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El Flechazo, lo que nuestros vecinos los franceses llaman coup de foudre, es un arrebato de locura, una enfermedad infecciosa aguda que afecta al cerebro, el corazón y el sexo. Está causada por una inderterminada cantidad de factores externos y de condicionantes internos. La enfermedad ataca generalmente a los ojos, y provoca síntomas como estupidez generalizada, confusión, erecciones disfuncionales, sudores, palpitaciones y otras anomalías propias de un estado emocional alterado. Esta sintomatología es similar a la que producen los alucinógenos, así que es difícil diagnosticar cuando alguien está flechado o se ha comido un peyote.
Lo habitual es que curse con una rapidez galopante y demoledora. Suele remitir espontáneamente en un período relativamente corto, aunque puede dejar secuelas graves. A partir de un Flechazo pueden surgir varias enfermedades, como amor platónico, enamoramiento, retraso mental, obsesión, mal de altura e incluso amor. Las investigaciones señalan que existen varios tipos de afecciones con grados diversos de virulencia.
Antes, se pensaba que el Flechazo se debía a la exposición directa a un miembro del sexo deseado que causara un fuerte impacto en el sujeto, una creencia que sigue al hecho de que con las defensas de autoestima bajas y cotas de desesperación y abstinencia sexual altas la gente tiende a concentrarse en el interior de determinados locales, y aumenta la transmisión de persona a persona.
Es amor por pura casualidad, vemos a alguien y nos enamoramos perdidamente de esa persona. ¿Hay alguna base biológica que lo justifique, o es una mera ficción?
Es habitual creer que el amor a primera vista pertenece a la esfera de la literatura fantástica, pero pese a todo puede activar partes muy específicas del cerebro que nos dicen «¡ahí está!». No se trata de algo que pienses, sino de algo que sientes, es como una sacudida en el cerebro.Esto está codificado biológicamente. ¿Será la biología el destino?
Yo he sido víctima de este mal en varias ocasiones, pero la más virulenta me ocurrió en Sevilla.
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Y si hablo de Sevilla no puedo dejar de hablar del príncipe Al-Mutamid. Paseaba el entonces príncipe Al-Mutamid por la orilla del Guadalquivir con su amigo el poeta Ibn Ammar. Al-Mutamid improvisó:
- ¡El viento tejiendo lorigas en las aguas!
Debía, según la costumbre, continuar el poema Ibn Ammar, pero a éste no le llegaba la inspiración, y al insistir el príncipe con la rima, escucharon una dulce voz femenina que contestaba:
- ¡Qué coraza si se helaran!
Huelga decir que el príncipe la tomó como esposa, y esta anécdota, para mí resume un tanto ese fatalismo feliz tan andaluz, herencia del reinado de Al-Mutamid, y lo son también la tolerancia, y el amor por la vida y la belleza.
Sevilla rezuma belleza por los cuatro costados, es fráncamente difícil reseñar una sola de sus maravillas, está cuajada de rincones bellísimos, es un auténtico alarde de la capacidad del hombre para crear maravillas.
Sevilla, en verano, es un pecado mortal, el calor es brutal, el sol no hace ninguna concesión y la humedad todavía lo multiplica, llego a la estación de Santa Justa, tan rícamente con el aire acondicionado y al bajar al andén, como un gigantesco empellón, me encuentro con el implacable bochorno, ¿taxis? anda que no tiene guasa, ni uno, así que como no me aclaro con los autobuses no me queda más remedio que, pertrechado con mi maleta, clon-fashion, me toca peregrinar hasta la plaza de los Venerables, en pleno Santa Cruz, donde mi familia ha reservado unos apartamentos. Intento apreciar la belleza de lo que encuentro a mi paso, pero que va, el agobio de la torridez es tan asfixiante que solo puedo pensar en ponerme bajo la ducha fría. Cuando por fín llego tardo unas horas en atreverme a salir a la calle, el aire acondicionado hace su efecto y ya es casi la hora de que llegue todo el mundo.
