Para buscar mi infancia, ¡Dios mío! Palomares vacíos Comí naranjas podridas, papeles viejos. Y encontré mi cuerpecito comido por las ratas, en el fondo del aljibe, con las cabelleras de los locos. Mi traje de marinero no estaba empapado con el aceite de las ballenas, pero tenía la eternidad vulnerable de las fotografías. Ahogado, sí, bien ahogado. Duerme, hijito mío, duerme. Niño vencido en el colegio y en el vals de la rosa herida, asombrado con el alba oscura del vello sobre los muslos, agonizando con su propio hombre que masticaba tabaco en su costado siniestro. Oigo un río seco lleno de latas de conserva, donde cantan las alcantarillas, y arrojan las camisas llenas de sangre, un río de gatos podridos que fingen corolas y anémonas para engañar a la luna y que se apoye dulcemente en ellos. Aquí solo con mi abogado, Aquí solo con la brisa de musgos fríos y tapaderas de hojalata. Aquí solo, veo que ya me han cerrado la puerta. Me han cerrado la puerta y hay un grupo de muertos que juega al tiro al blanco, y otro grupo de muertos que busca por la cocina las cáscaras de melón, y un solitario, azul, inexplicable muerte que me busca por las escaleras, que mete las manos en el aljibe mientras los astros llenan de ceniza las cerraduras de las catedrales y las gentes se quedan, de pronto, con todos los trajes pequeños. Para buscar mi infancia. ¡Dios mío! Comí limones estrujados, establos, periódicos marchitos, pero mi infancia era una rata que corría por un jardín oscurísimo, una rata satisfecha mojada por el agua simple, una rata para el asalto de los grandes almacenes que llevaba un anda de oro entre sus dientes diminutos en una tienda de pianos asaltada violentamente por la luna
Federico García Lorca - Infancia y muerte

No estoy seguro dónde leí que la infancia es esa época que nos pasamos el resto de nuestra vida intentando superar, pero sí estoy seguro de que lo leí en algún lado, o sea que no debo ser el único que la recuerda como una etapa que afortunadamente pasó, como una condena cumplida o una cuestión zanjada. Me recuerdo de niño principalmente desconcertado, atropellado cada día por la brutalidad, desbordado por el empleo de la fuerza en aquellos que observaba, desarmado de antemano.
Me recuerdo de niño ajeno a toda esa testosterona que se derramaba a raudales por cualquier causa, me producía la sensación de que yo era diferente, que nunca podría, aunque me fuera la vida en ello, arremeter con esa violencia. Todos esos juegos en los que se pegaban, todas esas peleas por nada, me producían una repugnancia insalvable.Y cuando por obligación, las circunstancias me atrapaban en una de ellas, una especie de parálisis se apoderaba de mí y me resultaba imposible siquiera defenderme.
Por lo tanto es fácil imaginar que mis compañeros, los chicos de la calle, los del pueblo, todos. Se dieron cuenta de que, pasara lo que pasara, yo era incapaz de pelear y, como es de esperar, me convirtieron en su blanco preferido. Continuamente me agredían con cualquier escusa, fuera como fuera la gran mayoría de las veces para mí era totalmente inexplicable.
Quiso la fortuna dotarme de un tamaño considerable que, pasados los dos o tres primeros cursos atroces en el colegio, me permitió blindarme y fabricarme un universo personal, fuera de los intereses de los demás niños, en el cual estaba totalmente excluida la violencia y que irradiaba el sufuciente atractivo para atraer a tres o cuatro chicos más a los que permití acceder a mi mundo, y con los cuales satisfacía mis necesidades artísticas y mi tendencia al liderazgo.
Así, blindado en mi mundo de colores, con mis amigos tan marcianos como yo, logré, logramos, ir sobreviviendo unos cuantos años. Nada de batallas de pedradas ni de partidos de futbol, nunca respondíamos a las provocaciones, no solíamos ir con ellos de excursión, eramos como un grupo segregado, nosotros no nos metíamos con nadie y, cada vez menos, nadie se metía con nosotros, era una especie de armisticio fáctico, aprendimos a camuflarnos en nuestra exclusividad.
