«sin afectación alguna escribo como hablo, y solamente tengo cuidado en escoger las palabras que mejor indican lo que quiero decir»
Juan de Valdés


Heme aquí nominado por tres veces tres por tres amabilísimos ciberamigos, háyome en el dilema de participar en esto de los Memes nobilísimos, o por el contrario, redundar por tres veces en la descortesía de declinar el mencionado honor, vana lid, ser bien nacido exige que haga justicia a semejantes regalos, por tanto agradezco infinito la amabilidad de bruxana, arandanoy la queen del blogque tuvieron a bien concederme dicha merced.
Una de las propuestas me conminaba a escribir sobre el asunto escandinavo, dicha proposición cumpliose con largueza en dos post anteriores: A la luna de Finlandiay Galería Impertinente II, otra propuesta me instaba a hablar sobre las flores, tema asímismo argumentado en otro post titulado La Pepa "o de como mi mejor amigo mató a mi mejor amigo" (Parte IV)en donde daba cumplida cuenta de la rarísima rosa azul. Por tanto dejo dichos temas por tratados y me dispongo a glosar algunos escogidos luceros del siglo de oro.

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Quiera el primer autor que se eternice
este dichoso estado en que me veo,
adonde en paz mi libertad poseo,
que es el bien de la tierra más felice.

Apaciente cualquiera o martirice
entre quimeras varias su deseo;
llueva rojo metal, seque el Egeo
y a los hados en suma tiranice;

que yo, mientras el cielo permitiere
que mis ojos de luz ricos se vean,
pobre entre pobres lares verme quiero;

que nunca el rayo a los humildes hiere,
ni Jove deja que afligidos sean
de tirano envidioso o lisonjero.

Lupercio Leonardo de Argensola - A la vida quieta y libre


Entonces vivo, porque muero, cuando
me enseña amor a más morir, viviendo;
que no es pena el morir, es vida, habiendo
morir que se dispone, no acabando.

Morir procura amor, siéndole blando
fin, que no ha de ser fin; y feneciendo
se construye más vida, pues naciendo
nada se inmortaliza, sino amando.

En este, pues, hilado laberinto,
fiscal y actor a un tiempo de mi vida,
en última la enseño a ser primera.

Muerto, sí, me verán, mas no distinto;
dará a su muerte ser quien fue, no siendo,
si al fin mi ser no ser entonces era.

Gabriel Bocángel


Si se hallaren algunas inadvertencias, atribúyase a mi poca erudición, y no a mi buen deseo, que advirtiéndome de ellas, con mucha humildad recibiré la corrección de cualquiera que con buena intención me quisiere enmendar, que quien ha querido enseñar a tener paciencia, mal cumpliría con sus preceptos si le faltase para oír y recibir la corrección fraternal, que sin ella, ni opusiera el pecho a las olas y crueldades del furioso tridente, ni ablandara la inclemencia de los salteadores, ni redujera a buen término los impíos y continuos trabajos de la esclavitud, ni atrajera a mi favor la grandeza elevada de los poderosos, ni gozara de la gran cortesía de los príncipes, ni sujetara a tantos y tan inmensos torbellinos como trae consigo la fragilidad humana, sin la divina virtud de la paciencia: que cuando no haya hecho otro efecto en mí sino librarme del pernicioso vicio de la ociosidad, que tan extendida he visto por todos los estados de los hombres, me bastara tener y haber sacado gran fruto de mis trabajos: y si la juventud advirtiese bien los hijos que va criando la ociosidad, tomando ejemplo en los daños ajenos, ni rehusarían los peligros de la soldadesca, ni vendrían a miserable servidumbre, ni se sujetarían a las necesidades que ven padecer y traer arrastrados a varones de buenos nacimientos, rendidos, a mil bajezas, que pudieran remediar a su salvo con buen tiempo: de criar los hijos consintiéndolos andar ociosos, vienen los padres a ver exorbitantes delitos que no pueden remediarse sino con mucha infamia, o con mas hacienda de la que poseen. La ocupación es la grande maestra de la paciencia, virtud en que habíamos de estar siempre pensando con grande vigilancia para resistir las tentaciones que nos atormentan dentro y fuera. Al fin con ella se alcanzan todas las cosas de que los hombres son capaces. Que aunque haya calidad, bienes temporales y abundancia de humanos favores, sin esta virtud no se puede llegar al colmo de lo que se desea: y si a la paciencia se allega la perseverancia, todo lo facilita y todo lo enseña: al pobre, a que pase su vida con quietud y mejore su estado: al rico, a que conserve lo adquirido sin apetecer lo ajeno al gran caballero, a que no se contente con la sangre que de sus pasados heredó sino pasar adelante: al pródigo, a que se ajuste con lo que tiene y puede tener: al miserable y avariento, a que entienda que no nació para sí solo: al valiente y arrojadizo, a que refrene los ímpetus que tanto mal acarrean: al cobarde, a que se tenga por virtud en él lo que es falta de ánimo: al que se ve en trabajo, a que los lleve con aliento y suavidad. ¿Qué no hace la virtud de la paciencia? ¿Qué furias del mundo no sujeta ¿qué premios no alcanza? Pero si un flemático sabe airarse y ejecutar con vehemencia los ímpetus de la cólera, ¿por qué un colérico no sabrá templarse y perseverar en los actos, de paciencia?

Vicente Espinel - Relación tercera de la vida del escudero Marcos de Obregón - Descanso último

No me queda más que compartir con vuesas mercedes mi salvapantallas.

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Espero les haya sido grato mi cumplido meme así como ruego se me disculpe elegir nominados entre mis lecturas, pero mi ánimo no se resigna asignificar sólo unos cuantos, siendo la totalidad de vuesas mercedes merecdores de semejante premio.

El miércoles sigo con mi galería, como es costumbre en un servidor.