Estamos en el 92, vírgen de la Macarena, y claro, hemos venido a ver la expo.
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No voy a entrar ahora en si el tema que celebraba me parece más o menos ideal, pero, la verdad, era una pasada y un verdadero martirio tanta cola bajo el sol, había algunos espacios un poco más confortables, con unos microaspersores que pulverizaban agua y conseguían reducir un poco el bochorno, aún así era un auténtico suplicio aguardar turno delante de cada pabellón con el sol a plomo, dentro de las construcciones la cosa era menos potente, había de todo, instalaciones que no comprendí, horteradas atroces y montajes fantásticos, el conjunto era espectacular y la mezcla de gente muy de mi onda.
Era una visita familiar, mis padres, mi hermana, mis tías y alguna prima, así que por lo menos nos lo tomamos con tranquilidad y hasta descubrimos, gracias a que una de mis primas se hizo un esguince, que los que iban en silla de ruedas y el acompañante no hacían cola, así que nos fuimos averiando por turnos. Y oye, tan ricamente.
Llegó la hora de marcharnos al hotel, derrengados, y no habíamos visto más que una pequeña parte, así que me di cuenta de que pasaría todos los días de un modo parecido.
Claro, por la noche, los demás a dormir y yo de pendoneo, me pongo estupendo, me informo un poco de cuales son las opciones y me decido a ir de cañas, es pronto para ir a Itaca o a cualquier otro antro.
En la plaza de Santa Cruz, donde está esa cruz de forja con serpientes, bajo los arcos, comienzo la ronda, estoy solo, el calor no remite con la noche, es como si el suelo latiera, la cerveza fresquita alivia bastante, no conozco a nadie, pero está todo lleno de turistas, así que no me encuentro extraño, me siento en una silla en la calle, la gente va y viene, está todo repleto.
Un moreno como un castillo viene a mi mesa y me pide permiso para sentarse, por supuesto yo encantado, que barbaridad, es otro monumento de la ciudad, porque me cuenta que es de Sevilla.
A los treinta segundos de hablar con él ya era el amor de mi vida, así como suena, fué fulminante, me quedé enganchado en sus pestañas, en la obscena curva de su labio superior, en ese acento sevillano, viene el camarero, le invito, más que nada para que se quede, ya se que coño hago en Sevilla, miro sus manos, perfectas, su pinta un tanto relamida, pero sin chabacanerías, y sin ton ni son nos ponemos a hablar de tangos, le encantan los tangos, bailarlos, le cuento que soy de piñón fijo, que rodeado de bailarines no se dar dos pasos, que, una caña y otra y otra, yo puedo cantarlos, me pide uno, lo canto, un tango de Malevaje, trágico como todos, ese de sal de mi vida...
Cuando acabo me aplaude como un niño, me da un abrazo y me dice - Te invito a un tiramisu - vamos andando hasta la calle Sierpes, jústamente donde estaba en otro tiempo la cruz de forja, por eso las serpientes me explica, pide dos pasteles de tiramisu, y mientras lo como voy, con la imaginación, comiéndomelo a él, después del pastel, como si éste estuviera impregnado de un bebedizo, me pregunta
- ¿y ahora que hacemos?
- Anda, y yo que se, aquí el que es sevillano eres tú, yo casi no conozco nada.
- ¿qué ibas a hacer?
- Pues - ahora o nunca, me la juego - yo me iba a Itaca
- ¿A Itaca?, vamos hombre, otro día, para ir a Itaca vamos a mi casa, digo yo.
- ¡¡¡bingo!!!
Nos pasamos toda la noche jugando, besaba como nadie, tenía un cuerpo con una piel suave como la de un niño, ni un solo pelo, la recorro milímetro a milímetro, él, por su parte, da buena cuenta del mío, caricias, besos, un sesenta y nueve perfecto, peeeeero a la hora h nastis, que no, que me duele y que no puedo, lo entiendo, a mí me pasa lo mismo, nunca he disfrutado desde esa orilla el sexo.