Así transcurrieron, en una relativa calma, nuestros siguientes cinco o seis años. Hasta un fatídico año en que ya tenía catorce años, una nueva asignatura: química, y con ella él, D. José Boronat, por abreviar con esa inocua costumbre salesiana de poner mote al profesorado, como era un elemento de la "tabla periódica", le llamamos "el Boro".
Fué odio a primera vista, desde el primer momento en que la vida tuvo a bien hacernos coincidir, el Boro y yo nos odiamos, tenía una forma de hablar despreciativa, descalificaba a cualquiera en el que observara la más mínima oposición, utilizaba todo tipo de adjetivos que sirvieran para poner en evidencia al objeto de su ira, y tenía una auténtica claca de incondicionales a los que les parecía ocurrente y el paradigma de la hombría, ese era su tema preferido, la hombría.
Todos sus zarpazos iban en el mismo sentido, si no resolvías correctamente una ecuación o no formulabas a la perfeción el monosulfito no era un problema de aplicación o de estudio, no tenía nada que ver con tu inteligencia, lo único que estaba en juego era tu hombría, su insulto preferido era "nena". Eras una nena si no habías acabado la tarea, si no estabas atento eras una nena, nena, nenita, nenaza, continuamente los empleaba con nosotros, para divertimento de sus acólitos. Conmigo ya lo hacía por sistema, debí de enfrertarme a él en una primera ocasión que no recuerdo, de otra forma se me hace imposible comprender por qué me eligió como su sparring preferido, debió de ser poco a poco, probablemente habría una razón, pero el caso es que llegamos a un punto en el que, cuando pasaba lista, y todos los demás contestaban "presente", yo tenía que contestar "servidora", para mofa de su cohorte de mandriles, no sé cuanto tiempo duró aquello, no se por qué empezó el primer día, pero recuerdo muchos días de tener que contestar "servidora" cada día, y recuerdo cada día con todas sus carcajadas.

El caso es que me hizo estudiar química porque caía sobre mí a la mínima, me quitaba puntos con cualquier disculpa y me colocaba en un aprieto cada vez que podía, continuamente hacía chistes a mi costa, un día me dijo que llevaba el pelo muy largo, que tenía que cortarlo, cuando volví al día siguiente con el mismo pelo me obligó a ponerme dos pasadores, dos ranitas de esas que llevaban sus tan denostadas nenas, y estar con los dos pasadores puestos el resto de la clase, ante el jolgorio a mi costa de mis compañeros.
Había una guerra declarada entre el boro y yo, cualquiera podía verla, una guerra desigual, todo hay que decirlo, en la que yo llevaba la peor parte, era difícil teniendo que contestar servidora con dos ranitas en el pelo que nadie tomara mi bando en serio.
Pero don José Boronat ocultaba un secreto, entraba con absoluta soltura en los vestuarios después de un partido o de una clase de gimnasia, era el único padre que no se sentía incómodo ante nuestra desnudez, los demás sólo entraban al vestuario lo inevitable y miraban a otro lado, el boro no, él se quedaba tranquilamente, no es que nadie hubiera podido decir que había en su mirada ninguna intención libidinosa, era más bien una actitud de campechana camaradería la suya, pero la cosa es que en cuanto tenía la ocasión de encontrarnos en pelotas ahí estaba el boro con sus bromas machistas y sus cuchufletas. Un día, después de un partido de baloncesto, entramos sudados al vestuario, Quique, se llamaba, y yo hemos tenido que recoger los balones y contar las camisetas, cuando nos desnudamos estamos solos en el banquillo, lo hacemos con una natruralidad fingida que intenta serenar el pudor, lo tengo enfrente, bajo la luz de la ventana de arriba, tiene vello, me eriza los poros, yo aún no tengo y contemplarlo aparecer en el pecho de Quique, en sus muslos, en sus nalgas...se quita el calzoncillo y una pesada polla cae sobre dos enormes y negrísimos cojones, recuerdo que me parecieron los mas grandes y los más negros que había visto nunca, estaba delirando cuando veo pefectamente como el boro, desde detrás de una taquilla, mira precisamente la misma polla que miraba yo hacía un momento, no había duda, esta vez no era camaradería, estaba mirando la polla de Quique, se da cuenta de que lo he visto mirando, se da cuenta de que sé qué miraba, me mira, me siento doblemente desnudo, huyo a la ducha, abro el grifo, oigo la de Quique, dos más allá, una en medio vacía, me enjabono, que no esté, que se haya ido, salgo, me seco, salgo corriendo.
