Una vez yo, Chuang Tse,
soñé que era una mariposa que revoloteaba sin rumbo,
libando aquí y allá, satisfecho con mi suerte
e ignorante de mi estado humano.
Al despertarme, bruscamente descubrí sorprendido
que era yo mismo.
Ahora ya no sé si fui un hombre que soñaba ser una mariposa
o si soy una mariposa que sueña ser un hombre.
Chuang Tse
Me evado un rato, dejo mi mente volar y le doy vueltas a eso de “me siento engañado”. ¿De verdad es posible que un hombre hecho y derecho pueda entonar con sinceridad semejante queja?, ¿de qué guindo -querido Lou- te has caído?, ¿vives aún en la edad de la inocencia?, No sé pero ¿no será que a veces no se quiere ver?,¿qué no conviene ver? ¿no será que el autoengaño nubla vista y buen sentido?, ¿acaso no tendemos a vivir en un mundo de interpretaciones mas que de realidades objetivas?.. Las verdades suelen ser molestas en muchas ocasiones, ser sincero con uno mismo no sólo es un esfuerzo, también se necesita una clarividencia de la que no siempre disponemos y una enorme humildad para aceptar lo descubierto.
La verdad es, en teoría, la virtud a la que deberíamos tender (la praxis es otra cosa), uno puede decidir libremente instalarse en la casa de la mentira y hacer de ella su hogar, uno puede optar por ser un mentiroso y hacer de la falta de veracidad su forma de vida. El mentiroso llega un momento en que de tanto engañar, se cree sus propias mentiras, dado que la nariz no le crece como al bueno de Pinocho, pues es posible que con el tiempo ni repare en su conducta.
Me viene a la cabeza aquella definición que dábamos los niños de mi infancia en clase de catecismo, medio canturreando y en corro “mentir es decir lo contrario de lo que se piensa con intención de engañar,” En mi inocencia de niño antiguo creía que cigüeñas rosas entregaban los bebés a domicilio. Que Melchor, Gaspar y Baltasar con camello y caballo incluidos, depositaban silenciosos e invisibles, juguetes junto a mi cama. Creía que entre el cielo y el infierno, estaba el limbo donde se aburrían juntos los chiquillos que tenían la desgracia de morir sin bautismo y que el Ángel de mi guarda, con blancas alas emplumadas y las manos muy juntitas, velaba todas las noches en mi cabecera.
Estaba convencido de que un Dios severo y meticuloso, desde un agujero en el cielo, miraba para llevar la cuenta no sólo de cada uno de mis malos actos sino hasta de mis malos pensamientos para –en cualquier descuido- mandarme al infierno, donde un demonio carcajeante me haría barbacoa por toda la eternidad. Mentiras.
Perdida la inocencia, descubrí que el cielo y el infierno no se encuentran ni arriba ni debajo de la tierra sino dentro de mí.
Aunque a las personas habitualmente esto nos ocurre de una forma paulatina, según la vida nos va yendo, a mí me ocurrió casi de sopetón, porque yo no la perdí, a mí me la mató un guanche de dientes perfectos, una primavera, en Tenerife.
Dice la tradición que el Mencey, cuando el mar se llevaba una de sus doncellas, mandaba a sus guerreros azotar sus olas con una vara, vano castigo supongo, aunque ni yo ni nadie puede saberlo, de ser así, si el mar se arrepiente con ello, debería haberle propinado unos azotes, pues el mar fue testigo y artífice de que Che apareciese en mi vida.
Estaba en la playa de "Las Gaviotas" una playa nudista, tal y como me gustaba disfrutar el sol, después de que un delfín me hubiera dado el susto de mi vida, intentando recuperarme de una travesía a nado que me había dejado exhausto, cuando un morenazo impresionante, con la talla de un guerrero y la piel bronceada por generaciones de volcanes y sol, naturalmente desnudo, se me acerca y me pide un papel, acabo de llegar nadando, estoy seguro de que me ha visto, dónde narices pretende que hubiera guardado un papel, una carcajada, y con ella su risa, una risa franca y divertida, contagiosa, que me permite ver por primera vez su dentadura perfecta, una boca que resplandecía exultante en su cara morena, los labios dibujados para darle sentido al beso, carnosos sin resultar blandos, sensuales pero masculinos, con unos dientes blancos blanquísimos perfectamente alineados, era curioso que un hombretón como él, que a la vista estaba, tenía otras y nada desdeñables cualidades, tuviera una boca como la suya, que las hacía parecer sin importancia.