Llego al hotel como un ladrón pasando agachado por debajo de la ventana, la family está desayunando, así que otra camiseta y otra ración de expo.
Ante el cachondeo lógico, bajo ese calor, me tumbo en un murete y me duermo.
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Así pasé cuatro días cuatro, por la noche en los brazos de Manuel, por el día en familia por la expo, no pude dormir ni un solo momento, además en su casa no había aire acondicionado, tenía un ventilador, que, la verdad, no hacía gran cosa, marear el calor, teníamos que interrumpir el asunto de vez en cuando para ponernos bajo el chorro, el último día, la última noche, cuando ya había asumido que su culo era terreno vedado, se pone tierno, me voy a Mallorca, tan lejos, coje mi sexo, lo besa, me mira y me dice que ha decidido permitir que le folle, me quedo perplejo, le explico que no quiero hacerle pasar un mal trago, que hay otros caminos para nuestro sexo, insiste, pero es que yo quiero me dice, no lo hago casi nunca pero hoy quiero, la sola idea de no ser el único me decepciona un poco pero, vamos Lou, parece mentira que seas tan primitivo, borro de mi cabeza ese estúpido veneno, pongo toda la ternura de que soy capaz, le preparo con besos, sus piernas abiertas son la puerta del paraiso, saboreo el momento, me coloco un condón, él da un respingo.
- Tranquilo, si te duele lo dejo.
- No, no es eso, lo vamos a hacer, pero no te pongas eso.
- ¿Pero tú estás loco? ¿como que lo voy a hacer a pelo?
- No, no te pongas eso
Todo se va al traste, no puedo.
El súbito amor se apaga de pronto, así como vino, de cuajo.
Me visto y me marcho. Sin un beso
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Esa noche, por fín duermo.
buffffffffff, intrigante hasta el final, y menos mal que en este caso, el síntoma de estupidez generalizada, se mezcló a tiempo con la confusión y te hizo reaccionar a tiempo...
Un beso y feliz miércoles...
La Virgen!!! menudo historión....
sorprende la sangre fría y más en momentos de encoñamiento, en los que no obedecemos a la razón...y si le añadimos que el resto de sangre la tenemos repartida en la masa cavernosa...
Fantástico relato.
Lo bueno del flechazo es que normalmente se va casi tan rápido como llega, si no nos sería imposible vivir racionalmente.
Buen día,
M.
Ves, ves, sí es que eres mi ídolo...qué sangre fría, com dice MAD. Yo era especialista en flechazos: mi primer amor fue platónico, en las fiestas de mi pueblo cuando ví a un morenazo impresionante, vestido de blanco, lanzarse al ruedo a por las vaquillas. Se me paró el corazón, se me heló la sangre y en ese momento supe que era el padre de mis hijos. Me pasé años esperando que reparara en mí y cuando por fín conseguí una cita en la Joy con él, fiesta de fin de curso del 87, y estaba preguntádome qué le diría si me pidiera salir.....llegó mi hermana y con su "hola, ¿de qué hablábais?" me desmontó la escena y así quedó la cosa.
Menos mal que no llegó a más, si me besa después de 2 años enamorada y descubro que lo hace como el culo, ¡menuda desilusión!.
Ahora cuando le veo, me doy cuenta que no era de él de quién me enamoré sino del amor, del flechazo, y me alegro un montón que no sea el padre de mis hijos.....
Prefiero al que elegí. Pero cuando me cruzo con él siempre sonrío con cariño al recordar mis sentimientos imaginarios por él.
Como cada miércoles, da gusto pasar por tu casa y conocerte un poco más.
Un besazo
hay flechazos envenenados que te transportan a una irrealidad tan grande que el suelo queda lejos, lejísimos.