Una vez al año, así como en primavera, nos íbamos de convivencias, irnos de convivencias era irnos cinco días a una residencia que era como un hotel de la cadena Sol que en vez de tener azafatas tenía monjitas, nos costaba un riñón, pero era prácticamente obligatorio porque todos, cada año, estábamos.Y eso que, la verdad, aparte de la novedad de estar durmiendo fuera de casa y de lo bien que cocinaban las monjitas no recuerdo que tuvieran nada bueno, ni malo tampoco. Muchas dinámicas de grupo y mucho rollo tipo " cogeros todos de la mano y dejar circular la energía" y muchas chorradas así, en la última sesión de la tarde nos colocan "educación para el amor" una producción en super 8 a modo de educación sexual, en plan José Luis Martín Vigil en La vida te sale al encuentro, todo muy divulgativo y muy María Ostiz, pero aún así lo suficientemente excitante en aquel desierto de estímulos sexuales como para alterarnos a todos considerablemente, la luz apagada, el boro se sienta a mi lado, noto la tensión en las sienes, se inclina hacia mi oreja, me quedo paralizado, me dice - ¿Tú te masturbas mucho? - así, como si nada, como por decir algo, me quedo K O , en la pantalla un óvulo es como una estación interespacial, - No - soló sale eso de mi cuerpo, parece que le basta, se marcha, ya no sigo la película.

- Ave María Purísima.
- Sin pecado concebida, dime hijo.
- Padre es que no se si es pecado o no es pecado.
- Pues a ver, que yo sí lo sabré.
- Creo que soy homosexual, pero es que soy así, de siempre, no puede ser pecado.
- Es una buena cuestión ésta, depende, en esto hay de dos tipos, aquellos que Dios quiso que tuvieran esa naturaleza, y los que por el contrario teniendo una naturaleza viril se dejan tentar por el maligno y la pervierten. Los primeros no pecan, puesto que es su naturaleza, estos otros sin embargo sí lo hacen.
- ¿Y cómo puedo saber si soy de los unos o de los otros?
- Muy sencillo, los homosexuales por naturaleza, está probado,
presentan un semen de poca consistencia, con escasos espermatozoides, los que lo son por perversión, sin embargo, son poseedores de un semen de consistencia normal y con una normal cantidad de espermatozoides, basta con someter a un análisis sencillo una muestra de semen para saber a cual de los dos grupos pertenece.
- ¿Una muestra de semen? ¿Quiere decir...?
- Sí, hijo, es muy sencillo, como si la obtienes por tus propios medios estarías ya pecando contra el sexto, yo sería en este caso el encargado de obtenerla, vamos un momento al despacho, es necesario chico.
Salí corriendo, literalmente, no tenía aún quince años, pero me dí cuenta perfectamente de que el boro me quería hacer una paja,
no se lo conté a nadie, él tampoco volvió a sacar el tema, nunca más contesté servidora, tardé años en cortarme el pelo, y la verdad respecto a la consistencia y el número de espermatozoides de mis fluidos parece de lo más corriente, va a ser que lo mío no tiene remedio.

Nunca he vuelto por el colegio, en todos estos años, ni falta, no sea que vuelva la niñez, ni falta.
La Romántica Banda Local - No hay un cambio si no hay stop

sabes?, después de leer tan maravilloso post, me he leído de nuevo tu "sobre mí" y efectivamente nada es casual, y tus éxitos no me parecen preliminares sino perpétuos en todos los sentidos, me fascina todo lo que cuentas, y cómo lo haces, y desde luego a mí siempre me ecuentras en una sonrisa... grande!
Un abrazo
Es curioso como en retazos de la vida de otra persona uno mismo puede ser el protagonista.
Fui a un colegio laico, mixto, y muy muy de izquierdas, pero allí, al igual que tu y muchos otros descubrí el insulto, después de un insulto venia encontrarte a solas con el que lo había pronunciado, y ver como se arrodillaba y te comía la polla con hambre y con premura, en esos momentos no paraba de llorar por que después de comértela, te miraba y te volvía llamar maricón y en el fondo a esa edad yo ni sabía lo que significaba aquello... siempre reinó el silencio hasta un día, delante de toda la clase, y utilizando el idioma de la mamma conté absolutamente todo, después un brazo roto, varios moretones, y dos meses sin ir al colegio, pero el dolor físico me ayudo a no dejar jamás que me pisotearan...
