2,
Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
Mateo 2,11

Los únicos datos que tenemos pues de ellos es que eran Magos y venían de Oriente. El término "Oriente" designa geográficamente todas las regiones de más allá del Jordán, entre las cuales están el desierto sirio arábigo, Mesopotamia y Persia. Se supone generalmente que los Magos fueron persas, discípulos de Zarathustra
Es conveniente saber que los Reyes Magos solo se convirtieron en reyes en el siglo V ó VI y la práctica de tratarles de reyes solo se popularizó en el siglo X. Hasta finales del siglo XIV no se comenzó a representar a uno de los magos de color negro y solo a partir del siglo XVI fue cuando se generalizó esta forma de representarlos. Eso de que uno fuera blanco otro indio y el tercero de raza negra, es una estrategia política para mostrar como todo el mundo conocido se postró a los pies del mesías.La iconografía tampoco ayuda mucho, los autores ya sea por motivos de composición o por capricjho los representan como dos, tres, cuatro y hasta ocho. Los ejemplos más conocidos son los siguientes:una pintura en el cementerio de San Pedro y San Marcelino muestra a dos; otra en el Museo Laterano, tres;otra en el cementerio de Domitila, cuatro; un jarrón en el Museo Kircher, ocho (Marucchi, «Eléments d'archéologie chrétienne», Paris, 1899, I 197).
Los Armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes. Y así continúa en la Iglesia Ortodoxa actual.
La iglesia católica eligió tres por lo dicho anteriormente y así continúan. Los llamamos Melchor, Gaspar y Baltasar y para los que estén interesados que sepan que también se llaman en griego, Appellicon, Amerín y Damascón y en hebreo, Magalath, Galgalath y Serakin.
En la Iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia) es la primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos, vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio, encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Melchor, Gaspar, Baltasar...
Tampoco parece probable que los Magos realmente practicasen la magia, tan denostada en la biblia. El nombre de magos proviene del latín "Magi" y este del griego "μάγοι". Este término era un título que se le daba a las castas sacerdotales del zoroastrismo. Como parte de su religión, estos sacerdotes estudiaban las estrellas, lo de los "tres" reyes y sus nombres son inventos posteriores y es muy probable que fueron más de tres y que viajasen en grupo, en caravanas porque, tal y como estaba el asunto en esas épocas, las rutas de viaje estaban plagadas de asaltantes y a nadie se le ocurriria ir solito a un viaje tan largo desde Persia (Iran) hasta Judea.
Ya que estamos es una equivocación situar en navidad la escena de la adoración de los Magos, en el mismo establo o cueva de Belén. Este error, que también tienen los pintores, demuestra que la tradición creyó que los Magos habían adorado en el portal en la misma noche del nacimiento. Pero los exégetas, basados en el evangelio, prueban que ésa visita no se verificó sino después de la Presentación y Purificación de María en el templo y en una casa de Belén. Al fin y al cabo, ya una vez pasó la adoración de los pastores, éstos contaron a sus amigos el prodigio de la madrugada y luego los familiares de José fueron a traérselos a su casa. Propiamente hablando, la frase de San Lucas “no hubo lugar para ellos”, se refiere a la imposibilidad de hallar una casa sin huéspedes como lo pedía el pudor virginal, para el momento que se avecinaba.
Si se admitiera que los Magos conferenciaron con Herodes un mes antes de la presentación, se seguiría que, engañado por ellos, el asesino habría diferido un mes, a pesar de su cólera y sus sospechas, la matanza de los inocentes. Se seguiría también que José y María, no obstante el furor del mismo, habrían llevado al Niño a Jerusalén y al templo, es decir, a las manos del tirano, en lugar de ocultarlo. Seguramente pues, la visita de los Magos ocurrió varios meses después del nacimiento y también después de la purificación de María a los 40 días de su parto virginal.
Con el tiempo, en España y en otros países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía (el 6 de enero) y la festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco, se fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y la convirtió en un sinónimo de adoración de los Magos....
La Epifanía (por etimología del griego: επιφάνεια que significa: "manifestación; un fenómeno milagroso") es una fiesta religiosa cristiana en la que Jesús toma una presencia humana en la tierra, es decir Jesús se "da a conocer".
Los cuerpos de los magos viajaron mucho más después de la muerte que en vida, hasta el punto de que todavía, en el siglo XX, no habían dejado de viajar e incluso volvían a su país por otro camino. Se nos cuenta que los restos de los Magos fueron llevados de Persia a Constantinopla en el año 490, por el emperador Zenón. Estas reliquias (las mismas u otras) aparecieron mas tarde en Milán y desde allí fueron a la ciudad alemana de Colonia en el 1162, como parte del botín dispersado por el emperador Federico Barbarroja, que había asolado a Italia. Al parecer, los restos de los magos no se perdieron en el viaje, pues el relato habla de sus cuerpos “todavía incorruptos”. Hoy, estas reliquias siguen en Colonia, en un altar magníficamente esmaltado, y la ciudad tiene en su escudo tres coronas.
El santoral de la Catedral de Colonía da una información deliciosa e ingenua, donde claramente vemos un anacronismo:
“Habiendó sufrido muchos jucios y fatigas por el Evangelio, los tres Magos se encontraron en Sevá (Sebaste de Armenia) el año 54 después de Cristo para celebrar la fiesta de Navidad. Poco después de la celebración de la misa murieron: Sn Melchor, el primero de enero a la edad de 116 años; Sn Baltasar, el 6 de enero, a la edad de 112 años y Sn Gaspar el 11 de enero, a la edad de 109 años”.