Encontramos papel, claro, y nos fumamos unos petardos de esa hierba hipnótica y nerviosa de la isla, "congo" le llamaba, y con el humo azul, y la conversación, y su boca inmaculada, antes de acabar la tarde los dos sabíamos que una nueva etapa comenzaba. Yo estaba a punto de licenciarme, la maldita mili había cercenado de cuajo mis proyectos, y tanto yo como aquellos que me querían estábamos convencidos de que una vez terminado el calvario militar, podría recuperar las riendas de mi vida.
Es cierto que mi corazón estaba hambriento, un cuartel no es el sitio idóneo para los afectos, también lo es que mi edad propiciaba que las hormonas me nublaran el entendimiento, así como no lo es menos que el cannabis producía su efecto, pero lo más decisivo fue su sonrisa, esa boca que me cautivó desde el primer beso.
Yo ya había fumado algún porro, es la única droga que me permito de vez en cuando, me gustan sus efectos, pero Che me enseñó un juego con trampa, él daba una calada profunda, llenaba sus pulmones, hinchando sus pectorales, buscaba con su boca de azúcar la mía, y en un beso me insuflaba el humo, lentamente, hasta que estaba lleno, así una y otra vez, este juego hacía que los efectos se multiplicaran exponencialmente, no se `por que, si era debido a la mayor cantidad del aire, o a lo elaborado del proceso, pero lo más seguro es que a la embriaguez de la hierba se sumase la embriaguez de sus besos.
Y claro, me rendí, Lou "La esfinge" como me llamaban mis amigas, había sucumbido a la poderosa magia de la droga en un beso, y dejé mis proyectos, porque ya no me concebía sin su abrazo, porque era imposible creerme la vida sin sus besos, y me quedé en la isla que unos días antes me parecía un destierro, y nos fuimos a vivir a Tabaiba, entre alemanes y tinerfeños, y me fui alojando en su presencia, desesperadamente, como en un sueño.
Che, claro, era artista, cosía y pintaba, había hecho fabulosos trajes para el carnaval, otra vez el carnaval, es una constante en mi vida, y aprendí mucho a su lado, nos hacíamos unos porros beso y podíamos estar dibujando fantasías espectaculares todo un día, que digo un día, un mes, y cortando, y cosiendo.
Che, claro, tenía una corte de admiradores, como tienen todos los artistas de nacinmiento, que me habían recibido con curiosidad y recelo, a los que me tuve que trabajar con paciencia, desplegando toda mi simpatía, para que pudieran sufrir el hecho, de que un godo viniera a robarles a su mencey perfecto.
Y en nuestras borracheras de amor, porros y besos me contaba de su vida, de como una vez vio San Borondón, cuando estaba en la Gomera, en el mar a lo lejos, de como un día conquistaría Nueva York y haría los trajes de las Reinas de Santa Cruz y del Puerto, porque Che tenía muchoas proyectos, y el más urgente, con el que más entusiasmo me hablaba, era montar una agencia de modelos.
Al principio fue una idea vaga, los canarios, ellos y ellas tienen madera de maniquíes, esas caras tan guapas con los rasgos tan acusados y esas tallas que se gastan, son propicias para el modeleo, y el gran handicap era que las islas, en aquel entonces más, estaban muy lejos, a miles de kilómetros de distancia de lo que se cocía en la península, donde acababa de surgir ese blooof que fue "la moda de españa".
No parecía una excentricidad, enseñarles unas nociones básicas y canalizarlos a Madrid y Barcelona, con una materia prima tan excelente, parecía buena idea, así que dirigí a su sueño todos mis esfuerzos. Trabajaba como dos, de escaparatista, de relacciones públicas, hasta de guía o de modista, con un único fin, reunir el capital necesario para montar "su" agencia de modelos.
Él me contaba que había visto un local, que había visto otro, me llevaba a verlos, un dineral, que si el teléfono, que si las tarjetas, que si ahora me voy a Las Palmas, que si ahora a Madrid, que necesito este traje para la reunión, que si tengo que ser impecable con mi aspecto, y yo trabando como un becerro...
Una tarde que parecía una tarde cualquiera me llama Franci, una amiga suya, que trabajaba de enfermera en el hospital, que si podemos quedar, que necesita hablar conmigo, no veo nada particular, quedamos en una cafetería de la calle Castillo.
Cuando llego ella está nerviosa, le da vueltas a la cosa, no sabe como abordarlo, le tiro de la lengua y entonces se dispara, y me cuenta, que si no sabes que es todo mentira, que Che es muy amigo mío, pero que tú me caes muy bien y no hay derecho, que te está sacando el dinero y no va a montar nada, ni mucho menos una agencia de modelos, que con el dinero ha comprado ropa y drogas y que los viajes son para reírse y que es todo un cuento.