Un beso.
Agradeceré a mis padres sempiternamente haber ido a un colegio privado laico, mixto, y sin uniformes. Creo que por eso mi relación con la culpa y el arrepentimiento, son de lo más natural. Ya son de por sí virtudes bastante jodidas, como para convertirlas en cruces a la espalda. Y la palabra pecado no existe en mi diccionario.
No obstante, nunca comprenderé porque, los chicos del colegio siempre más matones, eran después todos los más maricones.
Infancia... si la soledad de la infancia fuese una mancha, no habría agua en el mundo para limpiarla, ya lo he citado varias veces (Gala). Como diría Max, es un chicle pegado al culo. De frutos imperecederos, que amargan toda la vida.
Iglesia: Por tu culpa, por vuestra culpa, por vuestra gran culpa.
Hola wapeton, hoy al leerte no he sentido lo de todos los miercoles...no me he reido... todo lo contrario, el corazón se me ha encogido y el bello se me ha erizado y he sentido un nudo en el estomago. Yo fui a lo que antes se llamaba un colegio nacional, ya me entiendes, nunca senti eso que tu cuentas, pero si lo senti lo vivi fuera de él, sé que es amargo, tan amargo que hasta hoy no lo he vuelto a recordar, nunca he querido recordar y hoy ha renacido el recuerdo muerto, aunque yo hubiera preferido que siguiera muerto ha regresado, pero ya no me mortifica, ya pasó todo...
Fantastico post y amargo.
Un beso.
Yo tuve la suerte de estar solo un año en colegio de monjas, pero la profesora que me daba clase no lo era...
Me ha recordado a la película de Almodóbar, "La mala educación". Hay demasiada hipocresía en el mundo eclesiástico.
El profesor desde luego era un cabrón, hacerte decir y hacer cosas vergonzosas, eso hoy en día espero que no se permita.
En cuanto a los insultos de los niños del colegio, es como su labor, buscar a los más indefensos y atacar. Yo en el cole si que era bastante pava, cuando llegué al instituto aprendí. Mis amigos eran los "porretas" y no se metía nadie con ellos, así es que conmigo tampoco. Recuerdo esos años como los mejores, pero la infancia... eso es otra cosa. Hay mucha maldad...
Veo que ahora lo tienes todo super superado, lo que me alegra.
Besitos, y no hace falta decir que me ha gustado mucho tu relato.
Hola cariño!
Menudo escrito....
Que gran hijo de puta el cura!
Sobre colegios de curas.....me se unas cuantas historias.....y la verdad “los quemaba vivos!”.
Mi ex...fue abusado por curas...y encima sus padres del alma por no crear un escándalo..”lo taparon”....
Así estaba el pobrecito.
Odioooooooo a esta gentuza! si pudiera las fulminaba de la tierra.
A mi también me crea pesadillas mi niñez y el puto colegio..
No se puede ser un niño tímido y bueno por que siempre hay hijos de puta.
Madre!...es que has tocado un tema que me saca mi lado oscuro.
El cole y los curas..... puffffffff.....
Un besico!
Marta
Madreb de dios, espero que mi presencia no incomode segun veo el post de hoy.... pero QUE HIJOPUTA XD XD XD por que te crees que me quede yo asi?? por que yo soy lo que hicieron de mi...
Querido es precioso y emotivo tu historia... que dura xd... cuantas vejaciones tiene que pasar los "diferentes" en esta puta y cruel vida... y para que despues de esto quiera que seamos buenos.... ANDA Y QUE LES DEN.