Una amiga mía siempre ha dicho que en cuestiones del cuore prefería a un amor de fin de semana que le marcase de por vida, que le hiciera estremecerse cada vez que lo recordara por muchos años que hubieran pasado a lo cotidiano, al "no me gustan las lentejas", al "esta noche me duele la cabeza".
El problema es cuando la historia no acaba bien, entonces el principe azul se convierte en un ser ordinario y coririente, con sus "manías" que cierrran de golpe la puerta hacia un recuerdo inolvidable
Una vez escuché... "Tú que eres para mí, mi verdad, tú que eres simplemente tu desde que mi mirada se clavó en ti. Tú que eres mi amor, mi sueño, mi obsesión... mi amante."
En esos momentos no sabes si creértelo o simplemente dejarte llevar por la mentira ya que estas necesitado de un
abrazo o sexo.
Un gran amigo me contaba antes de morir... "si en mi vida la necesidad de una caricia no hubiera sido primordial, tal vez hoy
este no sería mi lecho de muerte", odié el mundo por permitir que alguien tan especial muriese solo por haber vivido sin cariño, yo nunca entendí su promiscuidad hasta que me regaló esa parte de su vida, después me di cuenta que no se trata de ser o no promiscuo, sino de entender que entregar tu piel y tus horas a alguien es algo más que una necesidad, es un regalo y no se debe ir regalando lo más preciado que tienes, y si lo haces contra toda lógica o calentón, debes ser consciente.
El flechazo como tu magníficamente dices es una kimera, yo me quedo con una frase de Raúl Gómez Jattin:
"Despreciable y peligroso / Eso ha hecho de mi creerme a pies juntillas la poesía y el amor"
Un beso Vampiro
Qué historia! Menos mal que al final tuviste lucidez... mira que ese momento tuvo que ser complicado. Pero hay veces que las cosas tal como vienen se van. Al menos así no tuviste que echarlo de menos, como a otros.
Sevilla.... ir en pleno verano debería estar prohibido. el calor es sofocante. Yo también he bajado del tren en Santa Justa o San Bernardo, y al salir de la estación, te da un bofetón en la cara ese calor imposible. Como imposible dormir, como dices los ventiladores mueven el calor, pero imposible estar fresquito sin aire acondicionado.
Yo fui un par de veces a la Expo, cosas de vivir a una hora.. y también recuerdo esas colas interminables, yo era más pequeña, tenía solo 11 años. Me gustaba lo que hacían por las noches en el lago, con luces. unos efectos impresionantes.
Crearon muchas infraestructuras para esa época, muchos hoteles, más de los que necesita Sevilla, convertidos ahora en residencias para estudiantes en su gran mayoría. Que eso no faltan en Sevilla: estudiantes. Casi todas mis amigas han estudiado allí, y casi siempre he ido de fiesta, o a verlas, pero turismo poco.
La calle Sierpes... el dueño es Amancio Ortega, casi todos los locales son un Zara o Pull, o ... grupo Inditex. La calle por excelencia para ir de compras.
Me ha gustado mucho, porque además, conozco sitios de los que hablas, y así es más fácil imaginarte allí.
En la foto, aún dormido, guapísimo.
Un besazo!!!
No se si será cosa de mi ordenador u otro polsterguei de la coctelera, pero veo los comentarios a la derecha y aquí no aparecen, voy a ver si al introducir este se soluciona.
Vaaaaale, dió resultado ahora puedo leeros, no entiendo nada XDXD como está esta casa.
Qué cosas, yo me perdí mi excursión familiar a la Expo por un flechazo con un tal Jesús; batería para más señas. Duró bastante más tiempo, pero acabó la cosa tal como vino y también con un frustre sexual por medio, con la miel en los labios.
