Galería Impertinente XXXII - Eleonor o un envidiable tono de rojo.
...Esto fue lo primero que todos recordaron: que de pronto apareció alguien y destapó un pequeño frasco. Y a continuación se salpicó varias veces con el contenido de este frasco y una súbita belleza lo encendió como un fuego deslumbrante.
En el primer momento retrocedieron con profundo respeto y pura estupefacción, pero intuyendo al mismo tiempo que su retirada era más bien una postura para coger impulso, que su respeto se convertía en deseo y su asombro,en entusiasmo. Se sintieron atraídos hacia aquel ángel humano del cual brotaba un remolino furioso, un reflujo avasallador contra el que nadie podía resistirse, sobre todo porque no querían hacerlo, ya que el reflujo arrastraba a la voluntad misma, succionándola en su dirección: hacia él.
Habían formado un círculo a su alrededor, unas veinte o treinta personas, y ahora este círculo se fue cerrando. Pronto no cupieron todos en él y empezaron a apretar, a empujar, a apiñarse; todos querían estar cerca del centro.
Y de improviso desapareció en ellos la última inhibición y el círculo se deshizo. Se abalanzaron sobre el ángel, cayeron encima de él, lo derribaron. Todos querían tocarlo, todos querían tener algo de él, una plumita,un ala, una chispa de su fuego maravilloso.
Le rasgaron las ropas, le arrancaron cabellos, la piel del cuerpo, lo desplumaron, clavaron sus garras y dientes en su carne, cayeron sobre él como hienas.
Pero el cuerpo de un hombre es resistente y no se deja despedazar con tanta facilidad; incluso los caballos necesitan hacer los mayores esfuerzos.Y por esto no tardaron en centellear los puñales, que se clavaron y rasgaron, mientras hachas y machetes caían con un silbido sobre las articulaciones, haciendo crujir los huesos. En un tiempo muy breve, el ángel quedó partido en treinta pedazos y cada miembro de la chusma se apoderó de un trozo, se apartó, e impulsado por una avidez voluptuosa, lo devoró...
Patrick Süskind - El perfume Historia de un asesino
El rojo es el color correspondiente a la frecuencia más baja de luz discernible por el ojo humano. La longitud de onda de la luz roja es de alrededor de 700 nm. Las frecuencias más bajas se denominan infrarrojos.
El simbolismo del ROJO está determinado por dos experiencias elementales: el fuego es rojo, y roja es también la sangre.
Fuego y sangre tienen, en todas las culturas de todos los tiempos, un significado existencial. Por eso son sus símbolos universales, pues todo el mundo comprende el significado del “rojo”.
La sangre se altera, sube a la cabeza y nuestro rostro se ruboriza (por timidez o por enamoramiento). Enrojecemos porque nos avergonzamos o porque nos excitamos. Cuando la razón pierde el control “todo se ve rojo”.
Los corazones se pintan de rojo, son rojas las flores de la pasión, el amor es rojo, o en ocasiones delicadamente rosa, el odio también es rojo, y negro, el rojo del amor se torna negro odio frecuentemente, basta con leer las columnas de sucesos.
El efecto psicológico y simbólico de la sangre hace del rojo el color dominante en todos los sentimientos positivos. El rojo, el más vigoroso de los colores, es el color de la fuerza de la vida. El color de lo atractivo, del valor y del mérito.
Hay un rojo masculino y un rojo femenino. El rojo masculino es el color de la fuerza, la actividad y la agresividad. (el fuego es masculino y el agua es femenina). Pero hay un rojo típicamente femenino: el rojo oscuro. El rojo masculino es luminoso, el rojo ardiente, y el femenino es el rojo oscuro que simboliza la sangre de la menstruación. El corazón, y el vientre. El claro simboliza la actividad, mientras que el oscuro es un color quieto, uno de los colores de la noche.
Hay muchos amuletos de color rojo, se cree que el rojo protege de las envidias y de las miradas malignas. Un ejemplo sería nuestra querida Caperucita, que lleva una caperuza roja como protección mágica contra el malvado lobo, aunque después del anuncio de Chanel no estoy muy seguro de sus propósitos.
El color rojo es el color de los extrovertidos, es un color que no puede quedar en un segundo plano. Como el calor, el rojo actúa siempre en la cercanía. Y ópticamente, el rojo siempre se sitúa delante. Siempre nos parecerá más cercana una persona vestida de rojo que otra vestida de azul.
Roja es la alfombra de los Oscar, así como la Coca Cola, el Marlboro o el Winston, por no mencionar a MCDonalds o la Navidad y los Ferrari. El rojo es el color simbólico de todas aquellas actividades que exigen más pasión que razonamiento.
Simboliza peligro, prohibido, no permitido. Rojo significa -¡alto!, -¡peligro! -¡detente! -¡prohibida la entrada!
Lo encontramos en los botones de alarmas, en las señales de prohibido y en los frenos de emergencia. Tarjeta roja, luz roja, alerta roja, números rojos...