Un besillo precioso
Buf cuantos recuerdos, afortunadamente, nada que ver con curas, pero si con compañeros, insultos y mofas, odio a la violencia y a jugar al fútbol porque si,
(lo mío era el balonmano), y ahí fue donde les di en las narices a muchos, siendo el mejor y atizando algún balonazo que otro, con sus posteriores disculpas claro, pero les aticé por cafres,
Saludos,
PD: esa foto??, jajajaja algunos rasgos me resultan tan, tan familiares,
Joder vaya experiencias de infancia... Muchos de los que hemos ido a colegios religiosos tenemos ''anecdotas'' que recordar (no todos gracias a Dios comparables a la tuya, que por otro lado sobre pasa en creces a lo que es una anecdota). Las monjas por ejemplo tienen una mirada bastante sucia... y ellas solas pueden ver en una niña de seis años provocación lividinosa a unos pantalones cortos.. quizas mas cortos de lo normal ya que en esa edad se crece a empujones y lo qeu un dia eran unos pantalones cortos y holgados al siguiente quedan mas ajustados... y te llevas una bronca y ''un no te quiero volver a ver con eso'' que solo con el paso de los años comprendes al completo la amplitud del comentario. En aquel entonces solo te acojonas y subes corriendo las escaleras.
Referente a los infantes... hay tres categorias, Depredador, Depredado o un cero tan y tan a la izquierda que pasas desapercivido completamente. Me gusta pensar que los niños son como los perros (en el buen sentido o el malo) un fiel reflejo de sus padres.
Hola Lou:))
Ahora mismo estoy, no sé si literalmente ó solo metafóricamente, con el vello de punta. No sólo por tu forma de contarlo. Ni sólo por la historia que cuentas.
Por sentirme identificada con cosas que, realmente, no tienen nada que ver con lo que he vivido (ni he ido a colegios religiosos, ni he tenido "convivencias", ni...).
El día 20 no quise hacer un post que casi me sentía obligada a hacer. Me fuí por los cerros de Úbeda... ó por la donostiarra playa de la Concha, que era más propio.
Cuando al final de tu post me encuentro con "La Romántica Banda Local"... creo que, no sé... Llevo días esperando encontrármelos en algún sitio. Cosa poco menos que imposible (de hecho, no sé si llegaremos al centenar quienes aún sabemos de su existencia).
La semana del 13 al 20 de enero del año de mis 15 años tiene como banda sonora a "La Romántica Banda Local". Un grupo que ya entonces era antiguo, pero que era parte de la vida de alguien que por entonces empezó a ser parte de la mía y me cambió el futuro. Esa semana fue el inicio de lo que soy en la actualidad.
Es posible que toda nuestra vida no sea sino una huida de lo que fue nuestra infancia ó un intento de regresar a ella. Yo desde aquellos días sé que busco y huyo de algo, y que quizá sea la misma cosa.
"La Romántica Banda Local" sonó en Sigüenza, el pueblo con más curas por metro cuadrado de España, porque cantamos a gritos aquella tarde. Y fuímos allí porque de allí era nuestro profesor de latín, y de teatro, y él sí se había criado entre curas y nos contaba historias y ocultaba muchas otras. Y quizá yo entonces buscaba que por fin alguien me tratase como a una niña, porque siempre fuí mayor, pero a la vez como a una mujer, y por eso me enamoré de alguien con más años que mis 15. Y desde entonces sigo buscando lo mismo, que sé que es contradictorio en sí mismo.
(Y hay que ver la de años que tardé en encontrar un disco de "LRBL"...)
Llevo días con la sensación de estar recibiendo mensajes que no sé cómo procesar para entender del todo.
Creo que no volver al colegio fue una decisión de lo más sensato. A veces, al volver a un sitio que fue parte del pasado, se despiertan determinados fantasmas que están mejor dormidos.
Al menos, a mí me pasa eso. Sobre todo en enero.
Un beso grande :))
Vuelvo como cada miércoles a tu página, y me encuentro un relato que hace que me estremezca, tuve la suerte en mi infancia de no tener demasiados problemas, bueno los pude torear, soy chiquitina y me crecieron antes las tetas que los dientes, pero en mi cole no había mala gente, ahora que soy mami ,me duele pensar que alguien sea niño o sea adulto machaque de esta manera a alguien por el echo de ser diferente, ya sea por raza, religión, minusvalías o lo que sea.
The lord is my shepherd
You have to kill me for your sins (Tienes que matarme por TUS pecados)
Then resurrect me
So I can kill once again
To set you free
Just to set you free
(The Lords of the New Church, Dreams & Desires)
Preciosa introducción de Lorca, preciosa la foto, imagen de la inocencia.
Suerte que no sucumbiste y no quedó el cadáver de un ángel, sino un ser fuerte y magnífico.