Al principio casi no la creo, la gorda odiosa esta lo que tiene es envidia, pero entonces me sereno y voy atando cabos sueltos, tampoco parece tan descabellada la cosa, poco a poco me voy apeando del carro, tiene toda la pinta de ser así, si lo pienso es todo tan ambiguo, yo, si me paro a pensar no he visto nada concreto, pequeños detalles, me estalla la cabeza, se me agolpa el estupor como un remolino de tormento, de repente toda mi confianza, toda la ilusión de construir a su lado algo se hace añicos, poco a poco la certeza de que he sido un crédulo se me instala con cimientos acero.
Cuando le veo no le doy opción, se que nada de lo que me ha contado es cierto, no le pregunto, le recrimino, pero en el fondo algo estúpido me hace esperar que lo desmienta, que me haga recuperar la fe, que me devuelva la inocencia.
El, sin embargo, no intenta defenderse, me mira con media sonrisa, y me dice - ¿También te creíste que vi San Borondón? - Tiene razón, he sido yo, el que cegado por su sus besos no he querido ver, sólo atino a decir lo siento, lo siento.
En el aeropuerto, tan feo, intento poner orden a tanto desatino, ni siquiera ha venido a despedirme, una boca sonríe anunciando un dentífrico, y yo me doy cuenta de que ya nunca serán lo mismo los sueños.

Por...Dios....
Veo que somos los dos igual de ingenuos..
Sabes que pasa que vamos siempre con el corazón...con la verdad....y no nos cabe en la cabeza que exista gente de este tipo..mentirosa y enferma....
Yo siempre tropiezo con esta misma piedra...
Eso sí...cuando doy con la puñetera piedra rompo todooooooo.....no quiero en mi vida MENTIROSOS.
Pero...”no quiero matar a la niña que hay en mi”....necesito creer en las personas.
Un beso amigo. (me encanta tu historia)
Marta
Te dejo estos enlaces...que he descubierto a este hombre ayer....y me ha encantado....
http://es.youtube.com/watch?v=BShxw_5s5jQ&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=5gaz8xjdnfE&feature=related
(escucha)
Un besoooo.
Marta
y ahora que te digo, hay tantas palabras que son tan, tan reconocibles y experimentadas. Estoy tan de acuerdo contigo en tantas cosas, que me pondría a escribir y no pararía... sólo una cosa pequeño príncipe, San Borondón existe, pero solo la ven los puros de corazón, evidentemente el no lo era, y lo que hizo no se hace, pero no quiero quedarme con tu última frase; LOS SUEÑOS TIENEN QUE SEGUIR... y se que siguen, por que tu no serías quien eres si no soñaras, fijate que te digo esto y no te conozco imagínate lo que diría si te conociera.
Un día en clase de anatomía en la facultad (estabamos con ommiología), Don Rafael (mi profesor), se acercó a mi caballete, permaneció varios minutos mirando mi estudio, :
- ¿Le pasa algo?, ¿no puede continuar? -
- bueno... es que... -
- dígame -
- Es que no puedo encajar al modelo, es tan grande -
..... silencio ......
-PARAD TODOS UN MOMENTO ¡¡¡¡¡¡¡ -
.....Todos pararon .....
- me dice el señor ..... que el modelo es muy grande y no lo puede encajar -
....Todos callan, el se vuelve y me mira -
- Seño r....... no es consciente usted que hasta la Catedral de Burgos ha sido encajada en un sello?-
No volvió a hablar conmigo en meses y yo di por perdida esa asignatura que tanto adoraba, el comentario me hundió, me sacudió, pero cuando llego el final del curso en el tablón de notas, la única matrícula de honor en Anatomía Descriptiva era para mi.
Me arme de valor y fui a hablar con el; ¿Por que?, yo pensaba.....
- no se trata de lo que usted pensaba, solo le dire una cosa, a veces quien le quiere le hará llorar -
...Probablemente principe, el te quería, probablemente era un gran pinocho, probablemente tenía mucho de cabrón, pero probablemente eres como eres gracias a que su sonrisa te cautivo aquel día en esa playa tan mágica tan negra, tan caliente y tan desnuda...
Besos Principe y sueña, no dejes de soñar por favor....
vaya..., al leer tu relato me di cuenta que andabas casi tan perdido como mi jurel..., lástima que al final no dieras con el viejito, o quizás también fue una suerte que te dejara marchar en busca de otras sirenas...
Un beso Lou.
Diego - No me he olvidado de mi promesa, el próximo post será el que esperas, te adelanto el título en exclusiva de amigo "Rafael o el punto del ajoblanco" Ahora me voy a Granada a la boda de Isabela.