Por su candor merece un sitio especial en la bibliografía del número de los Reyes Magos. La leyenda del cuarto rey, el olvidado, al que la mayoría llamaba Artabán (otros dicen que Azael).
Un noble, príncipe según algunas crónicas, que tendría unos treinta años cuando, oteando el firmamento, descubrió la famosa Estrella de Oriente.Se dedicaba, entre otros muchos menesteres, a desentrañar los secretos del oráculo de Zoroastro que anunciaban, por activa y pasiva, la próxima llegada de un “Salvador” que haría del mundo un lugar más agradable. Y la aparición de la estrella en el firmamento fue la señal inequívoca. Como era de suponer no se lo pensó dos veces y decidió seguir la ruta que el ¿cometa? indicaba. Lógicamente preparó las ofrendas que entregaría al Redentor, entre las que destacaban un diamante de la isla Méroe que neutralizaba los venenos, un trocito de jaspe de Chipre como amuleto de la oratoria y un rubí de las Sirtes para alejar las tinieblas que confunden al espíritu.
Artabán, cargados ya los regalos, se dispuso a andar el camino, encontrándose en el monte Ushita con los emisarios de los reyes babilonios, Melchor, Gaspar y Baltasar, que lo citaban en la ciudad sagrada del dios Nabu y que no era otra que Borsippa, aquella en la que los antiguos erigieron un zigurat de siete pisos.
Así, nuestro Cuarto Rey, cabalgó raudo y veloz al encuentro de sus compañeros, sin dejar siquiera que el caballo recuperara fuerzas con las aguas del río Éufrates. Y ocurrió que cuando llegaba a las afueras de la ciudad, Artabán se encontró con un hombre malherido, desnudo, casi agonizante, el cual había sido atracado por unos ladrones que además de robarle sus pertenencias le propinaron una buena paliza. Artabán lavó sus heridas con vino y entablilló sus destrozadas piernas y brazos. Cuando el hombre recuperó el aliento y la consciencia, informó de que había sido totalmente desvalijado, habiéndole robado los malhechores toda la bolsa del dinero. Nuestro rey, como era de esperar, se apiadó del vendedor y le regaló el diamante de Méroe.
Lamentablemente, cuando quiso entrar en la ciudad y acudir al lugar indicado, los Reyes Magos ya se habían marchado. así que arreó su caballo y cabalgó sin descanso, hasta la extenuación, trayendo como resultado la muerte de su brioso alazán. Pero nada podía detenerle y continuó el duro trayecto a pie, soportando tormentas de arena que ajaban el rostro y frenaban el paso.
Cuando quiso llegar a Belén de Judá sus vestimentas habían perdido el lustre y su cuerpo se mostraba enjuto y famélico. Allí, ninguna señal de Melchor, Gaspar y Baltasar, aunque sí se topó con la carnicería que ordenó llevar el legendario y cruel Herodes. Porque, como todo el mundo sabe, el tal Herodes, temeroso por los augurios, mandó asesinar a todos los recién nacidos, en una matanza de inocentes que tiñó de sangre las casas y las calles de Belén. Escenas que presenció Artabán en primera persona y que le llevaron a ofrecer su rubí a un soldado para que no atravesara con su espada a un niño. Pero un capitán se percató de la jugada y ordenó la detención del Cuarto Rey, que fue enviado a las mazmorras del palacio de Jerusalén.
Y más de treinta años estuvo en prisión, lamentándose de su mala suerte, sufriendo todo tipo de vejaciones y llegando a perder casi la cordura. Pero Artabán, en sus escasos y tenues momentos de lucidez, todavía tuvo tiempo para suplicar redención y piedad al procurador Poncio Pilatos, quien finalmente le otorgó la carta de libertad. Encontrado el perdón, dirigió sus pasos torpes por las pobladas calles de la ciudad, tropezándose con miles de personas que se dirigían hacia un lugar llamado el Gólgota. Una masa humana que deseaba presenciar la crucifixión de un falso profeta, un irreverente que había blasfemado contra Dios.
Artabán se dejó arrastrar por la multitud, cruzando por una plaza en la que estaban subastando a una bella doncella. Rebuscó entre sus andrajos y con el custodiado trocito de jaspe que todavía conservaba (en la esperanza de entregárselo algún día al Señor), compró la libertad de la joven. La mujer, en agradecimiento, besaba sus manos cuando la tierra tembló, rompiéndose en dos el templo, rasgándose los sepulcros. Con tan mala fortuna, que una piedra golpeó fuertemente la cabeza de Artabán, quedando tumbado en el suelo, desmayado. Y al recobrar el conocimiento vio como un hombre le sujetaba por los hombros y le miraba firmemente. Un joven que probablemente tenía la misma edad que él tenía cuando emprendió el viaje y que le decía: “Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste”.
“¿Cuándo hice yo lo que decís”?, preguntó sin apenas respiración mientras miraba sus manos vacías de jaspe, diamantes y rubíes. “Cuanto hiciste por mis hermanos, lo has hecho por mí”, fue la respuesta. Y Artabán expiró, emprendiendo un nuevo viaje que le llevó a la eternidad del universo, al infinito del horizonte, fundiéndose con las estrellas y dejando la estela del que fue el Cuarto Rey Mago de Oriente.
(Extracto de un relato de Henry van Dyke - 1896)
No se si existirá o no el cuarto rey mago, pero yo voy a ponerle su copita de anís en el balcón, feliz año.










calalola dijo
ojiplática me dejaste y perdona mi ignorancia pero desconocía la historia...
Fascinante sin duda el descubrimiento, por tanto, cuenta conmigo, que Artabán tendrá su sitio en mi "Nacimiento"...
Feliz Año, y gracias por seguir sorprendiéndome cada día...
Besos
31 Diciembre 2008 | 09:13 AM