Una vez más, no hay derecho, Lou.
Un abrazo
Hola cielo!
Pásate por mi blog a ver si te gusta mi cacho plotterrrrrrrrrr de los 80!!!
jijijiji
Un besote!!!
Marta
No puedo, no voy a conseguirlo....cejaré en mi empeño de dejar la blogosfera si siguen describiendo y escribiendo tan bien los recuerdos de tus personajes impertinentes.
La infancia marca tanto, que por mucho que digamos lo contrario no podemos olvidarla ni dejar de pagar sus consecuencias durante casi todo el resto de nuestras vidas, pero tiene ese efecto positivo de habernos hecho quienes somos.
Nunca viví situaciones tan desagradables como las tuyas, pero me tocó ser niña-vieja, de las que con 9 años se preocupan de cosas que no corresponden a su edad y así me fue hasta los 37, reinvéntandome, en lugar de fusionando mi lado serio y responsable, con el divertido y alocado, casi termino con éste último.
Un beso admirado
Calalola: Ejem, gracias Lola guapa, eres muy amable, si te hago sonreir ya vale lo que es.
Seranónimo: Pues será que somos muchos, o que los pocos que somos fuimos, porque la cosa de ser niño también encuentra lugares comunes, comunes puede, a la cobardía, el adocenamiento, la intolerancia... y luego van y nos vienen con que qué es eso de la educación para la ciudadanía, será necesaria, o será, entonces, preciso instaurar la defensa personal como asignatura obligatoria. Un problema de educación, ahí es nada.
Arándano: No veas la suerte de librarte de la represión católica, te hace burbujas la conciencia en adelante. Lo de siempre, dime de qué presumes y te diré de lo que careces.
Fabián: Pues si que lamento si te dolió, pero a veces sólo duele la cicatriz, la herida se cerró, pero la cicatriz sigue doliendo, como un recordatorio.
¡Caramba Lou! qué relato. Te diré que compartimos lecturas, las monjitas también me hicieron leer "la vida sale al encuentro!, supongo que hasta en ésto íbamos uniformados, la comida de las monjas también un diez y de hecho, cada vez que puedo les sigo comprando dulces allá donde vaya.
De lo otro que cuentas, no voy a entrar porque me ha dolido leerlo y no quiero regodearme haciendo comentarios porque serían más soeces que las de Boro, pero estoy convencida que toda la tabla periódica estaba muy presente en muchos colegios de la época.
Olvídalo Lou, creo que esto debe doler un montón.
Besos
porque de todo aquello quedan marcas que no se borran nunca, porque el hecho de quedarte siempre el último a la hora de repartir a los de la clase para cualquier estupidez qque se le ocurre al profesor, porque la normalidad de ser el impar en cualquier actividad marca, marca de por vida.
¿y sabes que es lo peor para mi? que aun hoy bajo la cabeza cuando me cruzo con algunos de aquellos impresentables "compañeros", no conseguí aprender a mirarles de frente. En la puta guerra que es la vida esa batalla la perdi
Arori : Pues no se si en la infancia habrá mucha maldad, parecería que un niño no sabe distinguir muy bien el bien y el mal, lo que sí, seguro, es que se hace mucho daño, no se si será que lo aprenden o que alguna suerte de ley de la selva está inscrita en los genes.
Marta: Si vas tirando del hilo te salen un montón de ovillos, habrá de todo, no digo yo que no, pero hay cada santo varón, que de santo, santas pascuas, y de varón, vamos anda, de varón nada. La niñez hay que digerirla y dejarla ahí, aparcadita, con sus monstruos y sus armarios. Un besito.
Sor : Pero cómo se le ocurre a su reverenda darse por mal recibida en esta casa, de ninguna manera sor, puede descansar tranquila que aquí estamos para servirle, faltaría más.
Que si en esa su empresa santísima hubiere más de los de su saya, otro gallo les cantaría que a San Pedro, y más felices nos tendrían a los parroquianos.
JuanAngel: Pues hijo, yo ni por esas, sí, me obligaban a jugar a baloncesto, que me parecía una bastez, pero como era tan alto... A mí lo que me gustaba era cantar, y en todos los festivales y oportunidades me marcaba unas canciones, era el solista de la escolanía. Pero esto a la mayoría de compañeros no les parecía muy viril,una vez canté "yo soy rebelde" de Jeanette, desde esa vez, algunos de esos cafres me llamaban Jeanette, así que ni por esas.