Marta - Pues eso, que tenemos imán, debe de ser porque escuchamos, digo yo., ya tengo tus fotos, a la que vuelva de la boda te mando el disco y vamos viendo. Ramiro Calle un personaje, gracias por erl enlace, reina mora. Besitos
Ser - Claro que sigo soñando, aunque de otro modo, ya te dije que el canario me mordió el corazón, y pese a ello, sueño, e incluso a veces con él, no debo de tener remedio. Desde luego es una fatalidad que el amor y el dolor caminen tan parejos. Me voy a granada, que es un sueño de por sí, a que Isabela, mi prima, tenga su boda soñada. Vaya, hemos estudiado la misma carrera, por lo que leo, otra más, y van...
Eres un cielo.
Lola - Pues probablemente el jurel y yo tuviéramos que ver bastante, el en su plateada plata, yo más bien en azul, pero sí, claro que sí, no dejaremos de perseguir sirenas. un besazo.
lulu ven a verme, Granada está cerca de Málaga y me hacen falta amigos... la oscuridad me ataca.
Respecto a tu post, yo encuentro una pequeña conexión con el escrito de tu-nuestra hermanisima.
Ché era un pirata y tb una garrapata, pero un pirata de los malos.... te vendía humo...como el que te daba cnd te daba besos.
bueno nene besos y si quieres le buscamos y le damos una paliza.
Bendita ingenuidad, a mi vendieron la mas bonita historia de amor durante mucho tiempo, cuando acabó me di cuenta de las muchas mentiras que me vendió, todo el mundo a mi alrededor se había dado cuenta pero nadie fue capaz de decírmelo, decírmelo tan directamente como lo hizo su amiga, a pesar de todo sigo creyendo en el amor
A disfrutar de la boda.
petonets
a veces nos creemos lo que necesitamos....alejamos nuestras dudas racionales, hacemnos caso omiso de las alarmas de nuestro raciocinio y caemos de lleno
Dicen que el proceso de la verdadera madurez empieza por la inocencia, continúa con el realismo, pasa por el cinismo, para volver finalmente a la inocencia de partida...
Quiero creer firmemente en este proceso. Defiendo con sangre y dientes mi inocencia frente al mundo, pero es inevitable toparse con la realidad, y convertirse en un cínico durante algunos años...pero apearse de la inocencia, para siempre...
Apunto tus recomendaciones, Lou. Tienen una pinta excelente, y viniendo de ti, seguro que se convierten en objeto de culto para mí. Gracias
Estoy invitado el jueves 19 al preestreno en Madrid de The Movie... creo que us un pase que ofrece la joyería Pedro Durán. Y estaré. Quizá después un Chicote... ¿te apuntas?. Me gustaría
Buenos días Lou, la apariencia de mi blog, que cambia día a día como las mareas..., es cosa de esta coctelera, ora agitada como el mar por vuestros comentarios, ora tranquila como en los últimos días, pues esta primavera parece que pasó de largo sin hacer demasiado ruido...
A mi me aparece bien, pero según vas saltando de blog en blog, la cosa no está demasiado quieta...
Lo que sí lamento es haber perdido tu comentario argentino, divino, hermoso, lindo y a obviamente talentoso, como bien dirían allá...
Un beso
Diego - Imposible ir a verte niño, aunque me habría gustado, pero la boda me dió mucho trabajo y al acabar otra vez Madrid, eso sí tienes tu post de Málaga, que palabra solo tengo una (jartá) Besos.
Alicia - vaya, que amargo es el mal amor, eso sí, debemos seguir creyendo en él, aunque vaya, en el que no creo es en el de él, natural. Petons
Crika - Menos mal qwue solo es a veces, porque doler duele, vaya si duele, pero en fí, quién mejor que uno puede encontrar argumentos que le convenzan de lo inargumentable... (vaya palabro) Besitos
Arándano - Hombre, del todo del todo, y para siempre es muy definitivo, lo que sí es cierto es que hay sucesos que cambian un poco el ángulo para siempre, aunque no sea tan drástico.
Me encantará el Pre, mira tu correo.
Un abrazo.
Qué cabrón el canario mira tú. En fin, uno se construye tristemente también con desengaños y decepciones. C'est la vie. Pero bueno, estoy segura de que en tu camino habrás encontrado gente estupenda, de la que perdura para siempre o de la que pasa dejándonos un recuerdo bonito.
La traición es una mancha en el recuerdo imborrable, de eso no hay duda. Te hace sentir imbécil y hace que todo lo vívido pierda sentido. Afortunadamente, el tiempo pasa.
besos sinceros :-)