Pero lo que todos atribuimos más frecuentemente al rojo es la seducción, la sexualidad. Al amor corresponde el rosa, el rojo delicado, pero cuanto más se asocia el amor al sexo, con más fuerza surge el rojo. El rojo pasión.
Por eso cuando Eleonor me dijo, Chouchoú (ella siempre me llama así) tienes un millón de pesetas para organizarme el cumpleaños yo lo tuve claro desde el principio sería todo en torno a un color, el rojo.
Es curioso el significado de los nombres, en el caso de Eleonor es un asunto de justicia, "aquella que resplandece", porque ciertamente ella resplandece en cualquier circunstancia, desde que la conozco, y ya va para veinte años, esa ha sido su mayor cualidad y por otro lado su handicap más insuperable, alta, 1'85 de morenaza escultural, sin demasiadas curvas, con una combinación perfectamente equilibrada entre la carnalidad y la delicadeza, simpática, generosa, brillante en su profesión, inteligente, divertida, con una habilidad extraordinaria para exhibir una frivolidad exquisita y jamás parecer boba, Eleonor es un ejemplo viviente de que el glamour no se extinguió, la gente literalmente se vuelve por la calle a su paso, y no despierta exclusivamente deseo, o al menos siempre va mezclado con un halo de admiración.
La conocí a finales de los 80, ella era entonces, con su espléndida edad, todavía más hermosa y cómo no, maniquí, aunque no se lo tomaba como una profesión, sino como un complemento para permitirse ciertos caprichos, sobre todo en Elena Benarroch, estaba estudiando arquitectura y cuando la vi la primera vez, tan simpática, con esa forma de desfilar como de otro mundo, sus piernas interminables y su melena, caí rendido, ella por su parte fue de lo más afable, nunca acabó de tomarme en serio del todo como hombre pero desde el principio fuimos grandes amigos, es una de las pocas personas de mi entorno que consiguen hacerme callar para escuchar, tiene una vida extraordinaria, como ella, ahijada de Silianne de Villalonga, mallorquina en Madrid, con esa presencia tan especial, y sin embargo tan natural, sin ningún atisbo de afectación, a no ser por una batería de diminutivos como chouchoú, que ella emplea con todos sus íntimos y que todos le disculpamos porque le quedan tan bien.
Eleonor brillaba, y brilla, con luz propia, con una luz inapelable, y está igualmente espléndida con un renard que envuelta en una toalla.
Envuelta en una toalla estaba el día que acabó con Madrid, había tenido una importante historia de amor con un senador, eso es, con un senador de los de escaño y chófer y chalé en Pozuelo, siempre ha tenido, y tiene, parejas con bastantes años más que ella, con buen gusto, nada de carcamales, pero siente una atracción recurrente por las sienes plateadas, siempre me argumenta que los hombres estamos a medio cocinar y que a ella la carne, para esas lides, le gusta hecha. Su señoría la había apartado un poco de la vida pública, allá, en aquel caserón de arquitecto de firma, pero ella estaba encantada, un poco oculta por la diferencia de edad, que en ciertos ambientes podría parecer un tanto extravagante, pero lo cierto es que estaba como una reina y hablábamos mucho por teléfono, pasaban semanas sin que bajara a Madrid, se pasaba el día en la piscina con los hijos del senador que tenían más o menos su edad.
Una tarde aparece en mi casa con un millón de maletas y cajas con sombreros, es casi la única de su edad que viaja con sombreros en sus cajas, - He roto con monchoux, a él le llamaba monchoux, acababa de salir del agua, con este calor, me había puesto la toalla al quitarme el bañador, estaba tumbada, tan tranquila, secándome y Bimbo se me ha abalanzado, que horror chouchoú, que bochorno, cuando ha venido su padre se lo he contado y ha reaccionado fatal casi me llama puta, así que he esperado que acabara la lavadora, que tenía unas cositas de Cassandra divinas y aquí estoy, ¿me das asilo político? - Como es natural se quedó en casa hasta que decidió volver a Mallorca y ponerse a ejercer su profesión, casas no hace, le espanta la idea de crear algo que dure tantos años, sin embargo es magnífica diseñando estructuras ligeras, paradas de autobús, pérgolas, mobiliario urbano... y dicho y hecho.
Eleonor es sorprendente, encima de esa planta tan impresionante alberga un discurso intelectual y estético inteligente y original, si no fuera por lo que es ella habría sido la candidata perfecta para convertirse en la madre de mis hijos.
Además tiene una sonrisa perfecta, es lo que más llama la atención cuando la admiran por primera vez, su risa, como de fuente, con esos dientes blanquísimos naturalmente y su boca, roja, siempre maquillada, el resto casi nada, un poco de maquillaje y algo de máscara de pestañas, no le hace falta, su boca que casi siempre ríe, a partir de las seis de la tarde siempre está perfectamente roja, como si ese tono de carmín hubiera sido creado especialmente para su risa, double rouge creo que lo llama.