Mandrake: La malicia, en el caso de los niños, siempre está en los ojos adultos, y en el miedo, toda esa perspicacia, esa prevención, son consecuencia del miedo. Luego están, desgraciadamente, los desequilibrados que son capaces de arrebatar la esencia misma de la niñez.
La maldad, sin embargo, en el caso de los niños, aparece de una forma muy ambigua, se complacen en el dolor de otro, será genético, no sé, pero hay que introducir la adquisición de valores,: respeto a la diversidad, tolerancia... En su currículo educativo.
Bruxana : La Romántica Banda Local, tampoco es tan raro: No me gusta el rock, no me gusta el rock, que me den música country, country... El bus, Cruzando Atocha... Yo las recuerdo con cariño. Me alegra haberte acertado tu banda sonora. ¿Qué sería de nuestras vidas sin banda sonora? La de mi infancia debe de ser el Adagio de Chopin - Sonate pour piano et cello - me transporta a entonces. Besos.
Alicia : Please to meet you, es por eso que el respeto a la diversidad es un valor básico, que padres y educadores debemos incluir en la educación infantil.
Queen : Don't be sad, majestad, la infancia ya no es más que una ola quew viene a arribar a la enorme playa que tengo por memoria, una ola que sigue desde entonces parewciéndome extranjera, es de otro viento, de una mar que ya no está, pero la ola sigue viniendo a mi playa.
Crika; No sabes la alegría que me da encontrarte en mi casa, de verdad, hay que sacudirse, en lo posible, el peso de la infancia, de otro modo no acabamos de crecer, kisses.
Isabel61: Pues claro que compartimos lecturas, ¿Qué será de Martín Vigil? fué un fenómeno generacional. Yo pefiero, con mucho, primer amor primer dolor, al hilo de lo que dices, duele, claro, el primero más, y además lo del lubricante estaba poco conseguido. ;-). Besos.
Miguel Manchego: No es una batalla hombre, fué solo una carrera, la de la vida, y aún seguimos en ella, perderíamos, es discutible, aquella etapa, pero seguimos corriendo, y lo que es mejor, seguimos, afortunadamente, sin poder mirarles a la cara. XXX
Mientras iba leyendo, iba recordando mi infancia, el colegio, los años de internado entre las adláteres de los curas cabrones, es decir, las hijas de puta de las monjas, (perdona que utilice estos términos pero es que ahora mismo tengo los ojos llenos de lágrimas y la vena como La Patiño), y me ha ido recorriendo un escalofrío por toda la espalda.
No pienso enrollarme, porque esto sería interminable, pero te diré que te entiendo punto por coma y que no se puede hacer sentir mejor lo que en esos reductos de represión y prostitución pasaba. Aunque una cosa si tengo que agradecerles a las Esclavas de María, y es lo fuerte que he sido una vez fuera de sus garras y frente a la vida que me ha tocado vivir.
Yo tampoco he vuelto jamás al colegio, y eso que tengo una prima que las siguió hasta el infierno.
MariVip: Mira que lo siento, pero es que duele, está cicatrizado y aún pica, procuré no destilar rabia, y realmente creo que la he dejado aparte, pero no puedo menos que recordarme desconcertado, ya entonces tanta saña me parecía inhumana.
Me he quedado muerta al ver tu foto de pequeño. Nunca me había fijado... ¡ERES IGUAL QUE MI HIJO!
¡Qué fuerte, para que luego digan que es igual que el italiano!
Una retirada ya le había notao yo, ya
Desprecio a la Iglesia con ese desdén que nos inspira lo caduco y vanidoso, jamás fui ni creo que sea profesor de química ni salesiano, pero mi nombre es José Boronat (sin el don, por supuesto), y, casualidades de la vida, todo el mundo me llama Boro. Desde luego, nada que ver con la tabla periódica: el mote me lo puso un compañero de instituto hará ya casi veinte años, cuando yo tenía trece, y por él me han ido conociendo todos después... pero me ha resultado tan llamativa la coincidencia, que no he podido evitar dejar aquí estas líneas. Un saludo.