Lo que escuchábamos entonces...
http://es.youtube.com/watch?v=1yLVufAfby0
Después de la frase de Gala, me pesa un poco el no haber estado nunca en Sevilla. ¿Es verdad eso de la lluvia?
sssqbsduende
PD: Qué guapo siempre, caray.
Ayyy....deja que me reponga
jajajajajajaja...
Casualidadddddd tu aquiiiiiiiii en Sevillaaaaaaaa..
Que buenoooooooooo...
Lo estaba leyendo y me reía sola jijijiji...
El final...una cortada de rollo.
Perooo como siempre un gustazo de leerte.
Sobretodo me he reído ...con lo del calor...DIOS NO LO SOPORTOOOOO!...es mi cruz el calor.
Un besazooooo!
Marta
Lou: tienes un premio en mi blog: http://www.lacoctelera.com/arori/post/2008/02/21/premiada-que-ilu...
Besitos guapo!
Me gustan tus moralejas. Muy pedagógico. Una historia útil. Gracias.
Anda que ya le vale el último dia venirte con esas. Felicidades por tu buena respuesta.
Un beso.
El barebacking siempre ha sido tendencia.
El enamoramiento, también. Aunque hayan sido a edades tempranas, los flechazos precoces, sí existen... con 10 años voy con mis padres a visitar Sevilla, a una familia que no había oido mencionar jamás. Y a conocer una feria de la que sí había oído habalr, pero, con 10 años, no despertaba mi curiosidad... y lo tuve. Hasta el día de hoy. No he podido volver a salir de ella. Y duele.
Tan pronto volví de esa primera vez al colegio supe que, tras mi paso por le isntituto, que sería Sevilla donde estudiaría mi vocación. Contra viento y marea. Me diera o no la nota, estudiaría otra carrera. Contra oposición familair, que no les gustaba Sevilla... Hasta los 18, gaditano, algecireño de nacimiento. Desde los 18, hasta hoy, sevillano por enamoramiento, aunque no de sentimiento...es mi primera casa. Mi segunda nacionalidad. Donde he aprendido a amar, a sufrir, a desenamorarme,,,pero nunca de la ciudad, que, me mantiene un poco cautivo. Salgo a menudo de ella, pero siempre vuelvo,,,tengo amantes (Madrid, Barcelona, a donde acudo por necesidad varias veces al mes), pero le guardo el sitio...
Todos los días- vivo en la Plaza del Duque - tengo que salir a pasear por Sierpes. Todos.
Eso sí, tras 12 años, un chico de costa como yo, no se acostumbra al calor...Los veranos son para Tarifa. Y en ese polvo, no hago concesiones.
Felicidades anfitrión!!!
He echado un vistazo con algo más de calma a tu blog y me ha conquistado.
Gracias por recibir.
M.
ya ves, dos complacientes.... no podía ser menos, un beso.
Y yo desayunando con los padres, tratando de disimular que el otro pasaba por detrás para cambiarse la camiseta. Jajaaj
Santa Cruz, enganchado en sus pestañas, sus piernas abiertas son la puerta del paraíso... Demasiados factores externos para poder evitarlo.
No se si la lluvia en Sevilla es una maravilla, porque la primera vez que fui hacía un calor para derretirse, cosa que no impidió que como todos me enamorara de la ciudad, sobre todo de Santa Cruz, donde tu sentiste el flechazo más tórrido de tu vida, cosa que no me asombra lo más mínimo, y del Parque de María Luisa, y la segunda, volviendo de Cadiz y solo de paso para saludar a un amigo, me perdí como Alicia en el país de las maravillas, soportando el calor asfixiante con el aire acondicionado de mi "superbólido", pero aun así, espero volver algún día y eso si, aunque estoy segura de que aquello ya no es lo que era, darme una vueltecita por Casa La Anselma.
Está claro que un Flechazo tiene muchas formas de matar, gracias a no se quien, algunas personas nacen con anticuerpos.
A mí, a veces, tal y como viene, de sopetón, así se va, aunque el último ya va para 16 años...