Probablemente una de las razones por las que yo abandoné Madrid y me trasladé a Mallorca es que ella ya estaba allí, aparte de porque me asolaba como mis amigos iban muriendo, igual que la "movida", de sobredosis o de la innombrable, me recibió, cómo no, con su mejor sonrisa y puso su agenda a mi disposición inmediatamente, así que en unos meses ya estaba organizando los saraos más divertidos de la Isla, que ella se encargaba de tasar, - Chouchoú tú eres un artista así que no sabes nada de dinero, si te lo pagan, como sueñas con ello lo regalas, y tienes que cobrar como un artista no como un artesano, así que tú no te preocupes de eso, haz las cosas como tú sabes, y yo me encargo de ponerte precio, que además me encanta". Nunca consintió cobrarme ni un duro de comisión, y fráncamente fue la época en que mejor pagado estuve. Hicimos fiestas con demonios y con ángeles, con el hombre blanco de Colón y con el Rey Watusi, fiestas con piratas en trapecios, con Sissis en miriñaques, y nos pasó de todo. Recuerdo en una ocasión, para una sala que se llamaba Factory, una fiesta con el lema Bájate al infierno, no se me ocurre otra que buscar con mi marchante de lujo un rebaño de cabras, y alquilarle las blancas al payés, solo las blancas, para teñirlas de rojo con Farandol, un tinte vegetal que teóricamente se iba al lavar, y así crear ambiente, al día siguiente Eleonor y un servidor enjabonamos en un lavacoches, no sin dificultad, a los animalitos y éstos se quedaron de color rosa palo, así como imaginais, como la cuna de Doris Day, la cara del pobre payés cuando le devolvimos a sus niñas era un poema, "mariconaes - clamaba el pobre hombre - una dona tan maca i un chic tan de colors tenien que fer mariconaes, ja ho imaginava jo" (creo que no hace falta traducción).
- Chouhoú la próxima vez metes flamencos, que son más rojos, que vaya sofoco el pobre hombre, mariconaes, jajajajajaja.
Así que cuando Eleonor, un tanto aburrida de la crème insular me dijo que quería celebrar su cumpleaños con un millón de pesetas lo primero que me vino a la cabeza fue el color rojo, lo haríamos en una possesió preciosa, que tenía una piscina sobre la bahía que era un sueño. Todo rojo, señales rojas para indicar el camino, vajilla roja, toldos y manteles, la comida y dos mil globos rojos en la piscina, y una nota en la invitación, "os agradeceremos que vengáis guapísimos
y que no llevéis ninguna prenda de color rojo".
Porque ella había comprado un Valentino para la ocasión y yo quería que, ya que era su fiesta, fuera la única que vistiese de ese color, nada mejor que un maravilloso vestido del rey del glam para semejante evento, y la verdad es que “su rojo” el "rojo Valentino" tiene algo de pasión española, el modisto dice que lo alumbró en el Liceo, en Barcelona, al ver como una elegante señora de rojo resplandecía sobre la marejada de vestidos negros en un concierto, a saber..., otros autores crearon sus colores como el Rosa de Schiaparelli o el Rosa de Balenciaga o el Negro de Chanel. Indiscutiblemente Eleonor eligió a Valentino para la ocasión, con dinero y buen gusto no había otra elección posible.
Todo preparado, doscientas personas, curiosamente todo el mundo había observado el dress code, nada de rojo, la marea de globos, rojos claro, rompiendo sobre el azul luminoso de la tarde en el mar, antorchas... , fantástico, ¿Y Eleonor?, ahora sale, lo vamos a hacer al revés, el cumpleaños feliz al principio y luego a comer, a beber y a bailar, un éxito, había hasta algunas caras famosas y todo. Se apagan las luces, sólo queda el fuego de las teas, se ilumina la escalera del principal que daba al jardín, con un cañón de luz y aparece Eleonor, radiante con su Valentino rojo Valentino, el clamor es audible, suena la orquesta con los acordes del happy birthday to you, la cantante le da un toque un tanto Marilyn algo fuera de tiesto, casi se me saltan las lágrimas, está preciosa, ha salido todo como me imagino, ella baja la escalera, suenan los aplausos, y al llegar al rellano de la piscina, como poseídos por una locura irrefrenable, veinte o treinta personas se abalanzan sobre mi amiga y sin que me de tiempo a reaccionar la tiran a la piscina.
Casi me da un ataque de nervios, corro hacia ella, su Valentino chorreando, su pelo, pero la miro y ríe, le ayudo a salir, estoy indignado, ella me abraza y me dice, - no te enfades ChouChoú que el carmín es waterproof, seguro que no se me ha corrido -, - estás estupenda- , - pues eso ¿es que no sabes como son? ale, a bailar, y a comer y a emborracharte, que es mi fiesta -.
Me acuerdo de una frase de Borges: El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable"
Eleonor cuando lo leas a ver si se te conmueve algo y te vienes a Madrid aunque sea solo para echarnos unas risas y unos daiquiris en Zara ¿Vale?






diego dijo
bueno lulu no te preocupes. el rojo valentino tiñendo el agua de la piscina también es una imagen digna de recordar...
besos
16 Julio 2008 | 07:47 AM